Los aspectos contables y financieros del descuento por pronto pago

Cuestiones relevantes del descuento por pronto pago en las operaciones comerciales

Una novedad importante del Plan General de Contabilidad de 2007 en las operaciones comerciales es la incorporación de los descuentos por pronto pago concedidos a clientes, estén o no incluidos en factura, como un componente más (con signo negativo) del importe neto de la cifra de negocios quedando, en consecuencia, excluidos del margen financiero de la empresa. En coherencia con este nuevo criterio, los descuentos por pronto pago concedidos por los proveedores, estén o no incluidos en factura, se contabilizan minorando la partida de aprovisionamientos. En consecuencia, a partir de la entrada en vigor del mencionado Plan General de Contabilidad, el descuento por pronto pago pasó de ser un descuento financiero a asimilarse al resto de descuentos comerciales.

Los descuentos por pronto pago pueden ser concedidos al cliente fuera o dentro de la factura, lo cual determinará el modo en que deben ser contabilizados. Cuando el descuento por pronto pago se consigna en la factura que se expida para documentar la operación, dicho descuento no forma parte de la base imponible y se descuenta directamente sobre el importe bruto de la compra, actuando como un descuento comercial. Por tanto, la cuantía del descuento simplemente minorará el importe de la compra realizada y como es otro descuento más, se reduce de la base imponible. Ahora bien, si es concedido fuera de la factura en un momento posterior a la emisión del documento, se aplica sobre la base imponible y es un descuento que se contabilizará de forma individualizada en la cuenta de “Descuentos sobre compras por pronto pago”. Igualmente, hay que tener en cuenta que en los descuentos por pronto pago y bonificaciones otorgados con posterioridad al momento en que la operación se haya realizado, o sea, que no están en la factura, es obligatorio expedir una factura rectificativa (que cumpla los requisitos del artículo 15 del Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación).

La factura rectificativa es un documento que se utiliza para corregir, modificar o rectificar una factura original emitida con anterioridad. La factura rectificativa permite al expedidor de la factura de venta realizar una reducción de la base imponible por el descuento por pronto pago y obtener la rectificación de la cuota impositiva del IVA repercutida en la factura original; este es un requisito fiscal obligatorio para obtener la compensación de la diferencia entre el IVA devengado en la factura original y el importe del IVA que realmente paga el cliente al liquidar el precio final, que estará compuesto por la base imponible menos el descuento más el IVA devengado por la nueva base imponible (base imponible inferior ya que se le ha aplicado la reducción del importe del descuento). La obligación para el proveedor de emitir una factura rectificativa está establecida en el apartado Uno 2º del artículo 80 de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Aunque desde el punto de vista contable los descuentos sobre ventas por pronto pago se hayan asimilado al resto de descuentos comerciales que se realizan en una empresa, la política de descuento por pronto pago se fija en base al coste del dinero, es decir, normalmente al tipo de financiación que la empresa obtiene de las entidades bancarias. No se trata sólo de una cuestión comercial, sino que viene determinada por el mercado financiero y todos conocemos cómo este puede variar en un corto plazo de tiempo. Todo ello provoca que los momentos de la negociación en los que se barajan determinados porcentajes de descuento y días de pago se conviertan en conflicto que puede enfrentar a las partes involucradas.

Para la implementación de los descuentos por pronto pago hay que tener en cuenta una serie de factores. En primer lugar, debemos calcular el plazo real adelantado en el cobro de la factura, no el plazo teórico. En función del instrumento de pago, los días pactados y los reales a veces se ven distorsionados por diferencias debidas a los días de float cuando el cliente utiliza una modalidad de pago en la que tiene el control, como puede ser el pago con cheque bancario. En segundo lugar, tendremos menos tiempo para resolver las disputas y controversias que puedan surgir con el cliente. La empresa proveedora ha de ser capaz de dar una solución más rápida y efectiva a las incidencias y litigios de los clientes a los que se ha aplicado un descuento por pronto pago; de lo contrario, estamos dándole buenas razones para demorar el pago más allá de lo acordado con la aplicación del descuento. En tercer lugar, hay que controlar que los clientes que gozan de descuentos por pronto pago permanentes, al cabo de cierto tiempo estén pagando las facturas con más días de demora de lo pactado. En cuarto lugar, no se debe de considerar una forma habitual de financiarse ya que en muchas ocasiones el proveedor no podrá contar con este recurso para obtener liquidez en el momento que tenga necesidades urgentes de tesorería. En quinto lugar, las condiciones y porcentajes de descuento que se pacten se deben revisan periódicamente debido a las fluctuaciones de los tipos de interés en el mercado financiero. En sexto lugar, hay que ser selectivos en el ofrecimiento de descuentos por pronto pago y concederlo solamente en los productos que tienen un buen margen de contribución en sus precios de venta ya que podemos sufrir pérdidas si otorgamos descuentos en la venta de artículos que tienen muy poco margen bruto. Y en séptimo lugar, es conveniente incluir en los contratos o en las condiciones generales de venta todo lo relacionado con los descuentos por pronto pago para que no se produzcan errores de interpretación por parte de los clientes al quedar toda la información por escrito.

Desde el punto de vista teórico, el coste financiero del descuento por pronto pago debería ser igual o inferior al ahorro en costes financieros que se pueda conseguir gracias a los días reales de adelanto en el cobro de las facturas, suponiendo que el proveedor ha financiado sus mercaderías con préstamos bancarios a corto plazo y que le interesa reintegrar al banco el dinero del crédito lo antes posible para ahorrar intereses de financiación de su activo corriente. Este sería el caso de un proveedor que financia sus existencias con una póliza de crédito, que es una fórmula de financiación muy habitual en la que básicamente tenemos un préstamo pero que en realidad es una cesión de un derecho temporal a endeudarse hasta un determinado límite concedido por una entidad financiera, debiendo el tomador de la póliza pagar solamente intereses por las cantidades efectivamente dispuestas y no por la totalidad del crédito concedido.

No obstante, además del tipo de interés medio ponderado de financiación a corto plazo que tiene que soportar el proveedor, también influye el rendimiento que cada empresa logra obtener del disponible que entra en tesorería. Cuando una compañía puede obtener una elevada rentabilidad a corto plazo de su disponible, tiene mucho más interés en conseguir la entrada de flujos monetarios que otra que no lo logre. Consecuentemente a la hora de negociar los descuentos por pronto pago, también hay que tener en cuenta este factor. El descuento máximo por pronto pago que una empresa proveedora de bienes y servicios puede ofrecer a los compradores, en primer lugar, vendrá determinado por el tipo de interés medio ponderado de financiación a corto plazo que dicha compañía ha de abonar a las entidades bancarias. En consecuencia, para que una empresa proveedora –que ofrece habitualmente descuentos por pronto pago– pueda calcular el límite en porcentaje que se puede permitir conceder, deberá conocer exactamente cuál es el coste medio de sus recursos a corto plazo y calcular el coste que representa el descuento.

Asimismo, el cálculo del descuento por pronto pago incorpora unos detalles que a veces no se tienen en cuenta, a pesar de que son muy significativos. En particular hay que tener en cuenta este punto: nuestro objetivo con el descuento por pronto pago es cobrar antes nuestro crédito comercial pagando un coste financiero por ese cobro adelantado en el tiempo, no obstante, ¿cuál es el plazo real de adelanto en el cobro? El plazo real de tiempo que transcurre hasta que se produce el pago efectivo de la factura es un punto clave para calcular el coste financiero del descuento por pronto pago. Cuando se habla de plazo de pago, un elemento importante es el medio de cobro que se va a utilizar. Si el medio de cobro depende de la voluntad del cliente, o sea, está en sus manos el lanzamiento del pago, siempre existe el riesgo de que el pago se retrase; por ejemplo, el cliente realiza la transferencia varios días más tarde, o el cheque enviado por correo tarda varios días en llegar. Y si se pide un pago al contado estricto contra entrega de las mercancías, solo podrá usarse en pequeñas operaciones o en sectores donde esto sea habitual (por ejemplo, en hostelería).

 

Autor: Pere Brachfield
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