Cómo funciona la prescripción extintiva de deudas

El mecanismo legal de la prescripción extintiva de deudas desvelado en este post

El derecho de cobro es un derecho subjetivo que tiene el acreedor; pero la persona sobre la que recae la obligación de pagar no puede estar esperando “per secula seculorum” que se le reclama el pago ya que ello supondría una inseguridad jurídica que el ordenamiento jurídico no tolera. Consecuentemente, la seguridad jurídica exige la limitación del derecho de cobro en el tiempo. Por ello, como hemos visto anteriormente, la ley admite la prescripción extintiva de las deudas, que es la pérdida de la facultad del acreedor a ejercer con éxito una acción de reclamación judicial de la deuda.

La culpa de la pérdida de esta facultad es únicamente imputable al acreedor, puesto que no ha ejercitado la acción dentro del plazo de prescripción legalmente establecido. Como reglamenta el art. 1961 del CC las acciones (para reclamar judicialmente el pago de deudas) prescriben por el mero lapso del tiempo fijado por la ley; por ende, la prescripción extintiva se produce por negligencia del acreedor. La prescripción extintiva se fundamenta en la presunción de abandono por parte del acreedor del derecho de crédito al no haberlo ejercitado oportunamente. De modo que el efecto extintivo de la prescripción extintiva –una vez alegada ante el tribunal y apreciada por el juez– se produce cuando se cumple el plazo de prescripción.

Precisamente por su origen legal, la prescripción extintiva actúa “ipso iure” (latinajo que significa por el mismo derecho, tiene lugar en aquellos casos en los cuales, sin necesidad de declaración judicial, se produce una modificación ya que surge de la misma ley) una vez se haya cumplido el plazo de prescripción respectivo. Sin embargo, (y a pesar de que muchos deudores están convencidos de lo contrario) la ley no establece que por el simple transcurso de tiempo fijado por los códigos hayan quedado definitivamente extinguidos el derecho o la acción del acreedor no ejercitadas oportunamente, pues es doctrina jurisprudencial consolidad que la prescripción extintiva no puede ser apreciada de oficio por los tribunales, dado el carácter de justicia rogada, que es propio del ordenamiento jurídico civil.

Lo más importante es que en el Derecho español la prescripción extintiva no se aplica de oficio por la Administración de Justicia, sino solamente a instancia del beneficiado, que debe alegarla durante el proceso judicial por la vía de una excepción. Por consiguiente, transcurrido el plazo legal de prescripción extintiva, el derecho de crédito afectado por la misma aparece en una especie de limbo jurídico ya que no está ni extinguido ni vivo. El derecho de cobro prescrito podrá imponerse al deudor si éste no utiliza la prescripción extintiva ganada o si renuncia a la prescripción. Por el contrario, si el deudor beneficiado alega la prescripción ganada, puede provocar la extinción definitiva del derecho de crédito y la consiguiente desestimación de la acción que lo ampara.

No obstante, acreedor y deudor pueden pactar contractualmente la renuncia a la prescripción extintiva, si bien esta renuncia por parte del deudor solamente puede ser realizada en el transcurso del plazo de prescripción extintiva ya que produce los efectos de la interrupción. Por el contrario, la renuncia anticipada a la prescripción extintiva es nula como veremos más adelante. Asimismo, cualquier persona obligada a satisfacer la pretensión puede renunciar a la prescripción extintiva consumada. Cualquier acto incompatible con la voluntad de hacer valer la prescripción extintiva supone renunciar a la misma. La renuncia a la prescripción consumada, efectuada válidamente, deja subsistente la pretensión a que se refiere, pero no impide la futura prescripción extintiva de la misma.

 

 

Autor: Pere Brachfield
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