Facturas sin cobrar
En un post publicado en abril/2024 “Lo que cuesta a las pymes el aumento de la morosidad”, se informaba que en el cuarto trimestre de 2023 las pequeñas y medianas empresas hicieron un notable esfuerzo para financiar las facturas sin cobrar.
Ahora, casi un 70% de las empresas lo tienen complicado para pagar a sus proveedores.
La causa principal es que sus deudores no abonan a tiempo las facturas pendientes.
Según un informe de Intrum, un tercio de las entidades consultadas señala que ahora es más probable que pidan plazos de pago más largos a sus proveedores que hace un año.
El informe señala que 7 de cada 10 compañías indican que podrían cumplir con sus proveedores si sus deudores abonasen a tiempo las facturas pendientes de pago.
Se trata pues de un círculo vicioso como lo del pez que se muerde la cola; las empresas se sobrecargan unas a otras y como resultado la economía se resiente.
Un 39% de las empresas españolas considera que su negocio va debilitándose año tras año en términos de ingresos.
En concreto, el 36% de las entidades de España admite que ahora hay mayores posibilidades de que pidan plazos de pago más amplios a sus proveedores o que lleguen a pagar una factura más tarde de lo acordado.
La solución a la que aspira la Comisión Europea pasa por agilizar los pagos de las facturas entre las empresas.
A las aspiraciones de la Comisión Europea habría que promover todavía más la mediación a través de plataformas y asociaciones para que no se demoraran los plazos de pago establecidos – sería un gran logro.
Mientras se espera la solución positiva y que se promueva una Ley para que todos los países de la Unión Europea la cumplan, es necesario iniciar alternativas que acorten en gran medida el cobro de las facturas.
Por ejemplo, escoger entre la post facturación o la prefacturación.
La utilización por parte del proveedor de un sistema de post facturación o de prefacturación es decisivo puesto que un sistema de post facturación hace perder días en el cobro en cambio uno de prefacturación permite ganarlos. Sin embargo, cada uno de los sistemas citados tiene sus ventajas e inconvenientes.
La prefacturación consiste en facturar automáticamente antes de la salida de los productos de fábrica.
Este sistema permite una reducción significativa en los plazos de cobro, pero obliga a una excelente coordinación entre los departamentos de facturación y logística.
La ventaja de utilizar un sistema de prefacturación es que no existirán alargamientos en el ciclo de cobros por retrasos en la emisión de facturas. Pero existirá el inconveniente de que la empresa debe ser muy puntual en las entregas, debe servir los pedidos de forma impecable y seguir todos los requisitos que solicitó el cliente.
Con este sistema de facturación no pueden existir problemas en la recogida de los pedidos ni en las entregas de los productos. La prefacturación tampoco funciona si aparecen litigios comerciales relacionados con los bienes servidos, o cuando el cliente no acepta la mercancía facturada después de la entrega.
Según Intrum, otras soluciones pasan por emprender acciones legales, aunque crece el porcentaje de compañías que se decantan por otras opciones, como utilizar procesos internos de recuperación (30%), trabajar con empresas de recobro especializadas (21%), emplear soluciones de factoring (17%) o recurrir a mediación o soluciones alternativas.
En resumen, la forma de cobro depende en gran medida de la tipología del cliente, de las costumbres del sector, del poder negociador del cliente, o de la fuerza comercial que pueda ejercer el proveedor sobre el comprador.
El medio de cobro utilizado es muy importante ya que algunos canales de cobro alargan en varios días el cobro de las facturas.
En muchos casos la forma de cobro viene impuesta por el cliente o por el sector y no es negociable. Por ejemplo, la gran distribución comercial minorista suele pagar mediante pagaré o por confirming, las administraciones públicas por medio de transferencia y los pequeños comerciantes piden que pase a cobrar el vendedor.
Ahora bien, la forma de pago también puede estar regulada por las leyes de comercio que dan cierta protección al proveedor y asimismo existen una serie de disposiciones legales referentes a los documentos de pago en las ventas a crédito.
También hay normas específicas para el reembolso de las transacciones en determinadas operaciones, como es el caso de los productos perecederos. Sin embargo, cuando el proveedor puede escoger qué medio de cobro le conviene utilizar antes de tomar una decisión definitiva, primero debe valorar diferentes aspectos sobre el medio seleccionado, analizando los pros y los contras.
Como solución a corto plazo, también se aconseja asistir a los cursos de gestión de impagados “in company”, online o presenciales que son diseñados por el abogado y profesor Pere Brachfield según las necesidades formativas del cliente.
Consúltenos sin compromiso a través de nuestro formulario de contacto: https://perebrachfield.com/contacto/ o llamando al: 93 296 96 61.
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Por Cristina Vert – estudios y artículos sobre la morosidad