Las letras “pelota” o de favor

Las letras de cambio que no tengan una causa subyacente, aunque hayan sido libradas con todos los requisitos formales, son denominadas “letras de favor” o “de complacencia”.

La finalidad de estos títulos en los que no existe un negocio causal es que el librador pueda obtener un descuento en las entidades financieras.

Normalmente el aceptante (de reconocida solvencia) firma la cambial para hacer un favor al librador, ya que éste la entrega al banco para conseguir el anticipo del crédito. El librador se compromete a pagar la letra por el librado al vencimiento para no perjudicar a éste.

El peligro de este tipo de “letras de favor” es que si el librador favorecido no rescata la letra a su vencimiento, el banco puede reclamarla al aceptante favorecedor y éste no podrá oponerse al pago alegando excepción causal de pacto de favor. El aceptante sólo puede oponerse ante el librador favorecido que quiera abusar de su posición y exigir el pago de un crédito inexistente.

Otra modalidad de las letras de favor son las denominadas “letras de pelota” o “papel de colusión”. Este tipo de títulos se utilizan para conseguir financiación de los bancos de forma fraudulenta.

Existen varias modalidades; una de las más habituales es la denominada “letras en una sola dirección”. Este procedimiento es muy similar a la “letra de favor” consiste en que el librado acepta el título con la condición de que el librador favorecido rescatará la letra al vencimiento.

El librador no suele tener efectivo y consigue otro título de favor (del mismo o de diferente librado) para descontarlo y tener liquidez para retirar la primera letra. Al llegar el vencimiento de la segunda cambial, el librador vuelve a carecer de fondos y emite una tercera letra y así sucesivamente, hasta que debido a los gastos, intereses y comisiones la pelota se hace tan grande que se quiebra la cadena.

Otra modalidad de “papel de colusión” es la llamada de “letras cruzadas”; en este procedimiento son dos empresarios que pactan la simulación de operaciones mercantiles reales, y se giran recíprocamente letras de favor por los mismos importes para luego descontarlos. De esta manera el descuento de una letra permite atender el pago de la otra.

El tercer tipo de “papel de colusión” es el llamado “de librados fantasma”, y se trata de títulos sin aceptar o con el acepto falsificado, que el librador gira a cargo de empresas desaparecidas, con la intención del cedente de pagarlos él mismo a su vencimiento o en el momento de la devolución. Una variante de ese tipo de papel son las denominadas “letras de las páginas amarillas”, cuando el librador gira títulos a cargo de empresas legítimas pero sin su conocimiento.

Por lo general este tipo de efectos están sin domiciliar y el cedente se las arregla para conseguir la xerocopia y rescatar las letras.

La letra en blanco

La letra incompleta en el momento de su emisión puede recoger posteriormente los requisitos legales necesarios, teniendo en el momento del vencimiento los requisitos legales necesarios para constituir un título completo por lo cual es posible el uso de las llamadas “letras en blanco” que, teniendo la firma de los obligados al pago, es decir librador y librado, omiten algunas de las otras menciones legales.

La doctrina y la jurisprudencia admiten que las menciones necesarias de la letra pueden ser puestas en diferentes momentos y por distintas personas, sin que esto afecte la validez del título, siempre que en el momento del pago, la letra esté completa.

La característica de la letra en blanco es la voluntad de las personas que intervienen de completarla ulteriormente; el aceptante de la letra en blanco consiente en obligarse en los términos en que el tomador o posterior tenedor complete la letra, siempre y cuando se haga dentro de los límites del acuerdo.

En pocas palabras para que se pueda reclamar su pago en juicio cambiario la letra debe de estar completa, pero no es necesario que se extienda íntegramente en el mismo acto de la emisión. Ahora bien es aconsejable redactar un acuerdo formal y suscrito por las partes especificando cómo se completará la letra aceptada en blanco.

En relación a la validez de la letra en blanco el Artículo 12 de la LCCH establece que:

“Cuando una letra de cambio, incompleta en el momento de su emisión, se hubiese completado contrariamente a los acuerdos celebrados, el incumplimiento de estos acuerdos no podrá alegarse contra el tenedor, a menos que este haya adquirido la letra de mala fe o con culpa grave”.

Con todo el art. 12 no establece que declaraciones cambiarias pueden dejarse en blanco pero la doctrina señala que pueden dejarse en blanco algunos de los elementos del título cambiario, siempre que exprese el tipo de documento cambiario que se trata y la existencia, al menos, de la firma del librador.

De modo que si al emitirse el título, figuran la denominación y la firma del librador, el resto de declaraciones cambiarias pueden estar en blanco.

Al propio tiempo la jurisprudencia ha admitido la validez de una letra aceptada en blanco cuando el demandante es un tercero tenedor de buena fe del título ya que en este caso no juega para nada el pacto subyacente que haya motivado la firma en blanco. El aceptante de la letra en blanco deberá responder ante el tenedor aunque el firmante y el librador hayan convenido rellenar la letra con determinadas menciones, el eventual incumplimiento de este pacto no podrá ser opuesto como excepción al pago frente al que resulte tenedor de buen fe, que estará protegido por la apariencia.

El endoso

La letra de cambio es un título a la orden nato y puede transmitirse a otras personas ajenas a la relación triangular librador/librado/tomador. Para que no se pueda endosar es necesario que figure en la misma la cláusula de “no endosable” o “no a la orden”.

El endoso es una cláusula potestativa y formal escrita en el dorso de la propia letra y firmada por el endosante, a través de la cual se transmiten los derechos resultantes de la letra. La definición de endoso es: “declaración puesta en la letra por la que el acreedor cambiario transmite a otra persona el derecho incorporado al título, mandando que se pague a esa nueva persona designada o a su orden”.

En la cláusula de endoso aparecen dos personas: el endosante, legítimo tenedor de la cambial que mediante la fórmula “páguese a..” manda pagar al librado a un nuevo tenedor denominado endosatario. El endosatario es la persona a la que se transmiten todos los derechos que incorpora la letra (cuando el endoso es pleno).

El endoso se realiza en el reverso de la letra, dónde el formulario oficial tiene impresa la cláusula, identificando primero con el “páguese a..” al endosatario (indicando nombre y domicilio de la persona a quien se ha de pagar) e indicando más abajo el lugar y fecha del endoso, aunque la falta de estos dos requisitos es subsanable; si falta la fecha el endoso se considerará hecho antes de terminar el plazo fijado para levantar el protesto. Finalmente está el nombre y domicilio del endosante, quien además debe firmar la cláusula. El endosante deberá ser el legítimo tenedor de la letra pero el endosatario puede ser cualquier persona, incluso el librado o el librador.

A pesar de todas estas formalidades, la ley considera que si sólo aparece la firma autógrafa del endosante en el dorso de la letra, se considera un endoso en blanco válido.

Por medio del endoso, el endosatario adquiere legítimamente todos los derechos representados en la letra, sin necesidad de intervención de notario ni de notificar al librado. El endosatario tiene una posición autónoma en relación a la que tenía el anterior tenedor, de modo que no se le pueden oponer las excepciones personales que el librado podía alegar frente al anterior poseedor de la letra.

Consecuentemente el endosatario está plenamente legitimado para exigir el pago, sin necesidad de demostrar la existencia de un negocio subyacente y podrá ejercitar los derechos que incorpora el título como pueden ser garantías personales o reales. Incluso si el endosatario adquiere la letra de buena fe de alguien que no podía transmitirla legalmente (p.ej. que se la había encontrado en un pasillo) conservará sus derechos.

El endoso debe ser siempre total, puro y simple. Un endoso parcial será nulo y cualquier condición que aparezca se entenderá como no puesta, pero el endoso sigue siendo válido.

El número de endosos es ilimitado, y una letra puede cambiar de manos todas las veces que sea preciso.

Cuando el número de endosos no caben en la letra, le ley permite adherir un suplemento al documento debidamente identificado.
La ley permite el endoso en blanco, en cuyo caso no se especifica el nombre del endosatario y únicamente contiene los datos y firma del endosante. Asimismo la LCCH admite el endoso al portador, dándole la equivalencia legal de endoso en blanco (art. 15). Cuando sea un endoso en blanco, el tenedor podrá:

  1. Completar el endoso en blanco con su nombre o con el de otra persona
  2. Endosar la letra nuevamente en blanco o designando a un endosatario concreto
  3. Entregar la letra a un tercero, sin completar el endoso en blanco y sin endosarlo

Vale la pena señalar que el endosante se convierte en obligado solidario ya que garantiza la aceptación y el pago frente al endosatario y los tenederos posteriores. Razón por la cual una letra ofrece más garantías de cobro cuantos más endosantes aparezcan. El endosante sólo puede exonerarse del pago:

Mediante un cláusula en contrario inserta en la letra y que indique “sin mi responsabilidad” o “sin garantía”, con la que salvará su responsabilidad, pero no afecta la responsabilidad de los anteriores o posteriores endosantes.

Asimismo cualquier endosante puede prohibir un nuevo endoso en la letra, con la cláusula “no a la orden”, en cuyo caso si la letra es endosada nuevamente, este endosante sólo responderá frente a su endosatario pero no responderá frente a tenedores posteriores.
La LCCH permite el endoso incluso tras el vencimiento de la letra. No obstante en el caso de que la letra esté ya vencida pero endosada antes de que finalice el plazo para levantar el protesto o declaración equivalente, los efectos serán los mismos que el de un endoso realizado antes del vencimiento, pero si el endoso fue posterior al protesto, no producirá más efectos que los de una cesión ordinaria de crédito.

Con todo el endoso sin fecha se considerará hecho antes de terminar el plazo fijado para levantar el protesto, salvo prueba en contrario (ver art. 23 LCCH).

En una letra se puede prohibir el endoso introduciendo una cláusula de “no a la orden”.

En la LCCH existen varios tipos de endosos:

  • Endoso pleno

Es el que transmite la totalidad de los derechos que incorpora el título de un endosante a un endosatario, y éste pasará a ser el nuevo acreedor cambiario. Este endoso conlleva la plena garantía del endosante respecto a su aceptación y pago por el librado, o sea que si el endosatario no cobra la letra del librado a su vencimiento, puede ejercitar sus derechos de cobro en vía de regreso contra los endosantes anteriores hasta llegar al librador.

  • Endoso limitado

No transmite la propiedad de la letra ni los derechos que ésta incorpora sino tan sólo la posesión y la legitimación del documento.

Este tipo de endoso no convierte al endosatario en verdadero acreedor cambiario. El endosante conserva la propiedad de la letra y la titularidad de los derechos cambiarios.

Dentro de esta categoría hay dos tipos de endosos limitados:

Endosos de cobranza.

Facultan al endosatario a cobrar el crédito que incorpora, pudiendo ejercer todos los derechos derivados de la letra y practicar cuantas diligencias sean necesarias hasta su cobro, pero no podrá endosar nuevamente la letra, salvo a título de comisión de cobranza. Se formaliza mediante las cláusulas “para cobranza”, “valor en cobro” “por poder” o similares que indiquen que es un mandato. Lo habitual es que se hagan a favor del banco para que el día del vencimiento la entidad bancaria se encargue de cobrar la letra e ingresar el importe en la cuenta del endosante.

Endosos en garantía.

Con este tipo de endosos el endosatario adquiere un derecho real de prenda sobre la letra, o sea un derecho privilegiado de cobro con cargo al derecho de crédito del endosante. Se formaliza mediante las cláusulas “valor en garantía” “valor en prenda” u otra análogas. En este caso el endosante solamente entrega la letra a un acreedor con el objetivo de garantizar el cumplimiento de una obligación contraída con éste. El endosatario está legitimado para ejercitar todos los derechos de la letra. El librado no podrá oponer las excepciones contra el endosante salvo mala fe. Si el endosatario cobra el importe de la letra, debe imputarlo al pago del crédito que mantiene contra el endosante y si sobra dinero entregar la diferencia a éste. No obstante el endosatario no es propietario de la letra y sólo la puede endosar en comisión de cobranza y no mediante un endoso pleno.

Finalmente comentar que la ley faculta al tenedor de una letra de cambio para ejercer los derechos cambiarios por simple posesión del título, si justifica su derecho por una serie no interrumpida de endosos, aun cuando el último esté en blanco. Cuando un endoso siga a otro en blanco, se entiende que su firmante adquirió la letra por endoso en blanco.

  • Transmisión de la letra sin endoso

En la práctica empresarial nos podemos encontrar ante diversas situaciones en que no sea posible el endoso. Como por ejemplo:

letra con la cláusula no a la orden
letra vencida y protestada

En estos casos si interesa, la letra de cambio puede transmitirse mediante cesión ordinaria de créditos conforme a lo dictado por los art 347 y 348 del Código de Comercio. Los créditos se podrán transferir por el acreedor sin necesidad del consentimiento del deudor, bastando poner en su conocimiento la transferencia. El deudor quedará obligado para con el nuevo acreedor en virtud de la notificación, y desde que tenga lugar no se reputará pago legítimo sino el que se hiciere a éste.

La diferencia fundamental entre la cesión ordinaria y el endoso se centra en la responsabilidad del transmitente; en la cesión ordinaria el cedente responderá de la legitimidad del crédito y de la personalidad con que hizo la cesión; pero no de la solvencia del deudor, a no mediar pacto expreso que así lo declare.

Sucintamente, si el cesionario no cobra la letra, no puede exigir responsabilidades al cedente. Además el obligado cambiario podrá oponer al cesionario las mismas excepciones que hubiera podido oponer frente al cedente. En cambio en el endoso cambiario, el cedente responde tanto de la legitimidad del crédito como del pago y el librado no puede oponer las excepciones personales.