Andorra por fin ha entrado en la zona SEPA

Aunque con mucho retraso Andorra se ha incorporado a SEPA

A partir del cinco de marzo de 2019 el Principado de Andorra se incorporó a la Single Euro Payments Area (zona SEPA). En consecuencia, la zona SEPA está constituida actualmente por 36 estados europeos. La creación de la Unión Económica y Monetaria y la introducción de los billetes y monedas en euros han sido hitos decisivos para la existencia de un mercado único en la Unión Europea. Desde la introducción del euro, en enero de 2002, en todos los países de la eurozona es posible realizar pagos en efectivo en la misma moneda con la comodidad y sencillez con la que se efectuaban anteriormente los pagos en las respectivas monedas nacionales.

Al propio tiempo, para que la introducción del euro como moneda única fuese completa, era preciso que particulares y empresas pudiesen efectuar también sus pagos en toda la zona del euro sin necesidad de tener que utilizar el efectivo. Ello implicaba, por tanto, buscar una fórmula para hacer posible la emisión y recepción de pagos desde una cuenta única en cualquier lugar de la zona mediante un único conjunto de instrumentos de pago de modo que todas las operaciones (domésticas y transfronterizas) presentasen las mismas condiciones de facilidad, coste, eficiencia y seguridad

No obstante, en el ámbito de los pagos que no se hacen en efectivo, permanecía una situación de fragmentación en los procesos de pago minoristas de la UE que, en última instancia, dificultaba en la práctica la culminación de ese objetivo ya que en Europa existían fronteras bancarias entre los paÍses para el libre intercambio de los pagos en euros. Para contribuir a paliar esta situación, las autoridades bancarias y los Estados de la UE promovieron, en el 2002, la creación de la Zona Única de Pagos en Euros. En inglés, esta zona se la denomina como Single Euro Payments Area, mejor conocida por su acrónimo SEPA. Por tanto, SEPA es la zona en la que ciudadanos, empresas y otros agentes económicos pueden hacer y recibir pagos en euros, con las mismas condiciones básicas, derechos y obligaciones, y ello con independencia de su ubicación y de que esos pagos impliquen o no procesos paneuropeos, es decir, que hayan tenido lugar entre distintos países que pertenezca a la zona SEPA.

SEPA se basa en tres instrumentos de pago transfronterizos y paneuropeos: en primer lugar, las transferencias SEPA, que sustituyeron a las transferencias nacionales; en segundo lugar, los adeudos directos SEPA, en sustitución de los adeudos domiciliados domésticos; y en tercer lugar, las actuales tarjetas bancarias de pago. Estos instrumentos de pago no diferencian entre el uso nacional y transfronterizo, cumplen estándares internacionales. SEPA supone un nuevo panorama europeo de pagos al por menor caracterizado por un mayor grado de integración. Ello implica que las operaciones en euros de los instrumentos regulados por SEPA quedan sujetas a un conjunto uniforme de estándares, reglas y condiciones y que las mismas pueden ser procesadas con la misma facilidad, rapidez, seguridad y eficiencia con que lo son dentro de los mercados nacionales. Los objetivos de SEPA son: en primer lugar, consolidar el Euro; en segundo lugar, aumentar la competencia de las entidades de crédito para captar y fidelizar a los clientes y, en tercer lugar, potenciar la innovación tecnológica en las transacciones bancarias europeas.

Con la creación de la SEPA no sólo se pretende mejorar la eficiencia de los procesos de ejecución de pagos entre los distintos países del área del euro, sino que, a su vez, se persigue desarrollar una serie de instrumentos, estándares, procedimientos e infraestructuras comunes para todos. Esa mayor armonización hará que ya no existan diferencias entre los pagos nacionales y transfronterizos, y reportará considerables beneficios para la economía y la sociedad en su conjunto, en línea con los objetivos políticos fijados en el Plan de Acción para los Servicios Financieros de la Agenda de Lisboa de 2000. Para conseguir el objetivo de SEPA de mejorar los procesos en la realización de pagos en euros entre los distintos países, ha sido necesario desarrollar instrumentos, estándares, procedimientos e infraestructuras comunes. Las autoridades europeas decidieron que fueran solo tres los instrumentos de pago comunes: las transferencias bancarias, los adeudos domiciliados y las tarjetas de pago. Consiguientemente, SEPA supone un nuevo escenario caracterizado por una armonización en la forma de hacer pagos en euros mediante el empleo de esos tres grandes tipos de instrumentos electrónicos. Vale la pena señalar, que estos medios de pago electrónicos han desarrollados varias modalidades especializadas para hacer transacciones de pago que resultan muy prácticas para las empreses europeas. La industria bancaria europea y las instituciones de la UE han definido los instrumentos SEPA para transferencias y adeudos directos junto con el “SEPA data format” para los estándares ISO globales. Las Transferencias SEPA (SEPA Credit Transfer o SCT) fueron lanzadas con éxito en enero de 2008. El instrumento de Adeudos Directos Básicos SEPA (SEPA Direct Debit o SDD) y el adeudo B2B SEPA (SEPA Direct Debit Business to o SDD B2B) se lanzó en noviembre de 2009, una vez que los Estados miembros de la UE adoptaron un marco legal común para los pagos. El último producto SEPA que ha aparecido es la transferencia inmediata que complementa a la transferencia SEPA ordinaria que se lleva procesando en el ámbito europeo desde 2008, aportando la disponibilidad en tiempo real de los fondos en la cuenta del beneficiario en régimen 24 horas durante los siete días de la semana, de acuerdo a lo previsto en el nuevo esquema “SCT Inst” definido por el European Payments Council (EPC). Se pretende con ello dotar al sistema interbancario de la capacidad de procesar el nuevo instrumento paneuropeo, facilitando a las entidades bancarias el desarrollo de nuevos servicios digitales atractivos y eficientes que potencien el valor de la cuenta corriente y refuercen su posición competitiva. A través de este nuevo subsistema de transferencias SEPA se procesan de forma individual y en tiempo real transferencias SEPA inmediatas (SCT Inst), compensándose y liquidándose, mediante el asiento en cuenta en la plataforma TARGET2 del Eurosistema.

La SEPA no se restringe a los países que han adoptado el euro como moneda única, sino que abarca a todos los 28 Estados miembros que a fecha de hoy pertenecen a la UE a los que se suman otros cuatro estados pertenecientes a la EFTA y a los que hay que añadir varios estados: Mónaco, San Marino, la Ciudad Estado del Vaticano y el Principado de Andorra. Además, los departamentos y regiones de ultramar franceses de Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Mayotte y Reunión, así como les territorios de Saint-Pierre-et-Miquelon, Saint-Barthélemy y la parte francesa de Saint-Martin son parte integral de Francia y de la Unión Europea, por lo que se encuentran incluidos en la eurozona y forman parte del área SEPA. Algo parecido sucede con los territorios portugueses de las Azores y Madeira. Asimismo, varios territorios que pertenecen al Reino Unido también están integrados en el territorio SEPA como son: Gibraltar, Guernsey, Jersey y la Isla de Man.

Los principales beneficios para las empresas y particulares derivados de la implantación de SEPA son:  primero, la homogeneización de servicios de Cobro y Pago en euros; segundo, la posibilidad de utilizar una sola cuenta bancaria para operaciones en euros dentro de la zona SEPA; tercero, desaparece la diferencia entre pagos nacionales e internacionales; cuarto, se establece una mayor protección para los usuarios de servicios de pago; quinto, el uso de estándares comunes, que permite mejoras de eficiencia en los procesos de ejecución de pagos y redundará en mayor competencia; sexto, el potencial desarrollo de innovaciones en el ámbito de los instrumentos de pago; y séptimo, la desaparición de barreras para la ejecución de pagos internacionales.

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Autor: Pere Brachfield
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