¿Qué son el período medio de cobro y las necesidades operativas de fondos?

La importancia que tienen en finanzas el período medio de cobro (PMC) y las necesidades operativas de fondos (NOF).

Hay que tener en cuenta que tanto la morosidad como los aplazamientos de pago elevados impuestos por los clientes ocasionan onerosas cargas administrativas y costes financiero a las empresas, especialmente a las pymes, las cuales deben soportar plazos de pago excesivos que les obligan a mantener de forma permanente importantes saldos de cuentas por cobrar de clientes en sus balances.

El periodo medio de cobro (PMC) se define como los días que de media tarda una empresa en cobrar de sus clientes. Esta ratio expresada en días es muy importante conocerla y controlarla desde el departamento financiero de una empresa, pues en ella se basa la dirección de tesorería para hacer sus previsiones de caja y el departamento de credit management para establecer los procedimientos a seguir en la gestión de las cuentas por cobrar. No obstante, también es crucial conocerlo a la hora de analizar el estado financiero de una empresa. Visto desde el punto de vista del ciclo de explotación, el PMC es el número de días que transcurre desde que la empresa vende un producto o servicio y cobra por parte de sus clientes. El periodo medio de cobro de clientes en España se sitúa en 85 días para el sector privado y de 71 días para el sector público. Ahora bien, hay que hacer notar que el periodo máximo de pago establecido por parte de las administraciones públicas es de 30 días y para el del sector privado es de 60 días. En cambio, en Francia el periodo medio de cobro de clientes en el sector privado es de solo 47 días y de 31 días para el sector público.

La “sobre-inversión” que las empresas deben mantener en el activo corriente provocada por el aumento de las cuentas por cobrar, muchas veces provocado por un incremento del período medio de cobro, PMC, implica unos incrementos de las necesidades operativas de fondos (NOF) que son generalmente sufragados con financiación bancaria a corto plazo. Las necesidades operativas de fondos (NOF) son las inversiones netas necesarias que realizan las empresas en operaciones corrientes una vez deducida la financiación espontánea generada por la propia operativa y constituyen, por tanto, un concepto de activo, es decir una inversión.

Para calcular las NOF es necesario conocer el periodo medio de maduración de la empresa, entendido como el tiempo que transcurre entre el pago a los proveedores por la compra de existencias y el cobro de las ventas. Es decir, es el número de días que transcurren para recuperar una unidad monetaria invertida en el ciclo operativo de la empresa (compra-fabricación-venta-cobro), y por lo tanto lo que destaca este parámetro es la importancia fundamental de controlar el número de días que precisa cada etapa.

Matemáticamente, la magnitud de las necesidades operativas de fondos NOF se obtiene al restar al activo corriente operativo el pasivo corriente operativo. El primero refleja el volumen total de inversión media de las partidas de existencias en almacén, deudores o cuentas a cobrar y tesorería mínima operativa, mientras que, el segundo se entiende como la financiación obtenida de los pasivos corrientes generados de forma espontánea o no negociada, generado por las operaciones de la empresa. Por ejemplo, por deudas con proveedores y suministradores de mercancías por operaciones comerciales, deudas con suministradores de servicios que no tienen la condición estricta de proveedores o deudas con Hacienda Pública, acreedora por IVA.

Las necesidades operativas de fondos tienen su origen en las decisiones de explotación de la empresa, en el día a día, son consecuencia directa de las políticas operativas, de manera que, si una empresa cambia su período de cobro o su período de pago o modifica la duración de su proceso de producción, sus NOF también cambian. Por lo tanto, las NOF están estrechamente vinculadas al ciclo de explotación de la empresa y recogen el volumen necesario de fondos para desarrollar su actividad sin que se produzcan desequilibrios de tesorería.

Mantener unas necesidades operativas de fondos equilibradas es esencial. En períodos de crecimiento habitualmente el cash-flow generado no es suficiente para cubrir los incrementos de NOF, de modo que las empresas se pueden ver obligadas a recurrir a otras fuentes de financiación, en particular créditos y préstamos bancaros. Recogiendo lo más importante, a mayor actividad de la empresa, mayores serán las necesidades operativas de fondos, a mayor plazo de cobro, mayores serán las NOF, de modo que la evolución de las necesidades operativas de fondos está ligada a la evolución de la cifra de negocio y a la aumento o disminución del periodo medio de cobro.

El credit management participa junto a la dirección financiera a definir la estrategia de riesgos de la empresa, así como las políticas de crédito y cobro. También concede las líneas de crédito y marca los límites de riesgo para cada cliente, realizando el seguimiento del riesgo en circulación y determina las condiciones de pago. El credit management es responsable del control y gestión de los saldos de clientes, supervisando los saldos vencidos y cobrándolos de manera que reduce el volumen del activo circulante invertido en cuentas de clientes, mejorando el balance de la empresa e incrementando los flujos financieros.

La reducción del realizable en cuentas por cobrar de clientes supone una disminución de las necesidades de financiación y el consiguiente ahorro de costes financieros. La disminución de las necesidades operativas de fondos proporciona una reducción del endeudamiento a corto con la consiguiente minoración del pasivo exigible a corto plazo. Esto se traduce en una mejor calidad de la estructura financiera de la empresa. Asimismo, el credit management es el guardián de la rentabilidad de las ventas, controlando que se cumplan las condiciones de pago y evitando los retrasos en el cobro de las facturas y los impagados. La reducción del activo circulante proporciona una mejora en la ratio rendimiento (rentabilidad económica de la empresa o ROA return on assets) de las empresas, ya que se obtiene un mejor resultado con los mismos beneficios gracias a un menor activo total. (Rendimiento = BAII / Activo total).

Hay que tener en cuenta que la morosidad y los plazos de pago excesivamente dilatados ocasionan elevadas cargas financieras a las empresas españolas; éstas deben soportar plazos de pago muy largos que les obligan a mantener una cuantiosa inversión en sus activos corrientes en forma de saldos de cuentas por cobrar; inversión muy superior a la media europea lo que implica unos incrementos de las NOF. Las necesidades operativas de fondos son tradicionalmente sufragadas con financiación bancaria a corto plazo; es decir pólizas de crédito, descuento de efectos comerciales, factoring, anticipo de facturas o confirming. En períodos difíciles, el dinero para financiar los activos corrientes se ha convertido en un bien no sólo costoso sino también escaso. Consecuentemente las necesidades de financiación de circulante y los costes financieros que soportan las empresas españolas son mucho mayores que los que tienen las de otros países europeos. Por ende, sus beneficios menguan y su rentabilidad disminuye.

Consecuentemente, los costes financieros que tienen las empresas aumentan debido a los plazos de pago excesivamente prolongados y los descuentos sobre ventas por pronto pago son uno de los mecanismos más simples y fáciles de implementar que permiten a las empresas proveedoras de bienes y servicios recortar sus períodos medios de cobro (PMC).

 

Autor: Pere Brachfield
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