El coste financiero provocado por la morosidad de los clientes

Hay que tener en cuenta el coste financiero de la morosidad ya que es suele ser el más elevado. Un axioma en finanzas preceptúa que cada día que transcurre, desde el vencimiento de la factura hasta que se cobra, la empresa incurre en un coste financiero. Esto es así puesto que una vez vencido el plazo contractual de cobro, si el cliente no ha abonado la factura, el proveedor debe continuar financiando la operación comercial.

Esta financiación extraordinaria no había sido prevista por el proveedor en el momento de realizar la venta. Consiguientemente la empresa proveedora tiene un saldo de clientes que sigue en el realizable, pasado el vencimiento de cobro, y que debe continuar financiando con recursos financieros; recursos que en la mayoría de los casos tienen su origen en el exigible a corto con coste. Y si la empresa ha financiado sus créditos a clientes con créditos bancarios a corto, el coste financiero adicional que provoca la morosidad del cliente a la hora de pagar la factura, disminuirá considerablemente el beneficio esperado por la venta.

Por consiguiente cuanto más tarde el cliente en pagar el débito comercial, más onerosa resultará para el proveedor la financiación de esta partida.
Para calcular el coste que supone el retraso en el pago de una factura se puede utilizar la siguiente ecuación basada en el interés simple.

Coste de morosidad = Importe crédito en mora x (días de atraso/ 360) x coste de los recursos

El cálculo diario del coste de los impagados y retrasos en el cobro de las facturas

El retraso en poder cobrar una factura siempre tiene un coste; aunque el retraso sea pequeño debemos de contabilizar un coste. Incluso una demora en el pago de un solo día supone un coste para el acreedor.
En la tabla que aparece a continuación se refleja el coste financiero adicional que supone para la empresa acreedora cobrar con retraso una factura de 10.000 euros en función de los días que transcurren hasta que se consigue el cobro.
La tabla indica el coste financiero en función a los días que se tardan en el cobro y suponiendo en todo momento que el coste medio ponderado de los recursos empleados en la financiación del activo circulante y el coste de la inflación sea del 6%.

Cuadro
Coste financiero aproximado que representa a la empresa la demora en el pago por parte del cliente de una factura de 10.000 euros en función a los días de retraso que transcurren desde el vencimiento, aplicando una tasa de morosidad al 6% anualizada

Días de retraso Importe en euros del coste
Tasa de morosidad al 6% anualizada

Días de retraso Importe en euros del coste

Tasa de morosidad al 6% anualizada

1,00

1,67

2,00

3,33

3,00

5,00

4,00

6,67

5,00

8,33

6,00

10,00

7,00

11,67

8,00

13,33

9,00

15,00

10,00

16,67

11,00

18,33

12,00

20,00

13,00

21,67

14,00

23,33

15,00

25,00

30,00

50,00

60,00

100,00

90,00

150,00

120,00

200,00

150,00

250,00

180,00

300,00

360,00

600,00

Gracias a la tabla podemos ver el coste que se devenga en función a los días que transcurren sin que el proveedor haya ingresado el importe de la factura en su tesorería. Y además que incluso 1 día de retraso implica un coste para la empresa acreedora. Toda factura no cobrada tiene un contador virtual en números rojos, que va marcando un coste financiero diario para el proveedor. Este marcador sólo se puede parar si se cobra en efectivo la deuda.

Hay que hacer notar que el moroso también tiene un contador, pero que en vez de números rojos, le marca números negros, puesto que el contador le está indicando un beneficio financiero que obtiene a costa del acreedor. Por tanto al deudor siempre le conviene ganar tiempo y dilatar el pago, con el fin de que vayan pasando los días, ya que a mayor tiempo transcurrido, más dinero marcará el contador virtual.

Por supuesto hay que tener en cuenta que el efecto acumulativo de miles de facturas que se cobran más tarde de lo previsto, puede ser letal para la situación económico-financiera de un negocio, en especial si las facturas son de importes elevados.
Consecuentemente cuando antes consiga el departamento de cobranzas el cobro definitivo de la factura, menor será el coste financiero devengado. Dicho de otra manera hay que aplicar la máxima: “no dejes para mañana el cobro que puedas hacer hoy”.

Consiguientemente este es otro ejemplo de la importancia que tiene el buen funcionamiento del equipo de cobros para evitar que los costes financieros se disparen y desmiente la teoría de algunos comerciales que afirman que lo único importante es llegar a cobrar la factura, antes o después, pero que si se cobra mas tarde o más temprano no ha pasado nada ya que la empresa no se ha visto perjudicada.

Las consecuencias económicas para el acreedor de un crédito incobrable

Por lo que se refiere a los créditos incobrables, sólo hay una cosa peor que cobrar tarde una factura: y es no poder cobrarla nunca.

En caso de producirse un fallido, que contablemente pasa a la cuenta de pérdidas, la empresa sufre un quebranto definitivo; ahora bien hay que hacer notar que no todas las empresas sufren la misma pérdida real cuando se produce un fallido, ya que el margen de beneficio obtenido en cada operación de venta es un factor muy importante a la hora de determinar el quebranto económico real.
Un aspecto a tener en cuenta es el volumen de ventas que se deben contabilizar como esterilizadas por cada crédito incobrable que tenga una compañía mercantil.