Asegura el cobro de tus operaciones y minimiza el riesgo del crédito

En el mercado existen varios servicios financieros y de seguros que eliminan o minimizan el riesgo del crédito de clientes y aseguran el cobro de las operaciones comerciales. Algunos de estos servicios pueden ser contratados directamente por el proveedor pero otros han de ser acordados por el comprador. Los principales servicios para eliminar el riesgo de crédito –o para reducirlo– son los que a continuación se exponen.

El seguro de crédito global no es ningún concepto novedoso en la gestión empresarial, puesto que existen como modalidad de seguros desde hace muchos años, e incluso existe una Ley que regula el Contrato de Seguro, la Ley 50/1980 de 8 de octubre. Esta Ley de Contrato de Seguro establece que el asegurador queda obligado a indemnizar al asegurado las pérdidas finales que experimente a consecuencia de la insolvencia definitiva de sus deudores. Una característica importante del seguro de crédito global es que el asegurado debe cubrir la totalidad de sus riesgos comerciales, y por lo tanto no puede asegurar solamente los clientes de alto riesgo. El seguro de crédito tampoco se puede utilizar para la cobertura de operaciones mercantiles puntuales.

El seguro de crédito cubre la totalidad de los riesgos de crédito de clientes, de forma que el asegurador pueda obtener una cartera de riesgos diversificada, lo que limite su riesgo y permite así una tarificación ventajosa. Por consiguiente el seguro de crédito cubre la totalidad del giro comercial de una empresa, exceptuando las ventas hechas a las administraciones públicas, a las sociedades filiales y a compradores particulares (no comerciantes). Otra característica importante del seguro de crédito es que el asegurador tiene la potestad de seleccionar los riesgos que va a asumir mediante una clasificación de cada uno de los clientes del asegurado-proveedor. El asegurador puede excluir del contrato de seguro aquellos compradores que sean insolventes o que no sean buenos pagadores.

El seguro de crédito es por lo tanto una modalidad aseguratoria que tiene como objeto indemnizar al asegurado las pérdidas derivadas de la falta de pago definitiva de sus clientes. En el seguro de crédito existe el principio de coparticipación, lo que significa que el asegurado debe participar en la cuantía de las pérdidas que se produzcan debido a los créditos incobrables. Esto es así para estimular su interés en controlar activamente el riesgo de impago de sus clientes y no incurrir en prácticas comerciales viciadas o caer en un cierto laxismo en lo referente a la gestión de créditos. Por este motivo el seguro de crédito suele cubrir un porcentaje de las insolvencias que suele estar entre el 80 y el 90% de los créditos incobrables y que queda acordado contractualmente entre asegurador y asegurado.

Es importante el concepto de que el seguro de crédito solamente cubre las insolvencias definitivas de los deudores. En realidad, las compañías generalmente asimilan a una insolvencia definitiva la “insolvencia de hecho”, es decir el impago de la deuda después de un plazo constituido por la duración normal del crédito, el plazo de declaración de la insolvencia y el plazo de pago de la indemnización; los importes cobrados después de la indemnización quedan en este caso a la compañía. Una consecuencia de la limitación del “hecho generador del riesgo” a la insolvencia es que las compañías suspenden el efecto de la garantía en caso de litigio entre el asegurado y el comprador. Se puede pagar la indemnización sólo después que un árbitro o un juez hubiera arreglado el contencioso comercial.

El concepto de insolvencia definitiva del deudor (tanto de hecho como de derecho) queda regulado por la propia Ley del Seguro. La Ley establece que se reputará existente la insolvencia definitiva del deudor cuando:

1– El deudor haya sido declarado legalmente en concurso de acreedores mediante una resolución judicial firme

2– Cuando haya sido aprobado judicialmente un convenio judicial que implique reducción o quita de los importes de los créditos

3– Cuando exista una demanda judicial y se haya despachado mandamiento de ejecución o de apremio contra el deudor sin que del embargo resulten bienes libres bastantes para el pago

4–Cuando el asegurador y el asegurado acuerden que el crédito resulta incobrable

También la Ley establece que transcurrido un determinado plazo de tiempo –que suele ser de seis meses– desde que el asegurado notifica al asegurador la existencia de un impagado, el asegurador abonará al asegurado el 50% de la cobertura pactada con carácter provisional y a cuenta de la ulterior liquidación definitiva. Esta liquidación definitiva se efectuará posteriormente (después de unos 6 meses) y el asegurador abonará al asegurado el resto del porcentaje de cobertura pactado. Sin embargo, algunas compañías abonan la totalidad de la indemnización 5 o 6 meses después de la declaración de amenaza de siniestro.

Los deberes del asegurado son:

• Mostrar cuando sea requerido por el asegurador los registros de contabilidad y los documentos relativos a los créditos asegurados

• Prestar la colaboración necesaria al asegurador en los procedimientos judiciales interpuestos para la reclamación de la deuda

• Ceder al asegurador a solicitud del mismo el crédito que tenga contra el deudor insolvente una vez haya recibido la indemnización de la pérdida.

Los principios básicos de un contrato de seguro de crédito son:

• Se aseguran todas las operaciones comerciales que pueda hacer el asegurado

• El asegurador clasifica el riesgo y notifica al asegurado las operaciones garantizadas, que clientes quedan cubiertos por el seguro de crédito y hasta que importe.

• El asegurador no cubre el 100% de las pérdidas ya que se presume una coparticipación por parte del asegurado que debe velar por el buen fin de las operaciones, por lo que se comparte el riesgo de insolvencia en una proporción equilibrada. Además del porcentaje de cobertura, las franquicias o umbrales definen la parte del riesgos que queda a cargo del asegurado, limitando así la tasa de prima

• Generalmente, la compañía efectúa las acciones de recobro por cuenta del asegurado. Después de la indemnización, la compañía está subrogada al asegurado en sus derechos

Las compañías de seguros de crédito también ofrecen una serie de servicios adicionales a sus clientes, como son:

1) un servicio de análisis de la cartera de clientes del asegurado que hace la valoración de los riesgos, analizando y clasificando a cada uno de sus clientes, fijando para cada uno un límite de crédito y vigilando permanentemente su situación financiera

2) un servicio de recobro formado por especialistas que realizan las gestiones amistosas y contenciosas de recobro de los impagados.

Asimismo muchas compañías aseguradoras disponen de su propia base de datos permanentemente actualizada y que cuenta con millones de registros sobre empresas españolas o extranjeras, que permite conocer en tiempo real la situación financiera y la solvencia real de la mayoría de los clientes del asegurado. Esto les permite recomendar a sus asegurados las condiciones de pago más adecuadas y límites de crédito que pueden ofrecer a cada uno de sus clientes.

En la actualidad y dada la existencia de una competencia en el campo de los seguros de crédito, el asegurado puede pactar con la compañía aseguradora un contrato a la medida, en el que puede haber franquicias e incluso extornos en caso de baja siniestralidad.

La póliza de exceso de pérdidas

Una modalidad de seguros de crédito que cada vez se está utilizando más es la denominada “póliza de exceso de pérdidas” mediante la cual se transfiere solamente una parte del riesgo de clientes a la compañía aseguradora pero no la totalidad del riesgo. El seguro de exceso de pérdidas cubre las pérdidas extraordinarias que se puedan producir por encima de las pérdidas asumibles por el asegurado en función del histórico de impagados. Para hacer este tipo de seguro se ha de partir de unas pérdidas históricas que han sido debidamente computadas. En caso que estas pérdidas lleguen a ser superadas, este exceso de pérdidas pasará a ser cubierto por el seguro de crédito. Esta modalidad aseguratoria está basada en el principio de que el proveedor actúa como su propio asegurador de crédito y que se reasegura mediante el contrato de exceso de pérdidas con la compañía aseguradora. Mediante esta modalidad de seguro el asegurado estará tranquilo ante quebrantos excepcionales ya que si se producen pérdidas por encima de la cuantía fijada (franquicia anual global) el asegurador deberá proceder a indemnizarlo. Por supuesto este tipo de póliza sólo es posible cuando las empresas aseguradas tienen un departamento de credit management y que el asegurador encuentre correctos los procedimientos empleados por el asegurado para gestionar el riesgo de crédito de clientes.

Pere Brachfield
Profesor de EAE Business School

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