La calificación legal de deudor moroso

Para que el pago sea válido, es necesario no solamente la exactitud en la ejecución de la prestación debida, pagando completamente el crédito adeudado al acreedor, sino que debe hacerse en el plazo marcado para el cumplimiento, o sea al vencimiento.

Existe un principio en economía que reza: “el deudor que paga tarde paga menos”, por lo que a la conducta de retrasarse el Derecho le aplica el calificativo de morosa. Consiguientemente en lo que respecta a la consideración legal de moroso, el deudor se halla jurídicamente en mora cuando su obligación está vencida y retrasa su cumplimiento de forma culpable.

La mora del deudor en sí, desde el punto de vista formal, no supone un incumplimiento definitivo de la obligación de pago, sino simplemente un cumplimiento tardío de la misma.

La consecuencia inmediata de la constitución en mora del deudor, es el devengo de intereses moratorios como indemnización de los daños y perjuicios que causa al acreedor el retraso en el cobro. De suerte que, una vez constituido en mora, corresponde al moroso el pago del importe principal de la deuda más los intereses moratorios que resulten de aplicación en función del retraso acumulado que contribuirán a compensar los costes financieros que el retraso en el pago ha originado al acreedor.

El moroso según el Derecho Civil

La legislación española considera el hecho por parte del deudor de retrasarse en pagar –no hacerlo en el día fijado– no supone un incumplimiento definitivo de la obligación sino más bien un incumplimiento relativo, temporal o provisional –el derecho considera que existe un cumplimiento impuntual– por lo que el deudor tiene la oportunidad –y el deber– de efectuar el pago aunque sea tardíamente.

Este incumplimiento transitorio recibe en el mundo del derecho español el nombre de: “mora”. La mora es el retraso culpable en el cumplimiento de la obligación que al no hacer definitivamente imposible la prestación, no impide su realización posterior. Por consiguiente cuando se producen un retraso culpable y se cumplen los requisitos que marca la ley, el deudor incurre en mora, –o sea se convierte legalmente en moroso– por lo que seguirá teniendo la obligación de pagar su deuda pero añadiendo a la cantidad antes adeudada la indemnización de los perjuicios ocasionados por el retraso.

La ley indica que para que la mora tenga lugar es preciso que concurran las circunstancias siguientes:

  1. La existencia de una conducta voluntaria del deudor de retrasar el cumplimiento de la obligación, retraso imputable a una conducta dolosa o culposa.
  2. La existencia de un retraso en el cumplimiento que no impide el posterior cumplimiento. Si hay retraso y no es posible el cumplimiento tardío porque ya no se logra la satisfacción del interés del acreedor se produce un incumplimiento absoluto.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School