Puede darse el caso de que el deudor haga el pago a un tercer –entidad bancaria, agencia, representante– ajeno totalmente a la relación entre acreedor y deudor pero que no sea ni el acreedor aparente ni tenga una legitimación o encargo expreso para cobrar.
Recobro de impagados
Los impagados no siempre son originados por problemas de solvencia

Es importante abandonar la antigua creencia que los impagados acostumbran casi siempre a ser provocados por la insolvencia de los deudores, puesto que existen otras causas ajenas al cliente y a los problemas de dinero.
Tengo un impagado, ¿Qué hago?
El primer paso que hay que dar es averiguar el motivo real del impagado. Este punto no siempre es fácil de descubrir ya que las informaciones suelen venir deformadas o intoxicadas por el propio deudor o incluso por el vendedor que ha realizado la operación comercial.
Las responsabilidades del deudor
El deudor tiene una responsabilidad patrimonial plena, lo que significa que si no paga voluntariamente, el acreedor puede reclamar el pago ante los tribunales y dirigirse no sólo contra todo el patrimonio actual del deudor para conseguir el cobro sino que además contra los bienes que pueda obtener el deudor en un futuro mientras la deuda siga vigente.
Las distintas categorías de deudores y de insolvencias
Antes de intentar recobrar una deuda es conveniente averiguar porque se ha producido y a que clase de deudor nos vamos a enfrentar. Para estudiar a los morosos y tenerlos mejor clasificados, los podemos agrupar de forma esquemática en cuatro grandes categorías
Reglas de actuación para recobrar los impagados
Para solucionar los impagados se han de tener en cuenta las siguientes reglas en las que están los puntos clave para conseguir la recuperación de las deudas comerciales.
Los enemigos del cobro
Los principales enemigos del cobro residen muchas veces en las propias empresas acreedoras. En este artículo analizamos los principales enemigos de la cobranza.
Las distintas vías para recuperar los impagados
Básicamente existen dos vías para recobrar las deudas empresariales; la gestión amistosa o también llamada extrajudicial y la reclamación judicial acudiendo a los tribunales de justicia.
Los perjuicios que provocan los retrasos en el pago
Además de las deudas incobrables hay que tener en cuenta el problema de los créditos morosos, es decir aquellos saldos de clientes que no se consiguen cobrar al vencimiento pero se acaban cobrando con retraso. Este tipo de impagados supone para las empresas una serie de costes muchas veces poco visibles para los gerentes de las empresas pero que desde el punto de vista económico soy muy importantes.
Los motivos de impago más habituales
En muchas ocasiones la empresa conoce la existencia de una gran masa de cuentas vencidas de clientes pendientes de cobro que le está provocando una auténtica crisis de tesorería, pero las causas del problema a menudo no son detectadas correctamente.