El timo del Nazareno

La primera imagen que nos viene a la mente cuando oímos la palabra “Nazareno” es la del penitente que en las procesiones de Semana Santa va vestido con túnica, por lo general de color morado. Sin embargo, este vocablo también sirve para denominar un timo que consiste en obtener gran cantidad de artículos, por lo general de elevado valor intrínseco, sin tener que pagar y luego revenderlos fuera de los canales regulares de distribución. A este fraude se le denomina “El Timo del Nazareno” o simplemente “El Nazareno”, por la procesión de acreedores desesperados que acuden a las instalaciones del estafador –por supuesto totalmente vacías y abandonadas–  para reclamar el pago de sus facturas y averiguar que ha sucedido con sus mercancías.

El timo del Nazareno es todo un clásico de la antología de los timos en España,  pero a pesar de su antigüedad, cada día hay empresas que son estafadas mediante este fraude. Generalmente, las víctimas del timo del Nazareno son proveedores de artículos de fácil venta, como distribuidores de bebidas alcohólicas, embutidos, quesos, jamones, pequeños electrodomésticos,  artículos de electrónica, perfumería, material informático, y cualquier producto que se pueda colocar fácilmente en el mercado irregular. En los últimos años, el timo del Nazareno se ha exportado a otros países con éxito; para que luego digan que España no exporta suficiente know how.

Los especialistas en esta estafa suelen iniciar sus actividades unos meses antes de Navidad, cuando es previsible una gran demanda de artículos de consumo. El “modus operandi” de los timadores es siempre el mismo; en primer lugar crear una empresa ficticia con documentación falsa o incluso constituir una sociedad mercantil legal  pero con personas marginales como socios, carentes de propiedades y titularidades, pero limpios de antecedentes de morosidad, de modo que no aparezcan sus nombres en bases de datos financieros. Al frente de la empresa los estafadores nombran como administrador único a un indigente, que a cambio de unos cientos de euros actuará de testaferro y firmará todos los papeles que le pongan delante. De esta forma, los timadores construyen hábilmente una compañía mercantil con una sede social que le da apariencia legal que les servirá de pantalla, con el aspecto de ser una empresa legítima, y que será utilizada por los estafadores para establecer contactos con los proveedores.

Al propio tiempo, la banda de estafadores alquila un local al que da apariencia de una empresa en funcionamiento y toma en arrendamiento unos almacenes para recibir los pedidos, procurando que estén situados en un punto estratégico, cerca de un cruce de carreteras importante. Con posterioridad, la banda de delincuentes abre cuentas bancarias a nombre de la sociedad fantasma y solicitan talonarios de cheques y de pagarés. Y, por último, la organización se dedica a contactar con proveedores e iniciar relaciones comerciales aparentando ser una empresa legalmente constituida, de acreditada solvencia y con buena liquidez.

Una variante del Nazareno en la actualidad, consiste en que el estafador compra la sociedad a un empresario que se jubila; cuando digo que compra la sociedad me refiero a que únicamente adquiere la razón social pero no sus activos ya que sólo necesita de una empresa legal, con sus cuentas saneadas y sin figurar en los registros de solvencia. El timador utilizará esta sociedad impoluta y con buena reputación para realizar importantes pedidos sin hacer frente a los pagos. Es muy difícil detectar este tipo de fraudes, puesto que los timadores utilizan empresas antiguas, con buen historial crediticio y unas cuentas anuales correctas, lo que les permite obtener crédito, incluso con las aseguradoras. Posteriormente, cuando se analiza el caso se descubre en los registros oficiales que estas empresas han sufrido en los últimos meses múltiples cambios de administradores o de capital. Incluso el domicilio social con el que figuran está situado en el centro de las ciudades, algo poco habitual en firmas que necesitan de grandes espacios de almacenaje.

Otra modalidad del  timo del Nazareno es la que se hace mediante la usurpación de identidad de una empresa solvente. Los timadores se presentan ante las empresas suministradoras como directivos de una firma conocida y entregan falsas tarjetas de visita. Los defraudadores realizan pedidos en nombre de dicha sociedad y ofrecen un pago por medio de cheque o pagaré. Si el proveedor pide informes comerciales de la empresa, éstos saldrán impecables, de modo que acepta el pedido y lo cursa sin demora. El fraude se produce durante el traslado de la mercancía. El transportista, contratado por el comprador, recibe una llamada antes de llegar al destino en la que le indican una dirección diferente de entrega. El suministrador estafado se encuentra que cuando trata de cobrar el documento cambiario, el cheque no tiene fondos y cuando contacta con el supuesto comprador, descubre que todo ha sido una trama urdida para engañarlo. La empresa suplantada se negará a liquidar el importe adeudado por los estafadores. Si el acreedor intenta localizar a los desaprensivos,  éstos habrán desaparecido y además sólo tendrá datos falsos de los suplantadores, por lo que será muy difícil perseguirlos.

 

Autor: Pere Brachfield
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