Todo lo que quiere saber del IBAN y del BIC y no se atreve a preguntar a su banco

SEPA introdujo los códigos bancarios IBAN y BIC que detallamos en este artículo.

Para la “Single Euro Payments Area” la normalización tecnológica es piedra angular de la integración de redes telemáticas, tales como el mercado de pagos de la zona SEPA. Vale la pena recordar que la “Single Euro Payments Area” se la conoce mejor conocida por el acrónimo en inglés SEPA y que es una zona que actualmente comprende a 36 países europeos.

SEPA hizo que el recurso a normas elaboradas por organismos de normalización internacionales o europeos fuera obligatorio en todas las operaciones de pago a partir de una fecha determinada por los Reglamentos de Derecho de la Unión Europea. En los servicios de pago como los adeudos y transferencias bancarias, tales normas son, por un lado, la utilización del “International Bank Account Number” –más conocido por su acrónimo IBAN– que es el Código Internacional de Cuenta Bancaria; y por otro, el empleo del Business Identifier Code –mejor conocido como código BIC– para identificar la entidad bancaria, la oficina, la localidad y el país dónde se encuentra el banco que administra la cuenta corriente.

Con anterioridad, en España el número de una cuenta bancaria era el Código de Cuenta Corriente o CCC, y que identificaba inequívocamente una cuenta bancaria individual mantenida con una entidad de crédito en el Estado Español, y que podía utilizarse para operaciones de pago de ámbito nacional. En la actualidad, la misma cuenta corriente se identifica con un número IBAN que es válido tanto para las transacciones domésticas como para las operaciones de pago transfronterizas. Desde enero del año 2008 el IBAN y el BIC se empezaron a utilizar en la zona SEPA como identificadores de las cuentas, y, concretamente en los servicios bancarios de transferencias entre cuentas corrientes.

Los Reglamentos de la UE que regulan la SEPA también preceptúan la obligación de la norma de envío de mensajes en el ámbito de los servicios financieros “ISO 20022 XML” para todas las operaciones de pago en la zona SEPA que sean transferencias y adeudos en euros. El empleo de estas normas por todas las entidades que realicen servicios de pago es, por tanto, imprescindible para que exista plena interoperabilidad en toda la zona SEPA.

Otro de los objetivos de los Reglamentos de la UE es facilitar la automatización de los pagos. Por ello establece que el proveedor de servicios de pago (banco, caja de ahorros o entidad financiera) asigna a cada cliente un número internacional de cuenta bancaria, es decir, el International Bank Account Number o IBAN. Dicho código IBAN es el número identificador de una cuenta bancaria internacional que identifica inequívocamente una cuenta corriente individual en un Estado miembro de SEPA. El IBAN es una serie de caracteres alfanuméricos que identifican a una cuenta determinada en una entidad financiera de cualquier lugar del mundo. O sea, a cada cuenta le corresponde un único IBAN y a partir de dicho IBAN se identifica el país, la entidad, la oficina y la cuenta. Se trata del estándar (EBS204) del Comité Europeo de Estándares Bancarios (ECBS), que, a la vez, cumple el estándar internacional ISO 13616:1997. La norma actual es ISO 13616:2007, la cual establece a SWIFT como el registrador formal inicialmente desarrollado para facilitar pagos dentro del Unión Europea; ha sido implementada por la mayoría de los países europeos y por muchos países en vías de desarrollo, especialmente en el Medio Oriente y en el Caribe.

El IBAN se creó para ayudar a los bancos a automatizar las transferencias dentro de Europa, de manera que los pagos intracomunitarios queden asimilados a los pagos nacionales y se puedan aplicar las mismas tarifas y plazos de ejecución. El código IBAN añade antes de cada número de cuenta cuatro caracteres: dos letras que identifican al país y dos cifras de control para evitar errores de transcripción. El IBAN es necesario para realizar transferencias o domiciliaciones de pago de adeudos SEPA, tanto en el ámbito doméstico como en el europeo. A partir del mes de febrero de 2014 en los países de la zona SEPA y en España se empezó a dejar de utilizar el antiguo Código de Cuenta Corriente (CCC) y en su lugar se tuvo que emplear el código IBAN. Ahora bien, el CCC y el IBAN estuvieron varios años coexistiendo en España durante el período de migración a SEPA y solo a partir del 1 de febrero de 2014 el IBAN fue obligatorio. El IBAN en España consta de 24 caracteres, pero el número de caracteres alfanuméricos que identifican a una cuenta determinada varía de un país a otro, por lo que nos encontraremos con códigos IBAN de hasta 34 caracteres.

La entidad bancaria también comunica al cliente su código de identificación del banco, es decir el Business Identifier Code o BIC, también conocido como código SWIFT, que es un código de identificación bancaria utilizado en SEPA y normalizado a nivel internacional. El código BIC-SWIFT es el código identificador de la entidad que identifica inequívocamente a un proveedor de servicios de pago (entidad de crédito) y cuyos elementos son especificados por la ISO.

Vale la pena recordar, que el Reglamento (UE) n° 260/2012 introdujo un curioso cambio en la denominación del código identificador; es decir, de las palabras en inglés que forman el acrónimo BIC y que anteriormente eran: “Bank Identifier Code”; dicho Reglamento transformó el nombre en inglés del código que pasó a denominarse: “Business Identifier Code”. El motivo de la sustitución de la palabra inglesa “Bank” por la de “Business” obedeció a que la política de las instituciones y organismos de la UE es abrir el mercado de las operaciones de pago a otros operadores que no sean entidades de crédito tradicionales, por lo que el vocablo “Business” puede incluir a estos agentes a los que la jerga de SEPA denomina: proveedores de servicios de pago. Los usuarios de banca deben indicar estos códigos para las transacciones transfronterizas. De lo contrario, se le podrán cobrar comisiones adicionales por requerir una intervención manual en las operaciones de pago. El proveedor de servicios de pago informará a su cliente del importe de las comisiones adicionales antes de que se realice la transacción.

En consecuencia, se estableció el IBAN como el único identificador válido de una cuenta de pago en la zona SEPA a partir del mes de febrero de 2014. Para las operaciones de pago transfronterizas los usuarios aportan además el código BIC de la entidad destinataria de la operación. De forma paralela, antes de iniciar el proceso de cargo de adeudos domiciliados, el pagador y titular de la cuenta corriente facilitará su IBAN y su BIC al acreedor y emisor de los adeudos electrónicos SEPA. Ahora bien, la regulación prevé que ya no es necesario el código BIC (Business Identifier Code) para operaciones de pago nacionales. Y próximamente, no será preciso facilitar el BIC para las operaciones transfronterizas en la zona SEPA cuando se utilicen instrumentos de pago SEPA puesto que el IBAN ya contiene la misma información que proporciona el código BIC-SWIFT.

Hay que tener presente, que el Reglamento (UE) n° 260/2012 señala que en la inmensa mayoría de las operaciones de pago que se efectúan en la zona SEPA, se puede identificar una cuenta de pago única utilizando tan solo el número IBAN, sin necesidad de especificar también el código BIC. El mencionado Reglamento europeo indica que, como reflejo de esta realidad, los bancos de varios Estados miembros de SEPA han creado una guía, una base de datos u otros dispositivos técnicos para identificar el código BIC que corresponde a un número IBAN específico. El Reglamento opina que el código BIC solo se necesita en muy pocos casos de carácter residual y que no parece que esté justificado, y sería demasiado gravoso, obligar a todos los ordenantes y beneficiarios de toda de la zona SEPA a facilitar siempre el código BIC además del número IBAN, si se tiene en cuenta los pocos casos en los que es necesario actualmente. Según dicho Reglamento un enfoque mucho más sencillo consistiría en que los proveedores de servicios de pago y otras partes solucionen y eliminen los casos en los que una cuenta de pago no se puede identificar inequívocamente mediante un número IBAN determinado. Por consiguiente, el Reglamento europeo indica que deben desarrollarse los medios técnicos necesarios para que todos los usuarios puedan identificar una cuenta de pago inequívocamente mediante su número IBAN sin necesidad de indicar también el BIC.

Para facilitar las operaciones de pago, las entidades bancarias españolas y todas las que pertenecen a la zona SEPA ofrecen servicios on line de obtención del IBAN, a partir del antiguo código de cuenta corriente, de modo que el ordenante de una transferencia transfronteriza o doméstica puede averiguar el IBAN del beneficiario de las transferencias. Al propio tiempo, las autoridades responsables de la migración a SEPA en cada Estado mantienen a disposición de los ciudadanos unas herramientas que les permite verificar, de una manera sencilla y gratuita, el código IBAN correspondiente. Dichas herramientas son accesibles a través de la web.

 

Autor: Pere Brachfield
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