Además de las deudas incobrables hay que tener en cuenta el problema de los créditos morosos, es decir aquellos saldos de clientes que no se consiguen cobrar al vencimiento pero se acaban cobrando con retraso. Este tipo de impagados supone para las empresas una serie de costes muchas veces poco visibles para los gerentes de las empresas pero que desde el punto de vista económico soy muy importantes.
Recobro de impagados
Algunos factores que influyen sobre el impacto de la morosidad
La morosidad no perjudica por igual a todas las empresas; existen determinados factores que pueden aumentar o amortiguar el impacto causado por la morosidad de forma que los perjuicios no tienen la misma repercusión.
Los motivos de impago más habituales
En muchas ocasiones la empresa conoce la existencia de una gran masa de cuentas vencidas de clientes pendientes de cobro que le está provocando una auténtica crisis de tesorería, pero las causas del problema a menudo no son detectadas correctamente.
La reclamación de los impagados a través de los tribunales
En caso de incumplimiento de pago por parte de los clientes las empresas intentar recuperar la deuda mediante una vía no litigiosa.
Las consecuencias de los impagos
Toda operación comercial a crédito implica un riesgo de impago hasta que la empresa acreedora ha cobrado íntegramente la totalidad del importe de la operación.
La metodología para la gestión de recobros
Un buen estudio de la situación del impagado y del moroso permite al gestor tener definidos unos objetivos –es bueno que hayan sido determinado por el supervisor de cobros– que debe conseguir de su contacto con el deudor. Es recomendable que el gestor tenga unos objetivos principales a alcanzar en el acuerdo de pagos, y unos alternativos en función a como se desarrolle la negociación con el moroso.
Las primeras gestiones de recobro
«Una vez los deudores han tomado todo el préstamo posible, comienzan a temer la compañía de sus acreedores» – Proverbio inglés
Uno de los puntos clave en la gestión de cobros es actuar inmediatamente en cuanto se detecta un impago y ser proactivo para anticiparse a los problemas antes de tenerlos encima.
El reconocimiento de deuda
Como medida precautoria imprescindible ante cualquier impago o prórroga hay que conseguir del moroso un reconocimiento de deuda. El reconocimiento de deuda es un documento que no aparece regulado ni en el orden civil ni en el mercantil pero está reconocido por la jurisprudencia como un negocio jurídico unilateral por el que su autor reconoce la existencia de una deuda preexistente, manifiesta su voluntad de asumir la obligación, y fija un plazo y forma de pago del débito.
Excusas de mal pagador
A continuación veremos las excusas más habituales agrupadas en bloques con un denominador común y cómo debe replicar a cada una de ellas el acreedor.
La reclamación del impagado
El moroso domina a la perfección el antiguo método japonés de decir siempre sí a su interlocutor y pensar no.
Antes de negociar con un moroso es conveniente que el acreedor haya recabado una serie de informaciones y hecho un estudio para averiguar las expectativas de cobro y la viabilidad de un acuerdo con el deudor.