China inventa nuevas fórmulas resolutivas para cobrar a los morosos

En China las autoridades desarrollan métodos revolucionarios para cobrar a los morosos

En lo referente al recobro de impagados y a mecanismos para cobrar a morosos, España tiene uno de los métodos más pintorescos como mecanismo de presión para el cobro de sumas de dinero adeudadas por los morosos recalcitrantes: enviar detrás del deudor a un cobrador disfrazado de personaje estrafalario con un maletín con la leyenda “cobro de morosos”. El cobrador sigue a todas partes al deudor y sólo si éste paga puede librarse de su tenaz perseguidor. En el fondo, este oprobioso sistema de recobro de impagados es la réplica moderna de los métodos utilizados en el medioevo para estigmatizar al deudor moroso. En el Estado Español se ha institucionalizado este tipo acoso al moroso y la proliferación de este tipo de agencias de cobro de morosos se ha convertido en un auténtico fenómeno social. Este método de recuperación de deudas sólo es utilizado de forma habitual en España, por lo que se ha convertido en una singularidad en el ámbito europeo de la recuperación de impagados. Por consiguiente, “Spain is different” en lo que concierne a la recuperación de impagados, puesto que sólo en España se usan estos métodos tan estrafalarios a la hora de perseguir a los morosos ya que no existe ninguna ley que regule la industria del cobro de deudas.

España es el único Estado de la Unión Europea que todavía no tiene regulada la actividad del recobro de impagados ni la reclamación extrajudicial de deudas. Es paradójico que, en un Estado tan legalista y reglamentista, con una Administración que suele exigir para toda actividad, que el empresario haga todo tipo de trámites burocráticos, y le obliga a solicitar permisos o licencias por toda actividad empresarial, no exista ninguna normativa que discipline el recobro de impagados y que regule a las empresas que se dedican a cobrar a los morosos. En mi opinión, la Administración y el Legislador han actuado con desidia en la regulación legal de la gestión privada de recobro de impagados.

En los EEUU y en muchos países Latinoamericanos para cobrar a los morosos está terminantemente prohibido el uso de cobradores disfrazados que acosen al deudor a la hora de hacer el recobro de impagados y que perjudiquen su imagen pública. En el resto de los países europeos está absolutamente prohibida la utilización de cobradores disfrazados ya que se consideran una vulneración a los derechos de imagen e intimidad de los ciudadanos y además hay leyes que prohíben el acoso o humillación a los morosos. Asimismo, están prohibidas todas las prácticas que supongan un acoso o persecución a los deudores.

El método que utiliza cobradores disfrazados para cobrar a los morosos se basa en la humillación pública del deudor, seguirlo a donde sea y recordarle insistentemente que debe dinero a determinado acreedor. Los cobradores persiguen al presunto moroso por las calles, lo siguen al trabajo, a su casa, al club deportivo, etc. Los cobradores disfrazados para desplazarse utilizan generalmente vehículos pintados de negro o de color blanco, en los que han pintado los logotipos y marcas de la compañía en letras muy grandes. El objetivo es estacionar estos coches frente a la casa o la sede social del deudor y mediante megáfonos exigir que pague la presunta deuda, de modo que todo el barrio se entera que allí vive un moroso. Consiguientemente la humillación pública es el método usado por este tipo de agencias de cobro de morosos para cobrar a morosos, llegando al extremo de ridiculizar al moroso llevando el acoso físico y moral a límites de mobbing.

Otro punto es lo que sucede en la República Popular China, donde se ha producido la mayor revolución económica de la historia de la humanidad, en el sentido de que nunca una población había cambiado de forma tan intensa sus condiciones materiales de vida en un periodo de tiempo tan corto. El modelo de crecimiento de la economía china está basado en gran parte en el consumo doméstico, dentro de un constante aumento del nivel de vida de la población. No obstante, esto ha tenido un efecto secundario negativo: se ha disparado la morosidad entre los chinos. En la actualidad, se estima que los ciudadanos chinos deben una cantidad cercana a los 300 mil millones de dólares. Vale la pena señalar, que la sociedad china es muy poco tolerante con los morosos; el hecho de no poder atender los pagos es una vergüenza tan grande que el moroso –incluso cuando los motivos de su insolvencia sean fortuitos– para no sentirse deshonrado ante la sociedad hace lo que sea para pagar sus deudas. El código de honor es tan estricto y la presión de la sociedad tan fuerte ante el comportamiento moroso, que los deudores prefieren pagar antes de afrontar la vergüenza pública.

Las autoridades chinas, muy preocupadas por la epidemia de morosidad que se está gestando, han decidido combatir el comportamiento moroso con procedimientos resolutivos para el recobro de impagados. Uno de los métodos para cobrar a morosos es utilizar pantallas gigantes de televisión en las principales estaciones de tren y de autobús de las grandes ciudades en las que se proyectan las caras de los principales deudores con información de sus datos personales. Con ello, en una sociedad basada en el honor, se pretende avergonzar a estos morosos y, conseguir así, que paguen. A la mayoría de los ciudadanos les parece bien este procedimiento para cobrar a morosos y escarmentar a los malos pagadores.

Sin embargo, la picaresca también existe en China. Una ciudadana china morosa se sometió a una operación de cirugía estética para cambiarse totalmente el rostro para huir de la presión de las autoridades de su país que querían cobrar. Esta mujer no quería pagar deudas por valor de 3,71 millones de dólares después de que un tribunal de Wuhan, capital de la provincia central de Hubei la condenara al pago, y decidió esta original solución para no ser reconocida. Ahora bien, su estratagema solo funcionó unos meses, ya que finalmente la policía la detuvo. Los agentes de la autoridad que procedieron a su detención se sorprendieron ya que la mujer de 59 años, aparentaba tener veinte años menos años y su fisonomía era totalmente diferente a la de las fotos que tenían.

 

Autor: Pere Brachfield
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