El seguro de crédito global

Una característica importante del seguro de crédito global o también denominado clásico es que el asegurado debe cubrir la totalidad de sus riesgos comerciales, y por lo tanto no puede asegurar solamente los clientes de alto riesgo.

El seguro de crédito convencional tampoco se puede utilizar para la cobertura de operaciones mercantiles puntuales. El seguro de crédito cubre la totalidad de los riesgos de crédito de clientes, de forma que el asegurador pueda obtener una cartera de riesgos diversificada, lo que limite su riesgo y permite así una tarificación ventajosa.

Por consiguiente el seguro de crédito cubre la totalidad del giro comercial de una empresa, exceptuando las ventas hechas a las administraciones públicas, a las sociedades filiales y a compradores particulares (no comerciantes).

Otra característica importante del seguro de crédito es que el asegurador tiene la potestad de seleccionar los riesgos que va a asumir mediante una clasificación de cada uno de los clientes del asegurado-proveedor. El asegurador puede excluir del contrato de seguro aquellos compradores que sean insolventes o que no sean buenos pagadores.

El seguro de crédito es por lo tanto una modalidad aseguradora que tiene como objeto indemnizar al asegurado las pérdidas derivadas de la falta de pago definitiva de sus clientes.

En el seguro de crédito existe el principio de coparticipación, lo que significa que el asegurado debe participar en la cuantía de las pérdidas que se produzcan debido a los créditos incobrables. Esto es así para estimular su interés en controlar activamente el riesgo de impago de sus clientes y no incurrir en prácticas comerciales viciadas o caer en un cierto laxismo en lo referente a la gestión de créditos. Por este motivo el seguro de crédito suele cubrir un porcentaje de las insolvencias que suele estar entre el 70 y el 90% de los créditos incobrables y que queda acordado contractualmente entre asegurador y asegurado.
Es importante el concepto de que el seguro de crédito solamente cubre las insolvencias definitivas de los deudores. En realidad, las compañías generalmente asimilan a una insolvencia definitiva la “insolvencia de hecho”, es decir el impago de la deuda después de un plazo constituido por la duración normal del crédito, el plazo de declaración de la insolvencia y el plazo de pago de la indemnización; los importes cobrados después de la indemnización quedan en este caso a la compañía. Una consecuencia de la limitación del “hecho generador del riesgo” a la insolvencia es que las compañías suspenden el efecto de la garantía en caso de litigio entre el asegurado y el comprador. Se puede pagar la indemnización sólo después que un árbitro o un juez hubiera arreglado el contencioso comercial.
El concepto de insolvencia definitiva del deudor (tanto de hecho como de derecho) queda regulado por la propia Ley del Seguro. La Ley establece que se reputará existente la insolvencia definitiva del deudor cuando:

  1. El deudor haya sido declarado legalmente en quiebra mediante una resolución judicial firme
  2. Cuando haya sido aprobado judicialmente un convenio judicial que implique reducción o quita de los importes de los créditos
  3. Cuando exista una demanda judicial y se haya despachado mandamiento de ejecución o de apremio contra el deudor sin que del embargo resulten bienes libres bastantes para el pago
  4. Cuando el asegurador y el asegurado acuerden que el crédito resulta incobrable

También la Ley establece que transcurrido un determinado plazo de tiempo –que suele ser de seis meses– desde que el asegurado notifica al asegurador la existencia de un impagado, el asegurador abonará al asegurado el 50% de la cobertura pactada con carácter provisional y a cuenta de la ulterior liquidación definitiva. Esta liquidación definitiva se efectuará posteriormente (después de unos 6 meses) y el asegurador abonará al asegurado el resto del porcentaje de cobertura pactado. Sin embargo, algunas compañías abonan la totalidad de la indemnización 5 o 6 meses después de la declaración de amenaza de siniestro.

Las obligaciones del asegurado son:

  • Mostrar cuando sea requerido por el asegurador los registros de contabilidad y los documentos relativos a los créditos asegurados
  • Prestar la colaboración necesaria al asegurador en los procedimientos judiciales interpuestos para la reclamación de la deuda
  • Ceder al asegurador a solicitud del mismo el crédito que tenga contra el deudor insolvente una vez haya recibido la indemnización de la pérdida.
  • Los principios básicos de un contrato de seguro de crédito son:
  1. Se aseguran todas las operaciones comerciales que pueda hacer el asegurado
  2. El asegurador clasifica el riesgo y notifica al asegurado las operaciones garantizadas, que clientes quedan cubiertos por el seguro de crédito y hasta que importe.
  3. El asegurador no cubre el 100% de las pérdidas ya que se presume una coparticipación por parte del asegurado que debe velar por el buen fin de las operaciones, por lo que se comparte el riesgo de insolvencia en una proporción equilibrada. Además del porcentaje de cobertura, las franquicias o umbrales definen la parte del riesgos que queda a cargo del asegurado, limitando así la tasa de prima
  4. Generalmente, la compañía efectúa las acciones de recobro por cuenta del asegurado. Después de la indemnización, la compañía está subrogada al asegurado en sus derechos

Las compañías de seguros de crédito también ofrecen una serie de servicios adicionales a sus clientes, como son:
1) Un servicio de análisis de la cartera de clientes del asegurado que hace la valoración de los riesgos, analizando y clasificando a cada uno de sus clientes, fijando para cada uno un límite de crédito y vigilando permanentemente su situación financiera
2) Un servicio de recobro formado por especialistas que realizan las gestiones amistosas y contenciosas de recobro de los impagados.

Además el Seguro de impago es deducible fiscalmente y permite una financiación bancaria más favorable que mejorará sus ratios de liquidez, solvencia y tesorería.
Asimismo muchas compañías aseguradoras disponen de su propia base de datos permanentemente actualizada y que cuenta con millones de registros sobre empresas españolas o extranjeras, que permite conocer en tiempo real la situación financiera y la solvencia real de la mayoría de los clientes del asegurado. Esto les permite recomendar a sus asegurados las condiciones de pago más adecuadas y límites de crédito que pueden ofrecer a cada uno de sus clientes.