La extinción de las obligaciones

El Código Civil en el art 1156 realiza una enumeración de las causas de extinción de las obligaciones. Según esta regla las obligaciones se extinguen por el pago o cumplimiento, por la pérdida de la cosa debida, por la condonación de la deuda, por la confusión de los derechos de acreedor y deudor, por la compensación, por la novación.

En realidad este artículo omite otras formas de extinción como son el mutuo disenso, la muerte de las personas, la nulidad del contrato, la condición resolutoria y la prescripción, algunas de estas circunstancias se encuentran reguladas en otros artículos de la Ley. Por ello, la Jurisprudencia desde la sentencia de 5 de Diciembre de 1940, ha señalado que la enumeración del expresado precepto no es agotadora, sino que ha de completarse con otras causas especialmente previstas en el Código o que resultan de modo claro de la adecuada combinación de sus preceptos.

El Pago

En el derecho romano se denominaba “solutio” (término equivalente al pago) al cumplimiento de una determinada deuda. En general el pago requiere de la ejecución exacta, idéntica e íntegra de la conducta constitutiva de la prestación o sea el cumplimiento de la realización de una prestación de dar o hacer. En obligaciones dinerarias, el pago consiste en la entrega de una suma de dinero. El Código Civil excluye el pago mediante otra prestación y también el pago mediante el fraccionamiento de la prestación total. La Ley permite hacer el pago a cualquier persona, tenga o no interés en el cumplimiento de la obligación, ya lo conozca y lo apruebe, o ya lo ignore el deudor originario. De modo que un familiar, amigo, conocido o desconocido puede pagar la deuda de otro aunque el deudor lo ignore.

La intervención de un tercero en el cumplimiento puede tener lugar de diversos modos, produciendo consecuencias jurídicas distintas. Así si su intervención se produce simplemente con conocimiento del deudor, o bien con su aprobación produce el derecho al reembolso y a la subrogación, convirtiéndose el tercero en acreedor frente a la persona por la que efectuó el cumplimiento -art. 1158.2º-. La no intervención por cuenta ajena, sino en interés propio, excluye el derecho al reembolso. Si el pago se efectuó contra la expresa voluntad del deudor, sólo tiene derecho a reembolsarse en la medida de la utilidad efectiva de los pagos realizados. También dicha intervención puede producirse sin conocimiento del verdadero deudor, lo que determina el nacimiento de un derecho a ser reembolsado, quedando excluida por mandato legal -art. 1159- a que el acreedor le subrogue.

El pago ha de hacerse a la persona en cuyo favor estuviera constituida la obligación o a otra autorizada para recibirlo en su nombre y sólo será válido el pago hecho a tercero en cuanto se hubiere convertido en utilidad para el acreedor. No obstante como indica el art. 1165 del CC, el acreedor, pese a ostentar la cualidad jurídica, no puede ser destinatario del cumplimiento cuando se haya ordenado judicialmente al deudor la retención de la deuda.

Como formas especiales de pago el Código Civil reglamenta la imputación de pagos, el pago por cesión de bienes y el ofrecimiento de pago y consignación. La Doctrina añade otras dos formas de pago que son la dación en pago y el pago con subrogación.

Pérdida de la cosa

La pérdida de la cosa debida consiste en que quedará extinguida la obligación que consista en entregar una cosa determinada cuando ésta se perdiere o destruyere sin culpa del deudor y antes de haberse éste constituido en mora art 1182 CC por lo que establece la ley la pérdida de la cosa debida ha de ser sin culpa del deudor y antes de encontrarse en mora.

Condonación o remisión

La condonación de la deuda consiste en el perdón de las deudas por parte del acreedor en un acto de liberalidad de forma gratuita y unilateral, el acreedor renuncia a cobrar (art 1187, 1188, 1189 1190 del CC).

Confusión de derechos

La confusión tiene lugar si la obligación queda extinguida cuando se reúnen en una misma persona los conceptos de acreedor y deudor, por ejemplo Gómez debe una cantidad a Rodríguez, pero al morir Rodríguez nombra heredero a Gómez, con lo cual la deuda desaparece ya que Gómez es deudor y acreedor a la vez, debido a la herencia.

Compensación

La compensación sucede cuando dos personas sean recíprocamente acreedoras y deudoras la una de la otra se extinguen una y otra deuda en la cantidad concurrente como señalan los arts. 1195, 1202 del CC. Para que tenga lugar en derecho esta forma de extinción es preciso que las dos deudas sean ciertas y líquidas y consistan en una cantidad de dinero. Por ejemplo el Sr. Pérez debe 200.000 euros a Martínez, y éste a su vez debe 150.000 euros a Pérez, las obligaciones de ambos se compensarán en la cantidad concurrente, o sea 150.000 euros, y Pérez quedará obligado a pagar a Martínez la diferencia de 50.000 euros.

Novación

A través de la novación se produce la extinción de una obligación mediante la constitución de una nueva que va a sustituir a la obligación originaria. La novación extintiva extingue la obligación originaria y sus accesorias. Para que la novación extintiva se produzca es necesario que se declare de forma expresa o bien que la obligación nueva y la originaria sean absolutamente incompatibles, de forma que sea imposible la vigencia de ambas al mismo tiempo. En derecho esto se denomina “animus novandi” que también puede deducirse de forma tácita de los actos de acreedor y deudor de los que se desprenda su intención de sustituir la obligación originaria por otra nueva. Por este motivo los acreedores han de ser muy cuidadosos en los documentos suscritos con los deudores para evitar que se pueda inferir una tácita novación.

Esencialmente la novación supone una sustitución de una obligación por otra, de tal manera que la primera queda extinguida. Sin embargo respecto a la novación, el Código Civil en su artículo 1203 señala:
“Las obligaciones pueden modificarse:

  • 1. Variando su objeto o sus condiciones principales.
  • 2. Sustituyendo la persona del deudor.
  • 3. Subrogando a un tercero en los derechos del acreedor”.

Consecuentemente de lo estipulado en este artículo, se deriva que además de las novaciones extintivas, el Derecho incluye también en esta categoría las modificaciones subjetivas (cambios de acreedor o deudor) de una obligación. En estos casos se trataría de la denominada novación impropia o modificativa puesto que la novación en sentido estricto implica la creación de una nueva obligación que sustituye a una primitiva a la que extingue. Esto es así porque la subrogación en los derechos del acreedor o la sustitución de la persona del deudor no implican una verdadera novación extintiva porque la obligación preexistente no queda extinguida por otra que la sustituye y subsiste la identidad del crédito originario.

La distinción entre la novación extintiva y la modificativa depende directamente de la voluntad de las partes de la obligación sin que la regulación del Código facilite diferenciar de forma palmaria el régimen de cada una de ellas.

Recogiendo la más importante, nos encontramos en la práctica con tres tipos de novación modificativa:

  • Objetiva; que implica una modificación del objeto de la obligación o de sus condiciones
  • Cambio de deudor; que supone que con la nueva obligación que sustituye a la original se produce una alteración del deudor; si únicamente se altera la persona del deudor, no será una novación extintiva. En este caso será preciso el consentimiento del acreedor
  • Cambio de acreedor; que requiere el consentimiento tanto del acreedor antiguo como del nuevo y del deudor y si únicamente afecta a la persona del acreedor, no será una novación extintiva.

El mutuo disenso

El mutuo disenso está basado en el principio de que ya que un contrato nace de la voluntad de las partes, el mutuo disenso es un nuevo acuerdo entre las partes para anular el contrato primitivo, poner fin a las obligaciones existentes y renunciar recíprocamente a sus derechos, o sea la anulación de un contrato por mutuo acuerdo.

La muerte de las personas

Vale la pena decir que la muerte de los contratantes sólo extingue las obligaciones de carácter personalísimo.

Contrato nulo y contrato impugnable

La nulidad existe cuando falta algún elemento esencial del contrato o éste ha conculcado las normas jurídicas; el contrato nulo no puede producir ningún efecto jurídico y nunca tuvo validez, el art 1261 del CC establece los requisitos exigidos para la validez de los contratos. Son causas de nulidad absoluta del contrato:

  • 1.-la ilegalidad del contrato o sea vaya en contra de la ley, la moral o orden público
  • 2.- la falta de consentimiento de los contratantes o de alguno de ellos
  • 3.- ilicitud del objeto o causa del contrato
  • 4.- carencia de capacidad legal

La anulabilidad por impugnación; hay contratos que en un principio son válidos pero se han realizado con una serie de defectos, por lo que son contratos impugnables (también llamados anulables), y se concede a las personas perjudicadas o a sus representantes legales, durante un plazo la posibilidad de dejarlos sin efecto. Por lo tanto Son anulables este tipo de contratos que han sido realizados con algún defecto pero si no se hace una denuncia expresa por parte de un contratante el contrato sigue siendo válido, art 1300 y 1301 del CC. Son susceptibles de impugnación los contratos celebrados con dolo, engaño, intimidación y violencia, así como algunos de los celebrados por incapaces sin la asistencia de tutor.

La rescisión

La rescisión tiene lugar en los contratos que aún siendo válidos, existan ciertas circunstancias que lesionen a una de las partes, por lo que se permite a la parte perjudicada que solicite la extinción de dicho contrato, art 1290 y ss del CC. Son rescindibles aquellos contratos celebrados por los tutores sin la autorización del consejo de familia siempre que las personas a quienes representan hayan sufrido un determinado perjuicio, los celebrados en representación de los ausentes siempre que hayan sufrido un perjuicio, los celebrados en fraude de acreedores, cuando éstos no puedan de otro modo cobrar lo que se les deba y los contratos que se refieran a cosas litigiosas, cuando hubiesen sido celebrados por el demandado sin conocimiento y aprobación de las partes litigantes o autoridad judicial.

La resolución unilateral

La resolución unilateral (condición resolutoria), en principio no se puede revocar un contrato libremente por la mera voluntad de una de las partes. No obstante se puede pactar la resolución unilateral por medio de una condición resolutoria ya acordada en el contrato. Además una de las partes puede solicitar la resolución del contrato cuando la otra no cumpiera con sus obligaciones (art 1124 del CC).

 Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School