La Libra de Facebook y los instrumentos y sistemas de pago

Los que peinamos canas en el campo del Credit & Cash Management estamos de enhorabuena ya que dentro de poco ningún deudor tendrá la excusa de que no puede ir al banco a hacer la transferencia para pagar la factura pendiente. Hace unos días ha sido noticia a nivel mundial que Facebook lanzará en el año 2020 su propia moneda digital para –como asegura Facebook– reinventar el dinero. La nueva moneda tiene el bello y evocador nombre de “Libra” (así escrito en castellano) y será una competidora directa del popular Bitcoin, con lo que esta criptomoneda dejará de tener el monopolio internacional. Facebook aspira a que esta nueva divisa sea central para la era de Internet y en los países en vías de desarrollo y argumentos no le faltan. Los millones de usuarios de WhatsApp y Messenger que hay en todo el planeta podrán intercambiar dinero desde su cartera digital y Facebook también ofrecerá el servicio como una app independiente. El documento de presentación de “Libra” confeccionado por Facebook señala que el objetivo central de esta nueva divisa será facilitar el intercambio de dinero en el mundo en desarrollo. Según manifiesta Facebook en el informe de presentación del proyecto “Libra” hay más de 1.700 millones de personas que no tienen una cuenta bancaria; esto representa un 31% de la población mundial. Además, la nueva moneda digital “Libra” aspira a llegar a esos usuarios que no son titulares de ninguna cuenta corriente y gracias a este mecanismo tendría a su disposición una cuenta bancaria, donde podrán ahorrar, pagar y enviar transferencias. En cuanto al coste y comisiones de las operaciones parabancarias, Facebook asegura que serán sin coste o con un coste muy asequible para que los ciudadanos que viven en países poco desarrollados también puedan beneficiarse de la nueva criptomoneda. Mark Zuckerberg afirmó que ha llegado la hora del «Internet del dinero» y el fundador de la compañía Facebook dijo que debe ser tan fácil enviar dinero por la red como lo es mandar una foto.

En teoría económica clásica, los medios de pago de una economía son todos los activos que se consideran dinero. En la actualidad, el dinero no son solo billetes y monedas en circulación, sino que en su definición se incluyen otros activos que cumplen también dicha función, como es el denominado dinero bancario. Tanto es así, que una parte importante del dinero en circulación consiste en cuentas corrientes, cuentas bancarias de ahorro o a plazo, que no son otros activos financieros que el papel moneda que una persona física o jurídica deposita en una entidad bancaria y que se convierte en unidades monetarias inscritas en una cuenta personal. Los billetes de banco son uno de los instrumentos de pago más antiguos y tienen pleno poder liberatorio. En este contexto, otros instrumentos de pago son los dispositivos electrónicos, como las tarjetas o los documentos en soporte físico como los pagarés de cuenta corriente, cheques o las letras de cambio, instrumentos que permiten pagar sin necesidad de utilizar el dinero físico y que permiten que los fondos depositados por las personas físicas o jurídicas en los bancos puedan ser movilizados. Gracias a ellos se evita el uso masivo de billetes y monedas y se posibilita una mayor eficiencia en las operaciones de pago.

Asimismo, podemos definir los canales de pago como el conjunto de medios, procedimientos o relaciones mediante los cuales se realiza un pago. Así, uno de los cambios importantes que se ha producido, ha sido en los mencionados canales de pago. De hecho, a medida que la tecnología ha evolucionado se han desarrollado canales alternativos a la presencia física de ambas partes de una transacción. Cada vez que hacemos una compra por Internet o nos descargamos un tono en el móvil estamos ordenando un pago utilizando un canal diferente. Esto, que parece tan sencillo y rápido, tiene una complicada estructura subyacente que se ha desarrollado al mismo ritmo que lo ha hecho el comercio.

En otro orden de cosas, un sistema de pago es el conjunto de instrumentos, procesos y canales de transferencia de fondos entre los distintos individuos de una economía, necesario para el desarrollo de la actividad económica. Por tanto, en sentido amplio, es la infraestructura a través de la cual se moviliza el dinero en una economía. Obviamente, los billetes forman parte de esta amplia noción de sistemas de pago. Un sistema de pago Interbancario es el conjunto de instrumentos, procedimientos y reglas para transferir fondos entre bancos, es decir para movilizar el dinero bancario.

Los sistemas de pago interbancarios se basan en un acuerdo normalmente respaldado contractualmente con la institución que gestiona el sistema, por el que las entidades participantes intercambian y liquidan las órdenes de pago procedentes de su propia actividad o de las operaciones financieras y no financieras de su clientela. Además del gestor del sistema y de las entidades participantes, en un sistema de pago interviene un agente liquidador, generalmente el Banco Central. Dicho agente es el encargado de liquidar las órdenes de pago recibidas, es decir, de adeudar y abonar el importe correspondiente en las cuentas que mantienen en él las entidades participantes.

Se pueden hacer distintas clasificaciones de un mismo sistema de pagos, atendiendo a muy diversos criterios: el tipo y momento de liquidación, el importe de las órdenes, el ámbito geográfico, la titularidad, el tipo de instrumentos y las formas de proceso. Los más relevantes son: en primer lugar, en función del tipo de liquidación: sistemas brutos o netos. Un sistema bruto es aquel en el que las órdenes de pago que se introducen se van procesando una a una (por su importe individual). Un sistema neto es aquel en el que antes de realizar la liquidación tiene lugar una compensación entre las órdenes de los distintos participantes. Ese proceso puede llevarse a cabo entre los participantes dos a dos, lo que se conoce como compensación bilateral, donde cada participante ve sustituidos los derechos y obligaciones asociados a las operaciones que tiene con cada contrapartida por una posición única frente a cada uno de los demás participantes, o entre todos los participantes, lo que se denomina compensación multilateral, donde cada participante tendrá un derecho o una obligación frente al resto del sistema; es decir, habrá sustituido sus compromisos con todos los demás participantes por una única posición neta frente el sistema.

En segundo lugar, en función del momento de liquidación: en tiempo real o diferido. La liquidación puede producirse inmediatamente, como ocurre en el caso de los sistemas de liquidación en tiempo real, o en uno o varios momentos posteriores, a lo largo del día o al final del día, en cuyo caso nos encontraríamos ante un sistema con liquidación diferida. Normalmente, los sistemas de liquidación en tiempo real suelen liquidarse de forma bruta mientras que los sistemas netos se liquidan de forma diferida.

En tercer lugar, en función del importe de las operaciones: de pequeños o grandes pagos. Los sistemas de grandes pagos, también llamados mayoristas, son aquellos que procesan pagos de alto importe que, normalmente, proceden de operaciones interbancarias. Los sistemas de pequeños pagos, también llamados minoristas, son los que procesan pagos de menor importe, realizados normalmente con cheques, pagarés, letras de cambio, tarjetas, etc. por lo que el número de operaciones procesadas por día es muy elevado. En ellos es donde se liquidan los millones de operaciones diarias de los usuarios finales.

En cuarto lugar, en función del ámbito geográfico: nacional o internacional. Podemos diferenciar entre sistemas que nos permiten transferir fondos tan solo dentro del mismo país (sistemas nacionales) o bien aquellos que nos facilitan el movimiento de fondos con el exterior (sistemas internacionales). Su funcionamiento y definición son básicamente idénticos, si bien, en el caso del sistema internacional, ante una situación de crisis de alguna entidad, sus riesgos pueden transmitirse a otros países. Además, en sistemas internacionales podrían procesarse operaciones denominadas en distintas divisas.

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Autor: Pere Brachfield
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