El crédito es el aceite lubricante del comercio

A mediados del siglo XIX, Moritz Gottlieb Saphir escribió la siguiente sentencia: ¡Dinero y crédito! Dos cosas raras. Se tiene necesidad de dinero cuando no se posee, y se cuenta con crédito, especialmente, cuando no se tiene necesidad de él. La realidad del mercado es que la débil capitalización de las empresas compradoras de bienes y las dificultades que tienen para obtener créditos bancarios o acceder al mercado de capitales, les lleva a diversificar sus fuentes de recursos financieros y a buscar financiación extra bancaria sin coste.

La principal fuente de financiación extra bancaria sin coste es el crédito comercial –también denominado crédito de proveedores– es el crédito otorgado por el suministrador a sus compradores a través de los aplazamientos de pago de las transacciones, de manera que el proveedor actúa como prestamista y el cliente como prestatario.

Muchas empresas pequeñas y medianas seguramente nunca hubieran podido iniciar sus actividades de no ser por el crédito interempresarial concedido por sus proveedores. El crédito inter-empresas representa la principal fuente de financiación para los compradores que no pueden –o que no quieren– acceder al crédito bancario para financiar sus activos circulantes. Por ejemplo, en Francia el total del crédito interempresarial concedido por las empresas representa más del doble del conjunto de los créditos a corto plazo otorgados por la banca francesa. En España se calcula que el porcentaje de transacciones comerciales entre empresas proveedoras de bienes y servicios sobre el total de las mismas que se efectúa con pago aplazado supera el 80%.

Las empresas comerciales sin el crédito que obtienen de sus proveedores no tendrían recursos suficientes para pagar al contado los productos que compran para su posterior comercialización. Esta forma de financiación empresarial es un claro fenómeno de desintermediación bancaria y consiste en que los vendedores proporcionan financiación directa a los compradores por el aplazamiento de los pagos de operaciones comerciales, de forma que los proveedores actúan como banqueros de sus clientes –aunque no sea esta su misión principal ni cuenten con la estructura adecuada– otorgándoles créditos para que puedan adquirir los productos que necesitan.

Por  lo tanto el crédito comercial que conceden los proveedores constituye la principal fuente espontánea de financiación que disponen las compañías, y una de las fuentes más flexibles de financiación a corto plazo. La flexibilidad consiste en que cuando las ventas de una compañía aumentan durante las fases de bonanza económica, la empresa necesita más productos o más materias primas –si se trata de una empresa manufacturera– y por consiguiente solicita más crédito a sus proveedores. En fases de desaceleración económica las ventas disminuyen y la compañía reduce su endeudamiento con los proveedores. Consecuentemente el crédito de proveedores es la fuente de financiación más acomodaticia puesto que puede adaptarse en todo momento a las fluctuaciones de las ventas.

Algunas empresas utilizan el crédito de proveedores como fuente principal de financiación a corto plazo para todas las partidas de sus activos circulantes. Estas compañías pueden financiar la totalidad de sus existencias, de sus cuentas a cobrar y de su disponible con los créditos de proveedores.

La coyuntura también influye poderosamente en el crédito entre empresas, puesto que cuando los tipos de interés bancario suben, el crédito interempresarial experimenta un crecimiento proporcional al incremento de los tipos de interés. En las épocas en que los tipos de interés son muy elevados, el volumen del crédito entre empresas alcanza sus mayores proporciones, en cambio cuando los tipos de interés son muy bajos, el crédito comercial concedido entre empresas se reduce muy considerablemente. También en épocas en que los bancos practican férreas restricciones crediticias y no quieren asumir riesgos y que el crédito bancario se convierte en un bien escaso el crédito comercial cobra mayor protagonismo.

Ahora bien, la concesión de concesión de crédito a clientes por parte del vendedor no se basa en motivos altruistas puesto que reporta varias ventajas económicas al suministrador ya que, en primer lugar,  si sus clientes obtienen crédito para adquirir productos, los podrán transformar y vender con valor añadido gracias a lo cual obtendrán beneficios y podrán volver a comprar más bienes al suministrador; de forma que el proveedor incrementará sus ventas. En el caso de que se trate de bienes de equipo gracias al crédito el comprador podrá utilizarlos para fabricar productos y crear valor, con el consiguiente aumento de su capacidad de producción y beneficios, lo que a la larga supondrá nuevas adquisiciones de bienes de equipo; en segundo lugar el proveedor ofrece, mediante el crédito, un servicio adicional a sus clientes lo que permite fidelizarlos y asegurar ventas futuras y, en tercer lugar, consigue aumentar su cuota de mercado vendiendo al segmento de compradores que sólo pueden comprar a crédito.

 

Pere Brachfield, director de Brachfield & Morosólogos Asociados, BCN