Herramientas de Inteligencia de Negocio para la gestión del riesgo

En los últimos años, la tecnología ha facilitado el desarrollo de herramientas de Inteligencia de Negocio (también conocidas como BI o Business Intelligence) que permiten una gestión del riesgo más global y un mejor aprovechamiento de los recursos.

Se trata de productos de software que permiten identificar la información relevante (diferenciando lo importante de lo accesorio), simplificar el análisis, la medición del riesgo comercial y gestionar la exposición a dichos riesgos. Son soluciones que permiten:

  • Combinar información externa e interna para obtener una visión más global y precisa de los clientes y valorar los problemas de liquidez y solvencia de las empresas con las que hace negocios
  • Gestionar el riesgo cliente con datos objetivos de morosidad, rentabilidad y solvencia
  • Analizar la evolución de nuestra propia empresa con respecto a los competidores
  • Simplificar el seguimiento de la cartera de clientes con sistemas de alertas, parametrizables según nuestras propias necesidades de negocio y generar semáforos que nos permitan focalizar sus recursos de forma más eficiente.
  • Compartir la información relevante y los análisis que genera la herramienta con otros departamentos de nuestra empresa
  • Localizar nuevos clientes con baja probabilidad de impago

El análisis de un futuro cliente

El análisis del nuevo cliente ha de incluir los siguientes aspectos:

1) Forma jurídica
Comprobar si el futuro cliente es persona jurídica o física
Si es persona jurídica, analizar qué tipo de sociedad es y verificar su inscripción en el Registro Mercantil
Si es sociedad civil privada solicitar una copia del contrato privado de constitución
Si es persona física solicitar su dirección particular y autorización para incorporarla a la base de datos

2) Objeto Social
Comprobar el objeto social del futuro cliente; si salen múltiples actividades en el objeto social puede existir mayor riesgo
Ser precavidos si la actividad empresarial descrita en el informe registral no se corresponde con la que la empresa tiene en la actualidad

3) Antigüedad del negocio
Extremar las precauciones con las empresas recién constituidas.
Los negocios con menos de 4 años de funcionamiento real presentan un elevado riesgo de desaparecer.
Los negocios con más de 10 años presentan un menor riesgo.

4) Comprobar si hay depósito de cuentas en el registro mercantil
Mucho cuidado con las empresas que no han depositado en los últimos ejercicios las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

5) Comprobar que la dimensión de la empresa del cliente es adecuada con el nivel de riesgo asumido
El cliente debe tener recursos propios suficientes para endeudarse en una operación con pago aplazado.
Con sociedades de capital social de 3.000 euros se asume un riesgo considerable si le concede 30.000 euros de crédito.

6) Comprobar el domicilio social que figura en el registro
El domicilio del cliente que aparece en el registro mercantil debe coincidir con el que nos facilita en el pedido.

7) Verificar cambios recientes de ubicación
Varios cambios de dirección en poco tiempo no es buena señal.
Una mudanza reciente en época de crisis puede ser sinónimo de graves problemas financieros.

8) Cambios recientes de accionariado o propietarios
Los cambios de propietarios deben ser motivo de comprobación.

9) Ver la evolución del número de empleados
Las empresas que carecen de empleados presentan un mayor riesgo.
Una señal de alerta es que una empresa esté reduciendo de forma continuada su plantilla.

10) Comprobar la evolución del volumen de negocio
Hay mayor riesgo si existen variaciones bruscas de su facturación de un ejercicio a otro
La evolución negativa de la facturación debe ser motivo de alerta

11) Los productos que fabrica o comercializa
Conocer los productos
La comparación de los precios de venta con los de otros productos parecidos existentes en el mercado
La penetración en el mercado

12) Estudiar la cartera de clientes
La tipología de la clientela.
La identificación de los principales clientes.
Las condiciones y plazos de cobro.

13) Analizar las instalaciones en activo fijo
La antigüedad y estado actual de las instalaciones y activos fijos.
Los vehículos que posee.

14) Estudiar a los órganos de administración
Un mayor riesgo de insolvencia si los administradores que aparecen en el registro no se corresponden con los que conocemos.
Comprobar los poderes del administrador o representante legal de la sociedad para que su firma en un contrato obligue plenamente a la compañía.
Comprobar que el administrador no sea un testaferro.
Comprobar la solvencia de los administradores (Registro de la Propiedad), ya que en caso de insolvencia de la sociedad éstos pueden ser responsables a nivel personal de las deudas frente a los acreedores con sus propios bienes.

15) Detectar vinculaciones sociales
Es una señal de alarma de alto riesgo cuando los administradores están vinculados a otras empresas que han entrado en situación de insolvencia o con mal historial de pagos.

16) Comprobar el endeudamiento con entidades financieras
Un excesivo endeudamiento bancario va en detrimento de su capacidad de pago a proveedores industriales.

17) Verificar que no constan incidencias de pago relevantes en ficheros de morosos
Extremo peligro cuando aparezcan impagos en el RAI, Asnef, incidencias judiciales, embargos o reclamaciones administrativas de la Agencia Tributaria o Seguridad Social.

Pere Brachfield, presidente de APGRI, Asociación de Profesionales en la Gestión del Riesgo