Significado, origen y etimología de la palabra «moroso» y del neologismo «morroso»

Moroso

En este articulo vamos a estudiar cuál es el significado del vocablo, cuál es su origen y también la etimología de moroso. También vamos a revisar los sinónimos de la palabra moroso en los países hispanohablantes. Asimismo veremos las distintas expresiones en otros idiomas para designar a los morosos. Finalmente propongo la voz morroso como neologismo para designar a los morosos impenitentes.

 ¿Qué es un moroso? Para muchos «moroso» es una palabra fea. Aunque en España la primera acepción de este vocablo es el de impagador incorregible, a mi modo de ver moroso –fonéticamente hablando– es un bello vocablo de la lengua castellana por su eufonía, sonoridad y estética, puesto que la presencia de 3 vocales fuertes provoca una impresión agradable en el oyente, por más que su significado no siempre sea tan bonito. En sentido actual se emplea esta voz para designar al quien se hace el remolón o el sueco a la hora de pagar y demora el pago de sus deudas y el cumplimiento de sus promesas de pago. También se utiliza esta expresión para referirse a una persona que se relaja y recrea en algún asunto.

La etimología de la palabra moroso

La etimología de la palabra «moroso» proviene de la voz latina «mora» –que significa dilación o tardanza– más el sufijo abundancial latino «osus». Buscando la definición normativa en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia para la voz «moroso/sa» el DRAE reza: «(del latín morosus) que incurre en morosidad; deudor moroso. La explicación que da el Diccionario de Uso del Español de María Moliner es algo más extensa: «adj. y n. Se aplica al que se retrasa en un pago en la devolución de algo: arrendatario (o contribuyente) moroso. El diccionario del Español Actual de Manuel Seco define moroso/sa como: «que se retrasa en un pago». La Enciclopedia Universal Larousse en la entrada moroso/sa afirma: «adj. 1. Que se retrasa en un pago o la devolución de algo: Cliente moroso. Y también añade: «adj. y n. Dícese del deudor que, habiéndose cumplido la fecha de vencimiento del crédito concedido, no ha satisfecho el pago de la cantidad debitada».

Una opinión original sobre la etimología del término moroso la podemos leer en un apartado de la web: «www.etimologias.dechile.net/?moroso». La versión que propone esta web y cito textualmente: «el adjetivo moroso aparentemente viene del latín «morosus». Pero en esta lengua morosus significa «de carácter difícil o malhumorado», y proviene del latín «mos, moris» antojo, capricho y luego costumbre de donde «moralis» referente a las costumbres. El francés si ha conservado la semántica latina con el adjetivo «morose» de difícil carácter.

La web «etimologias.dechile.net» continúa aseverando lo siguiente: «¿Cuál sería la razón de esta alteración semántica en español? Sin duda estamos ante un caso de etimología popular, en el sentido de que «morosus» se asoció pronto en latín tardío a voces como «mora» retraso, «morari» detener(se) morar, «remorari, remora», etc y en el espíritu de los hablantes hubo una desvinculación completa de la forma original «mos, moris» costumbre».

Así que estamos ante una interesante teoría sustentada por el hecho de que el vocablo latino «morositas» significa realmente mal humor, displicencia, mal genio y pedantería pero no tiene ninguna relación con el retraso a la hora de liquidar deudas.

No obstante en el mundo empresarial el término moroso es muchas veces confuso, puesto que se utiliza indistintamente para referirse a conceptos diferentes. Por un lado el retraso en el cumplimiento de una obligación se denomina jurídicamente mora, y por consiguiente se considera «moroso» al deudor que se demora en liquidar su factura. Por otro en las empresas también se denominan «morosos» a los clientes con créditos fallidos o de dudoso cobro.

Por consecuencia, en el uso cotidiano la palabra moroso tiene varias acepciones y con frecuencia se utiliza tanto para designar a aquellos clientes que se retrasan en pagar la factura (después del vencimiento contractual) como para denominar a aquellos deudores definitivamente incobrables y cuyos créditos se cargarán en la contabilidad directamente a pérdidas a través de las cuentas correspondientes (fallidos). No existe un pleno acuerdo en el ámbito empresarial para el uso del vocablo moroso, puesto que hay empresas que lo utilizan para designar las facturas vencidas que no se han cobrado puntualmente; pero sólo después de que hayan pasado varios meses desde el impago (habitualmente noventa días desde su vencimiento). En cambio otras compañías sólo lo utilizan para los créditos dudosos debidamente dotados con provisiones por insolvencias. También hay compañías que emplean el término «morosos» para denominar todos los saldos de clientes ya vencidos pero no cobrados dentro del plazo contractual, aunque sólo hayan transcurrido veinticuatro horas desde el vencimiento de pago.

Otro punto es que en el uso coloquial se denomina morosos a aquellas personas que de forma habitual incumplen sus obligaciones de pago con los acreedores y por extensión también se denominan morosos a los malos pagadores que van dejando pufos, utilizándose también el adjetivo moroso de forma peyorativa.

Los sinónimos de moroso en los países hispanohablantes

A mi entender el término «moroso» se debería utilizar para designar a los clientes que se retrasan en el cumplimiento de una obligación de pago y demuestran poca diligencia para realizar el desembolso; pero que finalmente pagan la deuda en su totalidad. Por lo tanto morosos son aquellos deudores remolones que acaban pagando, o sea no incurren en un incumplimiento definitivo de la obligación sino en un cumplimiento tardío de la misma.

La lengua castellana es muy rica en términos para designar a los malos pagadores. A mí personalmente me encanta la expresión «pufista» que aunque está en franco desuso tiene una solidez de acero. Una variante que viene también del vocablo pufo es «pufero», poco usada en el léxico actual. Como tercer término para designar a un mal pagador crónico está la palabra «pufante», aunque en franco desuso de hoy en día. Un vocablo poco conocido en España es «maula». En otras latitudes existen términos como: «malapagas», «mala paga», «malpagón», «impagador»,» endrogado», «trampista», «tracalero» y «tramposo». En Venezuela se emplea bastante la expresión «maula» y en México es común el uso de los términos «droguero» (en femenino droguera) y «mala paga»; a los morosos incorregibles que no tienen la menor intención de pagar se les llama «tramposos» para distinguirlos de los simples morosos.

En Argentina se suele decir también que alguien es «bicicletero», pues hace la bicicleta a la hora de pagar. Otra expresión utilizada en Buenos Aires pero en dialecto lunfardo (la jerga de Buenos Aires) es «chantapufi» (originalmente «ciantapuffi») que proviene del genovés y que significa, literalmente, plantaclavos, usándose el término clavo en el sentido de deuda. Esta voz se usa para designar al estafador de poca monta, al tramposo o al moroso que no cumple con sus compromisos de pago. Además se emplea para designar al sinvergüenza que contrae deudas sin intención de saldarlas. Al propio tiempo en algunos países latinoamericanos como Chile, Ecuador y Paraguay se utiliza el vocablo «impago» o «impaga» como adjetivo. Por lo tanto en esas latitudes se puede decir «deuda impaga» para referirse a una deuda que no se ha liquidado en el plazo convenido, es decir equivale a deuda impagada.

Cómo se dice moroso en otros idiomas

En otros idiomas no existe la riqueza léxica del español. Otro punto es que en los países anglosajones la morosidad está muy mal considerada por la sociedad y a los morosos se les contempla como sujetos marginales.

En apoyo a esta afirmación en inglés a los morosos se les llama «delinquents».

La terminología inglesa utiliza la expresión a «delinquent account» para referirse a saldos de morosos. Los «delinquent clients» son los clientes morosos aunque hay una versión suave para referirse a los que se retrasan en el pago que es «slow payer». Asimismo se utiliza el término «delinquency» para decir morosidad. Otro término para nominar a los que incumplen todas las promesas de pago es «defaulter». En francés se utiliza la expresión «mauvais payeur». En la lengua portuguesa al «debedor» que se retrasa se le aplica el término «caloteiro».

Los «morrosos»

Ahora bien no creo que sea correcto denominar morosos a los caraduras que se niegan a pagar las facturas, a los sinvergüenzas que no pagan nunca y a los desaprensivos que han hecho de la morosidad una profesión lucrativa. Este tipo de individuos que son unos profesionales del pufo deberían recibir una denominación diferente; propongo llamarlos «morrosos» (según el modismo español tener morro). De esta forma tenemos un neologismo muy práctico para designar a los clientes que ya compran con la intención de no pagar.