Los acreedores deben ir con cuidado al contratar ciertos cobradores de morosos

Como he ido aconsejando a lo largo de mis artículos, los acreedores deben ser muy cuidadosos a la hora de seleccionar una agencia de recobros. Son numerosos los casos en los que los cobradores de morosos han cometido ciertos delitos durante sus acciones de recobro y los acreedores también han sido imputados por la Justicia como inductores o coautores de los hechos ilícitos.

Pero también existen otros peligros a la hora de contratar agentes de dudosa reputación. Baste como muestra un caso que se ventiló en la prensa en junio de 2011 bajo el titular: “Detenido en Girona un falso Cobrador que estafó a una decena de empresas”. Las informaciones publicadas en los medios revelan que el “modus operandi” del individuo que se hacía pasar por gestor de cobros era siempre el mismo. El sujeto se dirigía a una empresa y le ofrecía sus servicios como cobrador de impagados, presentando una documentación muy fiable de su falsa empresa y acordando con el cliente que cobraría sus deudas y a cambio se quedaría un porcentaje sobre los importes recuperados.

Para conseguir los pagos, el supuesto estafador pedía a la empresa que le hiciese una cesión de la deuda para poderlo gestionar él o que le hiciesen un pago de dinero por avanzado para cubrir los primeros gastos de gestión. Para crear una apariencia solvente y fiable, el hombre liquidaba con total normalidad y muy puntualmente los primeros cobros a la empresa acreedora que lo había contratado y se quedaba el porcentaje acordado como comisión por sus servicios.

Sin embargo, una vez que se había ganado la confianza de su víctima, el presunto estafador se quedaba con todo el dinero que recobraba a los morosos de la empresa acreedora.

Cuando las empresas que lo habían contratado, al ver que pasado un cierto tiempo no recibían más dinero ni noticias, pedían explicaciones al falso gestor de cobros, en vez de dinero recibían una carta del presunto estafador en la que les informaba que daba por finalizadas sus gestiones y que no podía reintegrar el dinero ya que había cerrado la empresa por problemas económicos derivados de la crisis.

La policía autonómica inició la investigación tras conocer que una empresa de la población de Cornellà de Terri había sido víctima de una estafa. Los “Mossos d’Esquadra” que investigaron el caso evaluaron provisionalmente que el monto de las estafas perpetradas por el falso cobrador a unas diez empresas distintas había sido de unos 49.000 euros. El detenido, que no tenía hasta el momento de su arresto antecedentes penales, pasó a disposición del juzgado de guardia de Girona.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School