Deberes y derechos del deudor

El deudor debe realizar la prestación que constituye el objeto de la obligación a plena satisfacción del acreedor, es decir hacer el pago por el importe y dentro del plazo convenido pero también tiene ciertos derechos, como el oponer excepciones a la pretensión del acreedor cuando esta no sea correcta.

Las posibles excepciones son:

  • haber realizado ya el pago
  • compensación del crédito
  • acuerdo de quita o espera
  • pacto de no pedir con el acreedor
  • novación de la deuda
  • transacción con el acreedor
  • plus-petición o exceso de computación en metálico de la deuda

Por supuesto son siempre los tribunales los que estudiarán la oposición del deudor y decidirán si es válida o no.

La responsabilidad patrimonial universal del deudor moroso

La legislación también señala el alcance de las responsabilidades de los deudores, y que no puede ser más amplio, puesto que el Código Civil establece en el artículo 1911 que del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros.

Queda claro que la obligación de pagar implica una responsabilidad patrimonial absoluta del deudor moroso. De esta forma si el deudor no hace el pago voluntariamente –porque no puede o no quiere– el acreedor puede reclamar el cumplimiento de la obligación ante los tribunales. En este caso el acreedor puede dirigirse contra todo el patrimonio actual del deudor para conseguir el cobro, pero además podrá dirigirse en el futuro contra los bienes que pueda obtener el deudor en años venideros. Por lo tanto un deudor que hoy sea insolvente puede verse obligado a pagar la deuda contraída al cabo de los años si el acreedor detecta patrimonio o activos adquiridos con posterioridad.

No obstante las partes pueden pactar restricciones a la responsabilidad del deudor, lo que perjudica al acreedor en caso de impago de la deuda.
Un ejemplo es los que establece el art. 140 de la Ley Hipotecaria, que autoriza al deudor a hipotecar en pago de una deuda determinados bienes expresando que de la deuda sólo responderán esos activos y no el resto que forman su patrimonio. Artículo 140. “No obstante lo dispuesto en el artículo 105, podrá válidamente pactarse en la escritura de constitución de la hipoteca voluntaria que la obligación garantizada se haga solamente efectiva sobre los bienes hipotecados. En este caso, la responsabilidad del deudor y la acción del acreedor, por virtud del préstamo hipotecario, quedarán limitadas al importe de los bienes hipotecados, y no alcanzarán a los demás bienes del patrimonio del deudor”.

La responsabilidad solidaria entre deudores

El artículo 1.144 y siguientes del Código civil recoge el concepto de solidaridad entre deudores: el acreedor puede dirigirse contra cualquiera de los declarados solidarios para reclamar el total de la deuda. El pago por uno de ellos extingue el crédito, si bien el deudor que ha pagado puede reclamar la parte proporcional a los demás declarados solidarios

El alcance de la responsabilidad patrimonial por las deudas

Como ya se ha dicho en varias ocasiones, el patrimonio del deudor es la garantía general del complimiento de sus obligaciones. Esto quiere decir que si no paga sus deudas, el acreedor puede solicitar judicialmente la ejecución de sus bienes hasta alcanzar el importe de la deuda reclamada, junto con los intereses y costas procesales. El gestor debe conocer el alcance de la responsabilidad de los deudores en función de su personalidad jurídica.

En primer lugar si el deudor es persona física, tanto si es un particular como un empresario individual, responde de las deudas con todo su patrimonio, lo que comprende bienes y derechos.

En segundo lugar puede ser que el deudor sea una empresa. En este caso se pueden clasificar las empresas en dos grandes grupos: por un lado están los empresarios que son personas físicas, los que se conocen como empresarios individuales, y por otro lado están los empresarios que son personas jurídicas o también llamados empresarios sociales.
El empresario individual es una persona física que, en nombre propio y asumiendo el riesgo de las operaciones con su patrimonio personal, organiza los medios de producción de bienes o servicios, para introducirlos en el mercado. El empresario individual no debe cumplir con ningún requisito especifico para adquirir la personalidad jurídica, únicamente debe tener capacidad de obrar y cumplir con las obligaciones fiscales y de la Seguridad Social para los trabajadores autónomos. Un aspecto muy importante es que todo empresario ya sea persona física o jurídica, debe responder ante sus acreedores con todos sus bienes presentes y futuros.
En el caso de empresarios individuales no existe distinción entre su patrimonio personal y el de su negocio desde el punto de vista de responsabilidad patrimonial. El empresario individual asume una total responsabilidad patrimonial, que no queda restringida a los activos afectos a la actividad empresarial, sino que se extiende a todos los bienes que conforman su propio patrimonio personal.

Consiguientemente sus acreedores pueden actuar indistintamente y simultáneamente contra los bienes de su patrimonio personal y los de su empresa; incluso si el deudor es propietario de varios negocios, los acreedores pueden dirigirse contra los activos de cualquiera de ellos, aunque las deudas se hayan originado en otra empresa.

El empresario social es una persona jurídica que se ha constituido mediante un contrato de sociedad para adquirir personalidad jurídica distinta de la de sus socios, y actúa en nombre propio y asumiendo el riesgo de las operaciones hasta el patrimonio aportado por aquellas.
Los empresarios sociales responden también con todo su patrimonio de las deudas contraídas, pero en estos casos, la responsabilidad alcanza siempre a todo el patrimonio, es decir a la totalidad de los activos de la sociedad.
Sin embargo otra cuestión importante que se plantea a los acreedores, es la posible responsabilidad de terceros, socios o administradores por las obligaciones contraídas por la sociedad.

De modo que si se trata de sociedades habrá que analizar que tipo de sociedad se trata, ya que el régimen de responsabilidades varía mucho en función de la tipología de la sociedad ya que existen sociedades de responsabilidad limitada y otras en que ésta es ilimitada. De modo que en algunos casos los socios responden con su patrimonio si la sociedad es insolvente o no tiene activos suficientes para responder de las deudas.

La responsabilidad patrimonial en función de la forma social de la empresa

  • En las sociedades civiles (SCP y CB), la regla general es que los socios si responden subsidiariamente de las deudas sociales; no obstante lo hacen de forma mancomunada y no solidaria. Esto significa que a cada socio se le puede exigir sólo una parte de la deuda, en proporción a su participación en la sociedad. 
  • En la sociedad colectiva, el patrimonio de la sociedad responde en primer lugar por las deudas contraídas; no obstante si éste fuera insuficiente para cubrir los créditos, los acreedores pueden dirigirse subsidiariamente contra el patrimonio personal de los socios. Los socios responden solidariamente.
  • En la sociedad comanditaria o en comandita, existen dos clases de socios: los colectivos y los comanditarios. Los socios colectivos tienen una responsabilidad subsidiaria, solidaria e ilimitada por las deudas sociales. Los comanditarios, en cambio, no tiene esta responsabilidad. Si el patrimonio de la sociedad no alcanza para pagar las deudas, los acreedores sólo pueden dirigirse contra los socios colectivos.
  • En las sociedades anónimas, anónimas laborales, de responsabilidad limitada y limitadas laborales, los socios no responden personalmente por las deudas sociales. Los acreedores cuentan sólo como garantía con el patrimonio de la sociedad. No obstante cuando ha existido fraude de ley en perjuicio de acreedores, gracias a la aplicación de la doctrina del levantamiento del velo societario, se dan casos de socios que responden personalmente de las deudas sociales.
  • En las sociedades cooperativas, la cooperativa adquiere autonomía patrimonial con relación al patrimonio de sus socios y, en consecuencia, se producirá frente a terceros una separación de la responsabilidad que podemos calificarla de plena. Por tanto, como regla general, la cooperativa debe hacer frente con todo su patrimonio a las obligaciones contraídas con sus acreedores. Esta norma contiene una excepción, ya que del importe global del patrimonio social debe detraerse el fondo de educación y promoción cooperativa, de carácter inembargable y cuyo destino se encuentra previsto en la legislación. Además, en caso de liquidación de la cooperativa, su importe no podrá ser repartido entre los socios. En cuanto a los socios de las cooperativas, como norma general, responden de forma limitada de las deudas sociales. No obstante, la legislación cooperativa distingue dos situaciones: la responsabilidad del socio mientras mantenga dicha condición y cuando la pierda. En el primer caso, la responsabilidad del socio se encuentra limitada a la aportación al capital suscrito; por tanto, una vez abonadas las aportaciones sociales, el socio no responderá de las deudas sociales. En el segundo caso, es decir, cuando el socio pierda esta condición, no existe una regla general. A título de ejemplo señalaremos que la Ley General de Cooperativas dispone que el socio que cause baja de la cooperativa” responderá personalmente por las deudas sociales, previa exclusión del haber social, durante cinco años desde la pérdida de su condición de socio, por las obligaciones contraídas por la cooperativa con anterioridad a su baja, hasta el importe reembolsado de sus aportaciones al capital social”. Sin embargo esta responsabilidad puede variar según la Comunidad Autónoma y los estatutos fundacionales.
  • Para finalizar este apartado, diremos que los administradores de las sociedades anónimas y limitadas responden frente a la sociedad, frente a los accionistas y frente a acreedores sociales del daño que causen por actos contrarios a la ley, los estatutos sociales o los realizados sin la debida diligencia.
  • El deudor fallecido

El Derecho dicta que desde el mismo momento del fallecimiento y una vez aceptada la herencia, automáticamente todos los bienes y derechos de crédito de la persona fallecida se transmiten a sus herederos. También se transmiten todas las deudas sin contar ni con el conocimiento ni con el consentimiento de los correspondientes acreedores. Una vez fallecido un deudor, su acreedor no puede evitar que la deuda cambie de titular y que ahora su deudor sea el heredero. Lo único que la ley permite al acreedor es oponerse a que los bienes que el nuevo deudor adquiere por herencia se confundan a efectos de responsabilidad con los suyos propios y anteriores a la herencia para evitar la confusión patrimonial.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School

1 comentario en “Deberes y derechos del deudor

  1. Una sociedad limtada me debe 342.000 euros,tengo un cambiario contra esa S.L., pero la mayoria de sus bienes ( todas inmobiliarias ) tienen cargas con los bancos . Otras las han otorgado en dacion a varios miembros relacionados con la empresa deudora. Esta empresa sigue actuando, alquila
    sus viviendas,locales y otros. De que forma puedo saber sus ingresos y como puedo embargar sus cuentas ?
    Es lamentable que este arrastrando este impago desde el 2007, mientras ellos siguen viajando y viviendo como si no pasase nada. Yo pagando sus materiales y ellos disfrutandolos y haciando negocios…!. QUE JUSTICIA

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