Cuando paga un tercero en lugar del deudor

Aunque legalmente es el deudor el que debe hacer el pago, la legislación permite que puedan pagar la deuda otras personas, por lo que en ocasiones el débito se puede solucionar con la intervención de un tercero que paga la deuda al proveedor.

El Artículo 1158 del CC contempla claramente la posibilidad del pago por terceros: «Puede hacer el pago cualquier persona, tenga o no interés en el cumplimiento de la obligación, ya lo conozca y lo apruebe, o ya lo ignore el deudor. El que pagare por cuenta de otro podrá reclamar del deudor lo que hubiese pagado, a no haberlo hecho contra su expresa voluntad. En este caso sólo podrá repetir del deudor aquello en que le hubiera sido útil el pago».

El Derecho considera lógico que al acreedor lo que le interesa es la satisfacción de su derecho de crédito y no tanto quién sea el que realice la prestación; por tanto admite el pago de un tercero como medio extintivo de la obligación. Consiguientemente el pago de terceras personas puede ser de las siguientes maneras:

  • Puede hacer el pago cualquier persona aunque no tenga nada que ver con la deuda ni le incumba el cumplimiento
  • El tercero puede actuar de acuerdo con el deudor o sin que éste lo sepa
  • Cuando no sea representante ni mandatario del deudor
  • Cuando el tercera actúe por motivos altruistas
  • Cuando el deudor incluso desconozca que otra persona paga su deuda
  • Cuando el deudor no autoriza a la persona que pueda pagar e incluso cuando lo haga en contra de su voluntad

Consecuencias para la persona que paga en beneficio del deudor

El pago realizado por el tercero origina varios efectos: en primer lugar se produce la denominada acción de reembolso, pues como dice la ley, el que pagare por cuenta de otro podrá reclamar al deudor lo que hubiese pagado. No obstante existe una salvedad en el supuesto de que el pago se hubiera hecho con la oposición expresa y anticipada del deudor. En este caso el tercero solamente podrá repercutir en el deudor aquello que éste hubiera obtenido como beneficio derivado del pago. La oposición del deudor al pago puede deberse a que no le es beneficioso que el tercero haya hecho la total liquidación del débito, porque podía oponer excepciones al acreedor que hubieran disminuido o extinguido la obligación; por ello el tercero sólo puede reclamar lo que efectivamente el deudor hubiera pagado de haberlo hecho en persona.
En segundo lugar se produce una subrogación del tercero en la posición del primitivo acreedor dentro de la relación obligatoria, pasando igualmente a detentar el derecho de crédito correspondiente con todas las garantías que se deriven del mismo. Sin embargo esta subrogación sólo se producirá cuando exista un consentimiento o conocimiento sin oposición por parte del deudor para que el tercero efectúe el pago. En caso que exista oposición expresa o desconocimiento del deudor, la subrogación legal no tendrá lugar y al tercero sólo le quedará la acción de reembolso frente al deudor originario.

El pago hecho a terceros que no sean el acreedor

De igual modo que el pago puede ser efectuado a otra persona, también puede ser recibido por un tercero distinto al acreedor original.
La ley permite que el pago pueda hacerse no sólo a la persona en cuyo favor estuviera constituida la obligación, sino también a otra autorizada para recibirla en su nombre.
La legislación deja dos posibilidades:

  1. Que la persona que va a cobrar tenga una autorización representativa, para ello el acreedor debe apoderar a otra persona para que pueda actuar en su nombre como legal representante, con poder suficiente de acuerdo con la obligación de que se trate. Este es el caso de un representante legal del acreedor por ser éste menor o incapacitado, o de una representación voluntaria cuando el acreedor apodera a otra persona para actuar en su nombre. En ambos casos el pago es como si se hace directamente al propio acreedor. (Artículo 1162 CC. El pago deberá hacerse a la persona en cuyo favor estuviese constituida la obligación, o a otra autorizada para recibirla en su nombre)
  2. Que la persona que va a recibir el pago tenga sólo una autorización no representativa, de forma que el acreedor puede autorizar a otra persona sin darle poderes de representación para que cobre, pero ha de notificar también al deudor. Esta posibilidad permite que un tercero pueda gestionar y realizar el cobro, como en el caso de agencias de cobro de impagados que actúan en representación del cliente y pueden cobrar en su nombre. (esta posibilidad también está contemplada en el art. 1162 CC)

Los pagos hechos al acreedor aparente

En la práctica pudiera ocurrir que el deudor pague a una persona que le reclame el cobro pero que no estuviera legitimado para recibir el pago. En este caso el deudor puede pagar de buena fe a quien aparentemente se presenta legitimado para cobrar, exhibiendo el correspondiente recibo, letra, pagaré u otro documento de crédito. Si el deudor paga la deuda a cambio del documento – aunque hubiera llegado a manos del cobrador ilegítimo de forma irregular– queda liberado de su obligación con el acreedor legítimo como señala el Artículo 1164 del CC: «El pago hecho de buena fe al que estuviere en posesión del crédito, liberará al deudor».

Este puede ser el caso del empleado que cobra de los deudores y se apropia indebidamente de las cantidades cobradas en nombre de la empresa. También puede darse el caso de que alguien se presente a cobrar con documentos de crédito robados o extraviados. Ante un caso así el acreedor se encuentra desprotegido ya que el deudor se encuentra libre de la obligación y el acreedor legítimo sólo podrá reclamar el dinero al que ha cobrado indebidamente.

Para que el deudor quede totalmente liberado cuando ha pagado a un impostor son necesarias dos condiciones:
La buena fe del deudor que desconocía que la persona a la que pagaba no era el acreedor ni su representante. En esta caso la buena fe no se presume, de forma que quien ha pagado deberá demostrar su existencia
La posesión del crédito, es decir que quien actúa ilegítimamente como acreedor, aparenta serlo con verosimilitud por consiguiente el deudor paga engañado y sin culpa por tal apariencia.

El pago hecho a un tercero

El Artículo 1163 del CC prescribe que: «El pago hecho a una persona incapacitada para administrar sus bienes será válido en cuanto se hubiere convertido en su utilidad». Consecuentemente también será válido el pago hecho a un tercero en cuanto se hubiere convertido en utilidad del acreedor.

Puede darse el caso de que el deudor haga el pago a un tercero –entidad bancaria, agente, representante– ajeno totalmente a la relación entre acreedor y deudor pero que no sea ni el acreedor aparente ni tenga una legitimación o encargo expreso para cobrar. Este pago será válido siempre que se hubiera resultado útil para el acreedor, y la ley considera que dicho pago efectuado a persona no autorizada para cobrar tienen plena validez y produce el efecto extintivo de la obligación liberando al deudor, siempre que el deudor pueda demostrar la utilidad del pago.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School