Algunos factores que influyen sobre el impacto de la morosidad

La morosidad no perjudica por igual a todas las empresas; existen determinados factores que pueden aumentar o amortiguar el impacto causado por la morosidad de forma que los perjuicios no tienen la misma repercusión.

Los principales factores son:
La dimensión de la empresa
Los tipos de interés
El mercado y a la actividad comercial
El margen de beneficios aportado por los productos o servicios comercializados

El efecto de los impagados en función de la dimensión de la empresa

Antes que nada es importante señalar que una empresa se resiente más por culpa de los impagados cuanto más pequeña es. Las empresas grandes y bien capitalizadas tienen suficientes recursos financieros para afrontar los impagados, y además suelen tener los riesgos bien diversificados, con lo que pueden diluir el efecto provocado por un impago elevado.
Pero para una empresa pequeña un solo impagado importante puede suponer entrar en una situación de crisis. Por lo tanto el impacto que provocan los impagados en una empresa pequeña puede ser letal, ya que una empresa pequeña no puede soportar un quebranto como lo hace una empresa grande. Por consiguiente idénticas cantidades de impagados pueden suponer, en el caso de una empresa grande un pequeño perjuicio económico pero significan la quiebra de una empresa pequeña.

La conclusión es que las empresas pequeñas deben tomar mayores precauciones a la hora de conceder créditos comerciales y cobrar las facturas puesto que se juegan su propia supervivencia.

Como se ha dicho los problemas de cobro y la morosidad pueden provocar el cierre y desaparición de las empresas afectadas. Sobre todo son las pequeñas y medianas empresas las que pueden desaparecer por culpa de los problemas de cobranza, puesto que un quebranto de cierta magnitud puede dejar definitivamente fuera de combate a una pequeña empresa, mientras que una empresa más grande puede superar la situación gracias a disponer de mayores recursos económicos. Mientras las grandes empresas son capaces de absorber los costes producidos por los incobrables, los negocios más pequeños pueden verse obligados a cesar en sus actividades. 

El impacto de la morosidad en relación con los tipos de interés

La morosidad ocasiona un coste financiero ya que las empresas deben financiar durante un período adicional los saldos de clientes no cobrados al vencimiento.

Este coste que se produce como consecuencia del atraso en el cobro de las facturas aumenta si los tipos de interés son elevados y disminuye si los tipos son bajos. Por este motivo las épocas en que los tipos de interés son elevados, el perjuicio económico provocado por la morosidad resulta mayor que cuando los tipos son bajos.

La influencia del mercado y de la actividad comercial

La situación del mercado en el que se desarrolla la actividad de la empresa y el sector en el que se encuentra ejercen una influencia directa en las consecuencias de la morosidad. Una empresa que pueda compensar enseguida las pérdidas ocasionadas por un cliente moroso haciendo una o varias operaciones con clientes solventes puede salir airosa de un quebranto puntual. Por el contrario si el mercado no favorece la realización de nuevas operaciones, la empresa que ha sufrido el percance no podrá superar la situación con rapidez y su situación económica se agravará.

El perjuicio causado por la morosidad en función al margen de beneficios

La empresa que no consigue el cobro de una venta realizada sufre irremediablemente una pérdida económica pura que equivale al coste del producto vendido. Asimismo sufre un lucro cesante que es el margen comercial que ha dejado de percibir o sea el beneficio que hubiera proporcionado la venta. Por supuesto en el marco teórico de un mercado dominado por los vendedores en el que la empresa tuviera todos sus productos vendidos de antemano –o sea que pudiera vender toda su producción y tuviera su capacidad de fabricación, de comercialización y de distribución plenamente ocupadas– se podría considerar la pérdida del incobrable como el coste del bien vendido más el beneficio que ha dejado de percibir.

Por consiguiente un impagado significa para la empresa afectada la pérdida directa de la inversión realizada en la mercancía vendida y no cobrada y el no poder obtener el beneficio esperado.

No obstante hay empresas que para calcular el perjuicio económico causado por el crédito incobrable, siempre tienen en cuenta el margen neto perdido en la operación comercial que no ha llegado a buen fin.

Cualquiera que sea el criterio para calcular la pérdida directa de los créditos fallidos, es necesario sumar a este importe el coste de los recursos empleados en la financiación del crédito irrecuperable, es decir el coste que ha representado para la empresa haber financiado el importe impagado desde la venta hasta su contabilización definitiva como incobrable. En el supuesto que la empresa hubiera empleado capitales propios para financiar los créditos comerciales, habría que tener en cuenta el coste de oportunidad de dichos fondos, ya que han permanecido totalmente improductivos.

Evidentemente cuando mayor sea el margen de beneficios en proporción al precio de venta del producto, menor será la repercusión del crédito incobrable sobre el resultado de la empresa. Y por consiguiente menor será el esfuerzo comercial requerido para compensar el quebranto sufrido por la empresa ante el crédito fallido. A las empresas que tienen el privilegio de pertenecer a este grupo, les basta realizar unas cuantas nuevas operaciones comerciales (o una sola) para recuperar la pérdida producida por el crédito incobrable.
Por el contrario las empresas que mantienen el margen comercial muy reducido con relación al coste del producto comercializado, sufren mayores pérdidas reales en caso de no cobrar la venta, siendo el lucro cesante una parte mínima con relación a la inversión total.

Por este motivo las empresas con márgenes muy reducidos sobre ventas, deben ser todavía más cuidadosas en la prevención de posibles impagados, puesto que la repercusión financiera en sus cuentas de resultados será proporcionalmente mucho mayor.

Estas empresas deberán realizar un esfuerzo suplementario muy importante para conseguir la cobertura de los créditos incobrables. Este tipo de empresas es mucho más vulnerable ante la morosidad puesto que se juegan la supervivencia en caso de aumentar el índice de fallidos incobrables.
En muchas ocasiones para una empresa perteneciente a esta categoría, el impagado de un solo cliente moroso puede suponer la pérdida de todo el beneficio acumulado anual, puesto que para compensar la pérdida producida por el crédito incobrable se ha de aplicar el beneficio obtenido del resto de las operaciones comerciales a lo largo del año.
Esta circunstancia es en ocasiones el mal menor, ya que para muchas empresas la morosidad de varios clientes (o de uno solo), puede provocar una situación de insolvencia transitoria tan importante que les obliga a presentar de una suspensión de pagos o lo que es todavía peor, al cierre definitivo del negocio.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School