Las reglas de localización del destinatario de los servicios electrónicos de la Directiva Europea del IVA

Las reglas de localización del consumidor final de la Directiva Europea del IVA se convirtieron en un quebradero de cabeza.

Las reglas de localización del destinatario de los servicios introducidas en la Directiva 2006/112/CE –también conocida como Directiva Europea del IVA– cuando los servicios electrónicos se presten a un consumidor final se convirtieron en un quebradero de cabeza tanto para los suministradores de servicios digitales establecidos en la Unión Europea, como para aquellos proveedores de servicios electrónicos establecidos en terceros países.

Vale la pena decir, que la Directiva 2006/112/CE del Consejo, de 28 de noviembre de 2006, “relativa al sistema común del impuesto sobre el valor añadido”, que se convirtió desde la fecha de su entrada en vigor el 1 de enero de 2007 en la norma básica comunitaria del IVA. Hay que hacer notar, que esta Directiva europea ha sido objeto de diecisiete modificaciones en solamente doce años, cambios que fueron realizados a través de diecisiete Directivas de la UE. Además, en los últimos años el legislador europeo promulgó nueve Reglamentos de Derecho de la Unión Europea que disciplinan puntos importantes en relación al IVA comunitario. Estas constantes reformas de la Ley comunitaria del IVA han generado confusión e inseguridad jurídica en las empresas que realizan operaciones intracomunitarias y también a las empresas establecidas fuera de la Unión Europea.

Hay que hacer notar que, a partir de 1 de enero de 2015, de acuerdo con las reglas de localización introducidas en la Directiva 2006/112/CE por la Directiva 2008/8/CE, de 12 de febrero de 2008, se produjo un cambio de enorme trascendencia para las empresas, autónomos o profesionales que venden o prestan estos servicios electrónicos a clientes particulares (consumidores finales que no son empresarios o profesionales) y que residen en otros países miembros de la Unión Europea.

Estos servicios electrónicos engloban, entre otros, servicios de telefonía fija y móvil, programas de radio o de televisión transmitidos a través de redes de radiodifusión o de televisión, así como los distribuidos a través de Internet, el alojamiento de sitios web y de páginas web, el mantenimiento a distancia de programas y de equipos, acceso o descarga de música, películas, juegos, incluidos los de azar o de dinero, revistas y periódicos en línea, contenido digitalizado de libros y otras publicaciones electrónicas, o la enseñanza a distancia.

La Directiva 2008/8/CE introdujo nuevas reglas de localización aplicables a los servicios de telecomunicaciones, los de radiodifusión o televisión y los servicios prestados por vía electrónica prestados a destinatarios que no tengan la condición de empresarios o profesionales (particulares o consumidores finales).

Todos estos servicios se consideran prestados en el lugar de residencia del consumidor y pasan a gravarse en el Estado miembro de la UE donde el destinatario del servicio esté establecido, tenga su domicilio o residencia habitual, independientemente del lugar donde radique o esté establecido el prestador de los servicios. Recordemos que estas normas de localización resultaron aplicables desde el 1 de enero de 2015.

Consiguientemente, tras la reforma legal introducida, todos los servicios prestados por vía electrónica tributan en el Estado miembro de establecimiento del destinatario, tanto si este es un empresario o profesional como si es un particular, y tanto si el prestador del servicio es un empresario establecido en la Unión Europea como si está establecido fuera de esta.

Antes de esta reforma legal, las prestaciones de servicios electrónicos a consumidores finales por parte de empresarios de la UE se gravaban en el país del proveedor, mientras que, si el prestador era un empresario establecido fuera de la UE, el servicio se localizaba donde estuviera establecido el destinatario.

Por tanto, la Directiva 2008/8/CE introduce cambios destacados en los regímenes especiales de IVA de los servicios prestados por vía electrónica. En este sentido, se modifica el régimen especial de los servicios prestados por vía electrónica a particulares por parte de proveedores no establecidos en la UE, que también recibe el nombre de “régimen exterior a la Unión”. Este régimen es de carácter opcional –pueden acogerse voluntariamente las empresas prestadoras de estos servicios– y, como se ha dicho, representa una medida de simplificación, al permitir a los obligados tributarios liquidar el IVA por la prestación de tales servicios a través de la plataforma de acceso de los servicios electrónicos que la Administración Tributaria de cada Estado pone a disposición de los contribuyentes en el Estado miembro en que estén identificados, lo cual les evita tener que registrarse en cada estado miembro donde realicen las operaciones (estado miembro de consumo). Para poder acogerse a este régimen especial, el empresario o profesional no ha de tener ningún tipo de establecimiento permanente ni obligación de registro a efectos del IVA en ningún Estado miembro de la UE.

Este nuevo servicio electrónico que se encuentra en las webs de las Administraciones Tributarias de los países pertenecientes a la UE, se le ha denominado “Mini One-Stop Shop” (MOSS) o en español “Mini Ventanilla Única” y tiene como finalidad minorar las cargas fiscales indirectas que conllevaron para los operadores las nuevas reglas de localización de estos servicios que entraron en vigor en enero de 2015.

Por otra parte, se incorpora un nuevo régimen especial denominado régimen especial aplicable a los servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión o de televisión y a los prestados por vía electrónica por empresarios o profesionales establecidos en la Unión Europea pero no en el estado miembro de consumo, que resultará aplicable, cuando se opte por él, a los empresarios o profesionales que presten los servicios indicados a particulares en estados miembros en los que dicho empresario no tenga su sede de actividad económica o un establecimiento permanente. En los estados miembros en que el empresario se encuentre establecido, las prestaciones de los servicios electrónicos que preste a particulares se sujetarán al régimen general del IVA.

Así pues, el legislador comunitario creó un régimen especial de IVA para las empresas de la Unión Europea que prestan estos servicios a ciudadanos de la Unión de distinto país que el suyo. Se la ha denominado “régimen interior de la Unión”, puesto que ya existe otro régimen especial similar a este para las empresas de fuera de la Unión Europa que venden estos mismos servicios y que, como hemos visto anteriormente, para diferenciarlos se denomina “régimen exterior de la Unión”.

Debe tenerse presente, a este respecto, que en el régimen de la Unión Europea, el Estado miembro de identificación ha de ser necesariamente el Estado miembro en el que el empresario o profesional haya establecido la sede de su actividad económica o, en caso de que no tenga la sede de su actividad económica en la Unión Europea, el Estado miembro en el que cuente con un establecimiento permanente; cuando tenga un establecimiento permanente en más de un Estado miembro, podrá optar como Estado miembro de identificación por cualquiera de los Estados en los que tenga un establecimiento permanente. Mientras que, en el régimen exterior a la Unión, el empresario o profesional podrá elegir libremente su Estado miembro de identificación.