Según el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito y Caución e Iberinform solo el 22% cuenta con ellos
Se detecta morosidad empresarial, los plazos de pago siguen sin ser los “normales” equiparándonos con varios países europeos y sin embargo solamente un 22% de las empresas tienen implantado en su organigrama un departamento específico que se ocupe vigile y gestione el riesgo de crédito comercial que se otorga a los clientes, por otra parte necesario ya que los comerciales tienen la tarea de vender y vender aunque sea a crédito.
El último Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España que impulsan Crédito y Caución e Iberinform detecta diversos déficits en la gestión de la política de riesgos comerciales de las empresas.
Frente a lo ocurrido durante la crisis anterior, la creación de estructuras para el control sistemático del riesgo comercial registra valores mínimos.
Según el citado estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito solo el 34% de las empresas españolas ha creado comités de riesgos comerciales que permiten la revisión, aprobación y recomendación de límites en la exposición al riesgo para controlar de forma sistemática y transversal la evolución de la cartera de clientes.
El dato, obtenido a partir de la consulta a cerca de 700 gestores de empresa, muestra claras diferencias con la anterior crisis económica: en 2012 este indicador alcanzó su máximo histórico, cuando un 58% de las empresas estructuró estos órganos formales.
Un 32% de las empresas no tiene integrado el uso de criterios de solvencia en la selección de clientes, un 53% tampoco cuenta con ningún manual interno que defina la política de riesgos comerciales y en un 10% de los casos no hay ningún departamento encargado de su gestión.
Existen soluciones antes de que el problema sea muy grande por lo que es importante que las empresas tengan en su organigrama el departamento de créditos o riesgo comercial con el que contar.
Una suspensión de pagos o la insolvencia total de un deudor empiezan a revelarse con un retraso en la reposición de unos pagos, con un primer impagado o con una solicitud por parte del cliente de aplazar algún pago con vencimiento en el mes de agosto hasta septiembre (por poner un ejemplo).
Todos estos hechos son aparentemente inofensivos, y en principio no despiertan las sospechas del acreedor, sobre todo cuando se trata de clientes antiguos y de confianza (que dicho sea de paso son los que pueden causar los mayores perjuicios económicos).
Entre las misiones del departamento de riesgo comercial está la de vigilar que la situación de los créditos otorgados a los clientes se deteriore y se vuelva inevitable con la consiguiente pérdida de ingresos.
Por lo tanto, toda incidencia de cobro debe ser revisada averiguando cuál es el origen real del problema y la situación del deudor ya que con esta medida precautoria se evitarán muchos perjuicios económicos.
En la renegociación y aplazamiento de una deuda entre proveedor y deudor, el acreedor debe implementar instrumentos para proteger eficazmente su derecho al cobro de la cantidad impagada y reforzar la juridicidad de su crédito. Lo ideal es conseguir un reconocimiento de deuda y unos documentos cambiarios para materializar el acuerdo de pagos alcanzado; es importante conseguir un aval en los títulos cambiarios para reforzar las garantías de cobro. La conveniencia de los documentos cambiarios deriva de su fuerza jurídica, ya que el impago de los títulos posibilita la interposición de acciones cambiarias ante los Tribunales.
Es un muy pequeño ejemplo de las tareas importantísimas que el personal del departamento de riesgo comercial tiene como labor: ejercer la vigilancia de los créditos concedidos a los clientes, velar por que los cobros de las facturas no se demoren y controlar en todo momento el cumplimiento de las condiciones de pago de los clientes así como evitar los retrasos en el cobro de las facturas.
Esta función engloba: aplicación de los pagos, conciliación de los saldos de clientes, control de los cargos enviados por los clientes, confección de los abonos, envío de las remesas a los bancos, puesta en circulación de los efectos y presentación de los instrumentos de cobro.
Además, el departamento de riesgo comercial tiene relación con los proveedores de servicios como son las empresas de información comercial, las compañías de seguros de crédito, las empresas de servicios informáticos y los bufetes de abogados. Por tanto, los servicios y las condiciones económicas prestados por estos proveedores son así vigilados.
Hay que decir también que la concesión de créditos a clientes se convierte en un instrumento comercial para aumentar el volumen de ventas y ganar cuota de mercado. Unos plazos de cobro dilatados y un incremento de las partidas de clientes en el activo circulante provocan un incremento de los costos financieros y un mayor riesgo derivado del crédito comercial para la compañía.
Asimismo, es importante formar a los responsables de la gestión de créditos y cobros con cursos específicos sobre el credit management.
Para información sobre formación, consultar sin compromiso a través de nuestro formulario de contacto:
https://perebrachfield.com/contacto/ o llamando al: 93 296 96 61.
Todos los derechos reservados; se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo de Brachfield & Asociados Abogados.
Por Cristina Vert – estudios y artículos sobre la morosidad