La subrogación en el crédito

Este cambio de acreedor se produce cuando un individuo –el subrogado– paga una deuda ajena y ocupa el lugar del primer acreedor, es decir se subroga y como consecuencia de la operación adquiere el crédito tal y como lo tenía el acreedor primitivo con todos los derechos y garantías anexos que puedan existir contra el deudor o contra terceros (fiadores o avalistas).

La subrogación puede ser convencional cuando es consecuencia de un acuerdo entre el acreedor original, el deudor y un tercero, que paga el importe de la deuda en lugar del deudor, pasando a ocupar la misma posición que tenía el acreedor originario frente al deudor.
Para que sea eficaz, el art. 1209 del CC exige que la subrogación se haga con claridad y conforme a la ley y que no se oponga a ella el deudor; aunque no es preciso que la apruebe, basta que conociéndola no se oponga. Si el pago realizado por un tercero al acreedor, se hace con la oposición expresa o con la ignorancia del deudor, no se produce el cambio de acreedor y el deudor se puede liberar de la obligación realizando el pago al acreedor originario. Para el tercero que abona la deuda con la oposición del deudor o ignorándolo éste, sólo nace el derecho a pedir al acreedor el reembolso de lo que ha pagado (art. 1.158 CC).

Por otro lado el artículo 1210 del CC establece que se presumirá que hay subrogación:

  • 1º cuando un acreedor pague a otro acreedor preferente,
  • 2º cuando un tercero no interesado en lo obligación, pague con aprobación expresa o tácita del deudor,
  • 3º cuando pague el que tenga interés en el cumplimiento de la obligación.

El nuevo acreedor recibe el crédito tal como el anterior lo tenía con las mismas condiciones y garantías art 1212 del CC. La subrogación transfiere al subrogado el crédito con los derechos a él anexos, ya contra el deudor, ya contra los terceros, sean fiadores o poseedores de las hipotecas.

Un acreedor puede pagar a otro

Por consecuencia la ley autoriza expresamente la subrogación cuando un acreedor pague a otro acreedor preferente. Esta posibilidad puede ser muy útil para el acreedor de deudas vencidas e impagadas así como en deudas litigiosas que figura en segunda posición en una relación de embargos o si existe un acreedor hipotecario, puesto que permite a aquel acreedor –que tal vez tenga un crédito de mucho más importe– pagar al acreedor preferente y adquirir todos los derechos.

La subrogación de un tercero

El Código Civil también permite que un tercero no interesado en la obligación pague con la aprobación expresa o tácita del deudor, cuestión que puede permitir a un acreedor recuperar su crédito si un tercero está dispuesto a subrogarse (art. 1.158 CC).

El deudor debe ser informado

La subrogación no puede hacerse a espaldas del deudor ya que si el deudor ignora el pago del tercero, la subrogación no queda consolidada. La ley establece que en caso que alguien pagase en nombre del deudor ignorándolo éste, no podrá subrogarse en los derechos del acreedor original.
Consecuentemente si el deudor ignora el pago del tercero, la subrogación no queda consolidada, tal y como señala el art. 1159 del CC: “El que pague en nombre del deudor ignorándolo éste, no podrá compeler al acreedor a subrogarle en sus derechos”. Por tanto para que surta efectos frente al deudor, debe serle puesta en su conocimiento.

La subrogación sin consentimiento del acreedor original

En principio para realizar una subrogación con cambio de acreedor es necesario el consentimiento del acreedor original. No obstante hay una regla especial que permite que la subrogación pueda producirse por convenio del deudor con el subrogado (o sea el que está dispuesto a pagar) sin consentimiento del acreedor original; esto sucede cuando el crédito está garantizado por una hipoteca.
Según el artículo 1211 de CC el deudor podrá hacer la subrogación sin el consentimiento del acreedor cuando para pagar la deuda haya tomado prestado el dinero por escritura pública, haciendo constar su propósito en ella y expresando en la carta de pago la procedencia de la cantidad pagada. Este derecho del deudor hipotecario está desarrollado en la ley 2/1994 de 30 de marzo, sobre Subrogación y Modificación de Préstamos Hipotecarios.

Lo habitual es que la cesión de un crédito hipotecario se realiza a instancias del acreedor, tal y como dispone el art. 149 de la Ley Hipotecaria: “El crédito o préstamo garantizado con hipoteca podrá cederse en todo o en parte de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1.526 del Código Civil. La cesión de la titularidad de la hipoteca que garantice un crédito o préstamo deberá hacerse en escritura pública e inscribirse en el Registro de la Propiedad. El deudor no quedará obligado por dicho contrato a más que lo estuviere por el suyo. El cesionario se subrogará en todos los derechos del cedente.
No obstante la ley 2/1994 de 30 de marzo, sobre Subrogación y Modificación de Préstamos Hipotecarios concede al deudor la facultad de cambiar de acreedor, sin contar con el consentimiento de éste, cuando se trate de préstamos hipotecarios concedidos por entidades financieras a particulares.

El cambio de deudor por subrogación

La sustitución del deudor no puede hacerse nunca sin el consentimiento del acreedor; el artículo 1205 del CC dice que incluso puede hacerse sin conocimiento del deudor pero no sin el consentimiento del acreedor.
Este procedimiento puede ser una alternativa para el acreedor si el deudor insolvente es sustituido por uno de mayor solvencia. El inconveniente es que si el nuevo deudor resulta insolvente con posterioridad al acuerdo, el acreedor que haya aceptado el cambio no podrá reclamar el pago al antiguo deudor a no ser que la insolvencia del nuevo hubiera sido anterior y pública o conocida por el deudor al delegar su deuda.

La asunción de deuda

Es el convenio entre el deudor originario y un tercero en virtud del cual éste asume la deuda, colocándose frente al acreedor en la misma posición que tenía el deudor originario.
El Código Civil contempla esta posibilidad en las sección de la novación, concretamente en el art. 1203 del CC, en su apartado 2º, que estipula que las obligaciones pueden modificarse sustituyendo la persona del deudor. Esta sustitución supone una novación, es decir extingue la obligación originaria y se pacta otra nueva con un deudor distinto. Vale la pena decir que la sustitución del deudor no puede hacerse nunca sin el consentimiento del acreedor como dicta el artículo 1205 del CC.
Cuando la asunción de deuda ha sido consentida por el acreedor, el deudor no sólo queda liberado sino que no responde de la solvencia del nuevo deudor (art. 1206 CC). No obstante esta norma no es válida si dicha involvencia hubiese sido anterior y público o conocida del deudor al delegar la deuda.

La expromisión

Consiste en otra modalidad de cambio de deudor que se distingue de la asunción de deuda en que se produce como consecuencia de un acuerdo entre el acreedor y un tercero que acepta situarse en lugar del deudor originario, permaneciendo la obligación sin cambios. El deudor originario no participa en el convenio, por lo que no es preciso ni su conocimiento ni su consentimiento (art 1205 CC).

La delegación de deudas

Es una operación de pago por la cual el deudor originario acuerda con un tercero que abone al acreedor el importe de la deuda; el acreedor acepta el pago realizado por el tercero, quedando liberado el obligado al pago y extinguida la obligación. En este negocio jurídico intervienen tres personas: el deudor originario denominado delegante que da la orden de pago, el delegado que es el tercero que recibe la orden de pagar y el delegatario que es el acreedor.
Un ejemplo de este tipo de operaciones son las domiciliaciones bancarias para el pago de recibos, en las que el deudor ordena a su banco que abone el importe de los recibos presentados al cobro por el acreedor y que deberán ser cargados en una cuenta corriente.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School