Uno de los sistemas de cobro, el que utiliza cobradores disfrazados, se basa en la humillación pública del deudor, seguirlo a donde sea y recordarle insistentemente que debe dinero a determinado acreedor.
Los cobradores disfrazados persiguen al presunto moroso por las calles, lo siguen al trabajo, a su casa, al club deportivo, etc. Los cobradores disfrazados para desplazarse utilizan generalmente vehículos pintados de negro o de color blanco, en los que han pintado los logotipos y marcas de la compañía en letras muy grandes. El objetivo es estacionar estos coches frente a la casa o la sede social del deudor y mediante megáfonos exigir que pague la presunta deuda, de modo que todo el barrio se entera que allí vive un supuesto moroso.
La humillación pública es el método usado por este tipo de agencias de cobro llegando al extremo de España de ridiculizar al presunto deudor llevando el acoso físico y moral a límites de mobbing.
Otro de los sistemas empleados por agencias que emplean métodos resolutivos, constituyen prácticas de presión que son realmente violentas. Además de realizar seguimientos y visitas en el domicilio de los deudores, también realizan «pressing» para llegar a lo que llaman «la voluntad de pago».
Todo el tiempo dejan en claro que el objetivo es molestar, generar presión, incomodar a la gente llegando a amenazar, coaccionar, insultar y vejar a los presuntos deudores.
Las conductas de estos gestores de cobro han sido calificadas por numerosas Salas de las Audiencias Provinciales y Juzgados como constitutivas de delitos o faltas de coacciones, amenazas, vejaciones, vulneración del honor y realización arbitraria del propio derecho.
En cuanto la legalidad de este método de cobro, vale la pena señalar que la Constitución Española, en el capítulo de los derechos fundamentales de los españoles, dicta en el apartado primero de su artículo 18: «Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen».
Consecuentemente enviar a un cobrador disfrazado de Pantera Rosa con un cartel que diga «estoy detrás de un moroso» a perseguir por las calles a un presunto deudor o plantarse delante de su casa o de su empresa, vulnera sus derechos constitucionales fundamentales al conculcar su derecho al honor, su intimidad personal y su propia imagen, pero a pesar de lo que dice la Constitución,
no existe en España ninguna normativa que regule a estas empresas de recobro ni los procedimientos que se pueden emplear para reclamar las deudas.
En consecuencia es de esperar que el Gobierno tome pronto cartas en el asunto cuanto antes (como le ha solicitado el Congreso de Diputados), ya que España junto con Venezuela (existe la empresa Doctor Diablo’s y Asociados) son los únicos países del mundo civilizado en los que no existe una legislación que prohíba expresamente que las agencias de recobros utilicen métodos de acoso y perjudiquen la imagen de los presuntos deudores.
La empresa venezolana Doctor Diablo’s y Asociados tiene como lemas: «Doctor Diablo’s lleva a los morosos al infierno» y «la vergüenza paga». Para ello envía lo que la agencia de recobros denomina «comando móvil» para atacar la moral y la reputación de sus víctimas. El comando móvil antimoroso lleva al escarnio público al deudor con el objetivo de dinamitar su imagen. Dicho comando incluye cuatro «diablillas sexys», el chófer, dos perros «rotweiler», dos monos, un abogado, varios guardaespaldas y un actor disfrazado de Diablo que van a visitar al moroso para recordarle que tiene una deuda. A las «diablillas» (todas son jóvenes y guapas modelos) las llevan para contrarrestar la parte agresiva del comando y para dar un toque diferente a la coacción. La comitiva se traslada en vehículos todoterreno tuneados en colores llamativos y con potentes altavoces. Asimismo se van creando comandos que llamen todavía más la atención. Una de las más recientes creaciones ha sido el comando de los «Diablos Mariachis»; éste fue creado para celebrar los aniversarios de deudas antiguas. Así pues, cuando los morosos cumplen uno, dos o tres años con deudas impagadas se les envía a dicho comando y le cantan canciones alusivas a su deuda.
No hay que olvidar que el Derecho Español determina que los únicos que pueden dictaminar si una persona física o jurídica es realmente morosa son los tribunales de justicia puesto que sin una resolución judicial firme nadie puede ser obligado a pagar una presunta deuda ni puede ser considerado definitivamente como moroso.
Pere Brachfield
Profesor de EAE Business School