La chirigota “Los Morosos” triunfa en el Carnaval de Cádiz

Los Molina de Chiclana obtienen un gran éxito en el Carnaval de Cádiz con su chirigota “Los Morosos” que satiriza al sinvergüenza moroso

El sinvergüenza moroso es un fenómeno difícil de erradicar puesto que ha permanecido enraizado en la tradición española desde hace varios milenios –todas las leyes promulgadas hasta la fecha para combatirlo han fracasado– y se ha convertido en un hecho tan frecuente, tradicional y arraigado, que para muchos ya parece una cosa normal y comúnmente aceptada. Buena prueba de ello es que este año en el Carnaval de Cádiz la chirigota de “Los Molina” de Chiclana de la Frontera decidió participar como “Los morosos”, presentando un ingenioso espectáculo que deja al descubierto al moroso impenitente mediante una serie de pasodobles y cuplés cuajados de críticas, graciosos juegos de palabras y sarcasmo.

La chirigota de los Molina mediante la irónica letra de sus canciones constantemente pone el dedo en la llaga; por ejemplo, en el Pasodoble “Yo soy un sinvergüenza” cantan lo siguiente: “Yo soy un sinvergüenza, moroso porque quiero, Yo no pago ¿qué pasa? Y no es porque en mi casa me falte a mí el dinero”. Estas oraciones describen acertadamente al moroso intencional que actuando con mala fe y dolosamente compra a crédito o se endeuda con la intención de no pagar jamás. La chirigota pone en evidencia al moroso empedernido que, teniendo dinero, se niega a liquidar las facturas; es el típico deudor empedernido, el sinvergüenza moroso que vive a costa de sus acreedores; destapa al sinvergüenza que no paga nunca y se jacta de ello; es la personificación del moroso refractario, mendaz y desaprensivo. El pasodoble satírico-humorístico con mordacidad característica de la chirigota gaditana deja al profesional del pufo al desnudo.

En el Popurrí la chirigota de “Los Morosos” nos canta una excusa digna de figurar en el número uno del ranking de excusas de mal pagador que es un sinvergüenza moroso: “Que sepas que no te pagué porque lo que yo quiero es volverte a ver para ser hasta la muerte amigos para siempre. Por eso no te pagué, porque yo quiero verte cuatro veces al mes, no sea que si te pago dejemos de ser amigos para siempre”.  En esta misma canción hay varias frases que merecen figurar en un lugar de honor en la antología de la morosología; en particular. “No son excusas tontas para no pagar, que yo lo que te cuento son problemas de verdad. Al del ocaso le debo siete años. Siempre que viene me coge en el cuarto baño; voy a convencerlo, lo tengo a punto a punto para que lo pague y nos entierren a los dos juntos”. Y otra oración es: “A mi hijo en forma de copla le dejo este testamento, cuando veas al cobrador del Frac no lo apartes de tu camino que de tanto que vino a verme ese hombre terminó siendo tu padrino”.

En la presentación de la chirigota de: “Los Morosos”, los Molina cantan: “Mi cuñado me dice jeta me debes cien mil pesetas. Vaya coba que me diste, si yo te quiero pagar, pero es que las pesetas ya no existen”. Aquí la chirigota satiriza al que contrae deudas sin la más mínima intención de reintegrarlas, al holgazán improductivo que vive del crédito del prójimo y que en el fondo es un parásito social. Asimismo, esta canción nos ofrece perlas como esta: “En la lista de morosos me ha metido ya tanta gente que ahora la llaman la Rai y eso es por mi Raimundo Gil Fuentes”. Tiene gracia el juego de palabras que tiene esta frase, pero aquí los autores de la canción han cometido una equivocación puesto que, el famoso fichero denominado “Registro de Aceptaciones Impagados, más conocido por su acrónimo RAI, (tan temido en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta) y fue el primer conjunto organizado de datos de incumplimiento de las obligaciones dinerarias que permitía el acceso a los datos con arreglo a la tecnología preinformática.

Aunque el objetivo principal de la Chirigota de “Los Morosos” en el Carnaval de Cádiz fue entretener y divertir al público a través de una crítica social satírica de los morosos contumaces con sus escandalosos trajes, su música y sus canciones, también tuvo el propósito de denunciar y censurar la conducta de los deudores incorregibles, ya que desvela su “modus operandi” y analiza los componentes de la personalidad del sinvergüenza moroso bajo el prisma del humor. Esta chirigota cumple una función social puesto que desmitifica la idea de que la morosidad es un problema de las crisis económicas. De hecho, en España en épocas de bonanza económica han existido muchos morosos empedernidos. En cada nación la gente tiene sus propias costumbres, su cultura, sus tradiciones y sus leyes. En cada país, en función de una serie de condicionantes de tipo histórico y sociológico, existe una forma diferente de pagar las deudas.  Por tanto, los hábitos de pago de cada país son diferentes y éstos vienen condicionados por determinantes que han intervenido en su consolidación a través de muchas generaciones. En España el sinvergüenza moroso es un personaje endémico.

Finalmente, la Chirigota de “Los Morosos” consiguió el pase a la semifinal, pero no logró el primer premio del Carnaval de Cádiz; se tuvo que conformar con el Caracol de Oro, un premio muy merecido después del éxito que obtuvieron del público y crítica.

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Autor: Pere Brachfield
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