crédito comercial

El factor tiempo en el riesgo de crédito comercial

El factor tiempo en el riesgo de crédito comercial, está estrechamente relacionado con la rentabilidad, puesto que la rentabilidad va intrínsecamente unida a la rapidez en la obtención del beneficio.

De dos operaciones comerciales que han supuesto la misma inversión de capital para el proveedor y le proporciona idéntico lucro, la más rentable de las dos transacciones es aquella que más pronto le haya permitido realizar monetariamente la utilidad esperada. Este hecho se debe a que la rentabilidad crece cuando el plazo de obtención del beneficio se acorta. Por consiguiente, cuanto más rápidamente se cobra una venta no sólo se consigue extinguir antes el riesgo sino que se hace más rentable la operación comercial.

El factor tiempo es fundamental en el riesgo de crédito interempresarial. Esto es así en primer lugar porque a la empresa siempre le interesa cobrar las ventas en el menor tiempo posible ya que cuanto menor sea el plazo de cobro de una venta es menor el riesgo de que al cliente le sobrevenga una insolvencia. No es lo mismo conceder un crédito interempresarial de un millón de euros a una empresa con la obligación de ser satisfecho al cabo de un mes que si el vencimiento de pago es a un año, puesto que a lo largo de un año existen muchas más probabilidades que la empresa deudora sufra un percance que le incapacite para hacer el pago del crédito que si sólo transcurre un mes.

Por este motivo el tiempo es uno de los dos determinantes principales del riesgo de crédito de clientes, puesto que el riesgo depende principalmente del importe del crédito y del plazo de cobro.

Una premisa que hay que tener siempre en cuenta es: “a menor plazo menor riesgo y a mayor plazo mayor riesgo”. Algunas actividades comerciales carecen totalmente de riesgo;  el secreto es que tienen un plazo de cobro de “cero” días. Por supuesto son las que imponen el pago al contado riguroso, en el momento de hacer el pedido o todavía mejor, mediante prepago de la operación. Por consiguiente, las empresas deben tener siempre en consideración que cuanto mayor sea el plazo entre la entrega del producto y el vencimiento de pago, existirán más posibilidades  de que el cliente resulte insolvente o de que  pueda cambiar su comportamiento de pagos.

Asimismo la empresa tiene interés en recuperar lo antes posible los recursos invertidos en créditos de clientes y obtener el beneficio de las inversiones. Esto es así porque la rentabilidad será mayor cuanto antes se obtenga el fruto de las inversiones, ya que aunque el beneficio no sufra variaciones con el tiempo, cuanto antes se perciba, antes se puede reinvertir en el negocio, y de esta manera no se incurre en el coste de oportunidad.

En la gestión de riesgos de crédito comercial existe un principio básico que dice: “el dinero con el paso del tiempo pierde valor”. Esto significa que no es lo mismo cobrar hoy una factura de diez mil euros que percibir el mismo monto dentro de dos meses. Cuando un cliente no puede efectuar el pago el día del vencimiento y solicita un aplazamiento en el pago, para el departamento comercial puede parecer que la cosa no tiene importancia ya que al final se van a cobrar íntegramente los diez mil euros, pero para el departamento financiero existe una diferencia significativa. Evidentemente, la empresa habrá cobrado al final la misma cantidad de dinero –que en condiciones normales hubiera recibido dos meses antes–  pero el valor del dinero recibido no será el mismo debido a tres motivos: en primer lugar, el coste de oportunidad que surge por no haber podido disponer del dinero  60 días antes; en segundo lugar, los intereses financieros que se pagan a las entidades bancarias por necesitar mantener durante 60 días más diez mil euros en el saldo de clientes; y en tercer lugar, la inflación que hace perder valor al dinero. Por supuesto la pérdida de valor del dinero  puede variar en función de los tipos de interés y del nivel de inflación que exista. En un momento en el que los tipos de interés son elevados y la inflación es creciente el impacto será mucho mayor.

Además del riesgo de demora en la liquidación de las obligaciones de pago existe el riesgo de desfase entre el vencimiento de pago y el ingreso. Este desfase son los días adicionales que hay que sumar al período de pago contractual de un cliente una vez que se ha producido el vencimiento de la obligación. El desfase total se puede dividir en dos subperíodos. Por un lado, el retraso representado por el tiempo que  transcurre desde el vencimiento teórico de la obligación de pago hasta que el proveedor recibe el instrumento de pago y puede ingresarlo en el banco. Aquí juega la intencionalidad del cliente que procura enviar el medio de pago lo más tarde posible y ganar días de tesorería a su favor. A este retraso se le denomina float comercial. Por otro, el retraso  técnico debido al instrumento de pago utilizado; cheque, pagaré, recibo; o sea es el período que transcurre entre la fecha de ingreso en el banco del documento de cobro y la fecha en que la empresa  puede realmente disponer del importe líquido. Este periodo recibe el nombre de float financiero. Por supuesto el proveedor debe tener en cuenta como riesgo todo el plazo transcurrido desde el vencimiento hasta la disposición en valor. Este retraso en el cobro sucede en la mayoría de las operaciones comerciales y puede ser de sólo un par de días o de varias semanas.

 

Autor: Pere Brachfield, director de Brachfield & Morosólogos Asociados, BCN
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