La morosidad, un problema internacional

Sin que nos sirva de consuelo, el problema de la morosidad existe en todos los países europeos y sus consecuencias suponen una seria preocupación para las instituciones europeas que ya han tomado medidas para erradicar el problema con la aprobación de una Directiva contra la morosidad.

 

Un estudio reciente de la UE llegó a la conclusión que la morosidad es la causa directa del 25% de los quebrantos empresariales. Asimismo es estudio europeo detectó que el 33% de las empresas en Europa contemplan los retrasos en el cobro como un serio problema que puede poner en peligro la supervivencia de sus negocios.
Cada año en Europa la morosidad –entendida como los retrasos en el pago de las operaciones comerciales– genera unos 90.000 millones de euros de deudas vencidas y pendientes de cobro, unas pérdidas por créditos comerciales incobrables de 23.600 millones de euros, y unos costes financieros de más de 10.000 millones de euros.

Asimismo el estudio de la CE reveló que unos de los países europeos con mayores problemas de morosidad es España, ya que –junto a Portugal, Grecia e Italia– es uno de los estados que tienen los plazos de pago más largos de Europa.

En algunos países latinoamericanos la morosidad se ha convertido en unos de los principales problemas de las economías nacionales, y a pesar de las medidas adoptadas no se ha podido solucionar todavía.

En España el problema de la morosidad provoca muchos más perjuicios de los que se ven en un primer plano. Los problemas de cobro son la causa más frecuente de las quiebras y suspensiones de pagos, en particular entre las pymes. La falta de liquidez que padecen muchas empresas es consecuencia directa de los retrasos en el pago de sus clientes.

La verdad estadística revela que la morosidad es una lacra que ataca a prácticamente todas las empresas españolas puesto que afecta habitualmente al 70% de las empresas, aunque hasta el 85% de las empresas se ven afectadas en alguna ocasión por el problema de la morosidad. De las empresas afectadas por la morosidad estadísticamente el 90% sufren problemas de falta de liquidez y de este porcentaje un 25% tienen serios quebrantos de tesorería.

Los estudios realizados han revelado que en promedio en los estados de la UE el 35% de las facturas que se emiten en Europa, se pagan con retraso respecto al plazo de pago contractual.

En España este porcentaje se aproxima al 60%.

También hay que tener en cuenta que estadísticamente para las empresas los créditos incobrables pueden suponer en promedio entre un 0,2% y un 3.5% de la cifra de ventas, variando considerablemente en función al sector al que pertenezcan (lo que no es óbice para que muchas empresas mal gestionadas estos porcentajes sean muy superiores).