El control de cobro en la concesión del crédito comercial. Consejos del profesor y abogado Pere Brachfield (VII)
Este nuevo consejo facilitado por el profesor Brachfield, hoy por hoy es sumamente importante porque el valor del dinero cambia de un día para otro; vale la pena pues tenerlo en cuenta antes de que pierda valor.
El factor tiempo es fundamental en el otorgamiento de crédito comercial. En primer lugar porque a la empresa le interesa cobrar las ventas en el menor tiempo posible ya que cuanto menor sea el plazo de cobro de una venta menor es el riesgo de que al cliente le sobrevenga una insolvencia.
No es lo mismo conceder crédito a compradores por un millón de euros a una empresa con la obligación de ser satisfecho al cabo de un mes que si el vencimiento de pago es a un año, puesto que a lo largo de un año existen muchas más probabilidades que la empresa deudora sufra un percance que le incapacite para hacer el pago del crédito que si sólo transcurre un mes.
Una premisa que hay que tener en cuenta es: «a menor plazo de pago menor riesgo y a mayor plazo de pago mayor riesgo». Algunas actividades comerciales carecen totalmente de riesgo; el secreto es que tienen un plazo de cobro de “0” días.
Por supuesto son las que imponen el pago al contado riguroso, en el momento de hacer el pedido o mediante prepago.
En la gestión de riesgos de crédito comercial existe un principio básico que dice: “el dinero con el paso del tiempo pierde valor”.
Esto significa que no es lo mismo cobrar hoy una factura de diez mil euros que percibir el mismo monto dentro de 2 meses.
Cuando un cliente no puede efectuar el pago el día del vencimiento y solicita un mayor plazo de pago, cobrar las ventas para el departamento comercial puede parecer que la cosa no tiene importancia ya que al final se van a cobrar íntegramente los diez mil euros, pero para el departamento financiero existe una diferencia significativa.
Evidentemente la empresa habrá cobrado al final la misma cantidad de dinero –que en condiciones normales hubiera recibido 2 meses antes– pero el valor del dinero recibido no será el mismo debido a 3 motivos:
- 1)- el coste de oportunidad que surge por no haber podido disponer del dinero 60 días antes
- 2)- los intereses financieros que se pagan a las entidades bancarias por necesitar mantener durante 60 días más diez mil euros en el saldo de clientes.
- 3)- la inflación que hace perder valor al dinero
Por supuesto la pérdida de valor del dinero puede variar en función de los tipos de interés y del nivel de inflación que exista. En un momento en el que los tipos de interés son elevados y la inflación es creciente el impacto será mucho mayor.
El riesgo de desfase en el cobro.
Además del riesgo de demora en la liquidación de las obligaciones de pago existe el riesgo de desfase entre el vencimiento de pago y el ingreso.
Este desfase son los días adicionales que hay que sumar al período de pago contractual de un cliente una vez que se ha producido el vencimiento de la obligación.
El desfase total se puede dividir en dos subperíodos:
1)- El retraso representado por el tiempo que transcurre desde el vencimiento teórico de la obligación de pago hasta que el proveedor recibe el instrumento de pago y puede ingresarlo en el banco. Aquí juega la intencionalidad del cliente que procura enviar el medio de pago lo más tarde posible y ganar días de tesorería a su favor. A este retraso se le denomina float comercial.
2) -El retraso técnico debido al instrumento de pago utilizado; cheque, pagaré, recibo, es el período que transcurre entre la fecha de ingreso en el banco del documento de cobro y la fecha en que la empresa puede realmente disponer del importe líquido. Este periodo recibe el nombre de float financiero.
Por supuesto el credit management debe tener en cuenta como riesgo todo el plazo transcurrido desde el vencimiento hasta la disposición en valor. Este retraso en el cobro sucede en la mayoría de las operaciones comerciales y puede ser de sólo un par de días o de varias semanas.
Los riesgos del crédito comercial derivados del incremento de las cuentas de clientes
Hay que tener en cuenta que las cuentas de clientes a cobrar representan un importante empleo de recursos a corto plazo mayoritariamente provenientes de créditos bancarios; este es el fenómeno que afecta al aspecto financiero del balance de la empresa proveedora ya que implica una ampliación de sus obligaciones. Por consiguiente, el volumen total de créditos comerciales que puede conceder una empresa viene condicionado por su propia estructura financiera y a sus posibilidades para obtener recursos financieros a corto plazo para financiar –o si se prefiere refinanciar– las cuentas de clientes.
Un incremento del realizable provocado por un aumento de los derechos de cobro de clientes supone para la empresa la necesidad de obtener mayores fondos que le permitan financiar este elemento patrimonial del activo corriente. Esta circunstancia implica por un lado un coste financiero adicional para la empresa, y por otro, que los recursos utilizados para financiar las cuentas de clientes puedan ser utilizados para otros fines más rentables para la compañía. Para hacer frente a esta situación las empresas tienen varias opciones:
Los riesgos de flujos de tesorería
Para la mayoría de las empresas el cobro de las ventas supone la más importante fuente de ingresos para sus tesorerías. Pero hay que tener en cuenta que no es posible establecer con absoluta certeza la fecha de pago de los créditos comerciales, por lo que la empresa proveedora está expuesta a tensiones de tesorería si los pagos de las facturas no se hacen en las fechas previstas y además existe un riesgo de ruptura de tesorería si una parte importante de los clientes no pueden satisfacer sus débitos a su vencimiento.
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Cristina Vert