Los actos ilícitos que puede cometer un deudor

En los últimos tiempos se ha puesto de moda que el deudor perseguido por el acreedor o por un gestor de cobros, interponga una falsa denuncia por amenazas, coacciones, injurias, vejaciones o cualquier otro ilícito penal contra la persona que le está reclamando la deuda. Este tipo de denuncias pueden acabar en el juzgado de instrucción con los consiguientes problemas para el denunciado que deberá demostrar su inocencia.

Esta estratagema del moroso pretende quitarse al persistente cobrador de encima, enmarañando la situación por medio de una denuncia penal.

Pues bien este tipo de actuaciones está tipificada en el Código Penal bajo el Título de: «Delitos contra la Administración de Justicia», en el capítulo IV, «de la acusación y denuncia falsas y de la simulación de delitos» y concretamente en el Artículo 456:
1. Los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación, serán sancionados:

  • 1. Con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito grave.
  • 2. Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito menos grave.
  • 3. Con la pena de multa de tres a seis meses, si se imputara una falta.

2. No podrá procederse contra el denunciante o acusador sino tras sentencia firme o auto también firme, de sobreseimiento o archivo del Juez o Tribunal que haya conocido de la infracción imputada. Estos mandarán proceder de oficio contra el denunciante o acusador siempre que de la causa principal resulten indicios bastantes de la falsedad de la imputación, sin perjuicio de que el hecho pueda también perseguirse previa denuncia del ofendido.

La diferencia de este delito con el de calumnias es en primer lugar que la calumnia supone únicamente la imputación de un delito, mientras que la acusación o falsa denuncia también puede referirse a faltas. En segundo lugar la imputación en que se basa la denuncia falsa debe efectuarse ante funcionario que tenga el deber de proceder a su averiguación, mientras que la calumnia puede expresarse ante cualquier persona. En tercer lugar la calumnia es un delito privado perseguible mediante querella del ofendido, mientras que la acusación y denuncia falsa puede perseguirse de oficio. Finalmente para proceder por acusación y falsa denuncia es preciso la conclusión del proceso penal sin declaración de responsabilidad, mientras que en la calumnia no se exige este requisito legal. La jurisprudencia ha establecido que los requisitos para cometer este delito son: primero, una imputación expresa y categórica de hechos muy concreta y específica dirigida contra persona determinada; segundo, que tales hechos, de ser ciertos, constituirían delito o falta perseguibles de oficio; tercero la imputación ha de ser falsa; cuarto, la denuncia ha de presentarse ante autoridad que tenga la obligación de actuar; quinto, que exista intención delictiva, esto es, conciencia de que el hecho denunciado es delictivo y falso, lo que supone que la acusación o denuncia se haya hecho con mala fe del sujeto activo.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School