Lo que hay que saber sobre las distintas modalidades de vencimiento en la letra

El vencimiento es uno de los requisitos esenciales de la letra y corresponde al momento en que se ha de atender la obligación de pago por cumplimiento del plazo de la deuda derivada de la relación contractual.

El vencimiento debe ser en una fecha exacta, posible, cierta, inalterable y sin admisión de prórrogas o vencimientos sucesivos. El vencimiento se suele consignar en letra, salvo el número de días o meses de un plazo que se escribe en números.

Recordemos que por defecto, la letra que no indique vencimiento se considerará pagadera a la vista.

La letra admite cuatro modalidades de vencimiento:

  • A fecha fija
  • A un plazo contado desde la fecha
  • A la vista
  • A un plazo contado desde la vista

A fecha fija

El vencimiento puede ser expresado a fecha fija, o sea se determina día, mes y año precisos (se determina un día exacto de su vencimiento).

En este caso la letra deberá ser presentada al pago el día de su vencimiento o en uno de los dos días hábiles siguientes.

En caso de letras domiciliadas en cuenta bancaria la presentación a través del circuito bancario equivale a su presentación al pago.

A un plazo contado desde la fecha

El vencimiento puede ser a un plazo contado desde la fecha, en este caso la letra vencerá el día que se cumpla el plazo fijado p.ej. un mes fecha; no se computará el día del libramiento sino a partir del día siguiente, en el caso de que se trate de meses, éstos se computarán de fecha a fecha, p.ej. una letra librada el 2 de mayo de 2010, y con un plazo de vencimiento “un mes desde la fecha”, tiene como fecha de vencimiento el 2 de junio de 2010.

Es posible que en el mes de vencimiento no exista día equivalente al del libramiento, en este caso se entenderá que el plazo expira el última día del mes (p.ej. una letra girada el 31 de enero para que venza a mes fecha vencerá el 28 de febrero).

El cómputo de los plazos señalados en días, (15 días, 30, 60) se realizan desde el día siguiente a la fecha de expedición de la letra. Se cuentan por días naturales incluyendo los festivos.

Como norma los días inhábiles no se excluyen en el cómputo pero si la letra vence en un día inhábil, la ley señala que se pasa el vencimiento al primer día hábil siguiente.

A la vista

El vencimiento puede ser a la vista o sea pagadera a su presentación.

Hay que hacer notar que la LCCH no deja libertad absoluta para que el tenedor la presente cuando quiera, ya que tiene la obligación de hacerlo dentro del año siguiente a la fecha de libramiento. Sin embargo este plazo puede ser acortado por el librador, que también puede disponer que no se presente al pago antes de una fecha determinada.

A un plazo contado desde la vista

Finalmente el vencimiento puede ser a un plazo contado desde la vista (en este caso vista significa el acepto); el día del vencimiento será aquel en que se cumpla el plazo fijado, contado a partir de la fecha de aceptación.

En otras palabras el plazo que se haya marcado habrá de computarse desde la fecha que conste en el “acepto”. Por consiguiente esta fórmula de vencimiento está intrínsecamente unida a la fecha de aceptación.

Si el librado no firmase la letra, la fecha de referencia para contabilizar el plazo sería la del protesto o declaración equivalente. Si el librado acepta sin indicar la fecha de su firma, la ley considera que ha sido puesta el último día del plazo señalado para su presentación a la aceptación, o sea en el término de un año contado desde su fecha de expedición.

La falsedad en la firma o rúbrica de un falso apoderado

El firmante aparente, o sea la sociedad cuya firma sea falsa o que haya firmado un falso apoderado en nombre del aceptante, no quedará obligada al pago de la letra.

No obstante la autonomía de las obligaciones cambiarias no permite que la falsedad de una firma (aunque sea del propio librador) prive de validez a las declaraciones puestas en la cambial por otras personas, que quedarán plenamente obligadas (p.ej. el avalista).

Por otra parte en caso de que ponga la firma, como representante de una sociedad, una persona que no tiene poderes para actuar en nombre de la compañía, la LCCH establece que su declaración tiene plena eficacia con relación al propio representante, pero no frente al representado.

En otras palabras la ley establece una responsabilidad objetiva a cargo del falso apoderado. La responsabilidad es objetiva porque no es necesario que el falso apoderado haya actuado de forma dolosa, sino que es suficiente el hecho de la falta de poder. Por consiguiente el falso representante asume la obligación cambiaria de forma similar a la que hubiera asumido el representado de haber tenido el primero los poderes en regla.

Finalmente el representante que teniendo poder de representación, se hubiera excedido en sus poderes, deberá asumir el pago de la parte excedida ya que el poderdante sólo responde por el importe que figure en el poder otorgado.

Forma y timbre de la letra

Aunque la LCCH no lo exige expresamente como requisito esencial, la letra de cambio es un título esencialmente formal y debe ser extendida en papel timbrado adecuado a su cuantía y pagar el tributo correspondiente.

La exigencia de un modelo oficial viene impuesto por la Ley sobre el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (LITPAJD). En España el modelo timbrado de la letra es emitido por la FNMT y se puede adquirir en los estancos. En el País Vasco y en Navarra las diputaciones forales emiten su propio modelo timbrado de letra.

El Real Decreto Legislativo 1/1993, de 24 de septiembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (LITPAJD) relaciona en el apartado primero de su art. 33 los documentos que realicen función de giro y que quedan sujetos a la tributación por actos jurídicos documentados (vulgarmente denominado timbre) a saber:

  • “Están sujetas las letras de cambio, los documentos que realicen función de giro o suplan a aquéllas, los resguardos o certificados de depósitos transmisibles, así como los pagarés, bonos, obligaciones y demás títulos análogos emitidos en serie, por plazo no superior a dieciocho meses, representativos de capitales ajenos por los que se satisfaga una contraprestación establecida por diferencia entre el importe satisfecho por la emisión y el comprometido a reembolsar al vencimiento”.

En el apartado 2 del art. 33 se establece la interpretación de lo que debe considerarse como función de giro:

  • “Se entenderá que un documento realiza función de giro cuando acredite remisión de fondos o signo equivalente de un lugar a otro, o implique una orden de pago, aun en el mismo en que ésta se haya dado, o en él figure la cláusula a la orden.”

Al propio tiempo el Reglamento del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (RITPAJD aprobado por Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo) completa lo indicado por el art. 33 de la LITPAJD y señala en su art. 76.1:

  • “Están sujetas las letras de cambio, los documentos que realicen función de giro o suplan a aquéllas, los resguardos o certificados de depósitos transmisibles, así como los pagarés, bonos, obligaciones y demás títulos análogos emitidos en serie, por plazo no superior a dieciocho meses, representativos de capitales ajenos, por los que se satisfaga una contraprestación establecida por diferencia entre el importe satisfecho por la emisión y el comprometido a reembolsar al vencimiento”.

El timbre de la letra de cambio se ajustará a la escala de gravamen del art. 37 de la LITPAJD y del art. 80 del RITPAJD, pero cuyos importes han sido convertidos en euros por Resolución posterior. A continuación veamos la escala después de su conversión a euros realizada en 2002.

Base mínima a Base máxima

Importe en euros IAJD

Hasta 24.04
0,06
De 24,05 a 48,08
0,12
De 48,09 a 90,15
0,24
De 90,16 a 180,30
0,48
De 180,31 a 360,61
0,96
De 360,62 a 751,27
1,98
De 751,28 a 1.502,53
4,21
De 1.502,54 a 3.005,06
8,41
De 3.005,07 a 6.010,12
16,83
De 6.010,13 a 12.020,24
33,66
De 12.020,25 a 24.040,48
67,31
De 24.040,49 a 48.080,97
134,63
De 48.080,98 a 96.161,94
269,25
De 96.161,95 a 192.323,87
538,51

Las letras cuya base imponible sea superior a 192.323,87 euros, tributarán en un efecto timbrado de cuantía máxima, o sea en el de 538,51 euros, y por el resto de su base imponible superior a dicho monto, a razón de 0,018 euros por cada 6,01 euros o fracción, que le liquidará en metálico, presentando a tal efecto el modelo 630 que habrá de liquidarse en los treinta días hábiles desde la fecha de libramiento.

La falta de presentación a liquidación dentro del plazo implicará también la pérdida de la fuerza ejecutiva que les atribuyen las leyes.

El sujeto pasivo del impuesto, es decir el obligado a pagarlo, es el librador de la letra. Si la letra fuera expedida en el extranjero para ser presentada al cobro en territorio español, el obligado a pagar el impuesto sería el primer tenedor en España. Ahora bien son responsables solidarios de tal pago toda persona o entidad que intervenga en la negociación o cobro de la letra.

El timbre que figura en la parte superior derecha del documento ha de ser el correspondiente a la cuantía de la letra. Hay que tener en cuenta que el art. 36.2 de la LITPAJD y el art. 79.2 del RITPAJD señalan que cuando el vencimiento de las letras de cambio exceda de seis meses contados a partir de su fecha de emisión, se exigirá el impuesto que corresponda al duplo de la base; o sea hay que utilizar un timbre para el doble del importe de la letra.

Vale la pena señalar que el cómputo de los seis meses tiene que hacerse por meses y no mediante la conversión a días. Verbigracia una letra librada en fecha 1 de enero de 2010 con vencimiento el 1 de julio de 2010, como no ha superado los seis meses exactos contados de fecha a fecha, no es necesario un modelo timbrado con el doble del valor facial de la letra.

Por el contrario si el vencimiento fuera el 2 julio de 2010, si que sería preciso que el timbrado de dicho título correspondiera al doble del importe que apareciera en la letra.

En caso que la letra no fuera extendida en modelo oficial, el título perdería su fuerza ejecutiva cambiaria y el tenedor sólo tendrá derecho a reclamar su importe a través de un juicio declarativo. La extensión de la letra en efecto timbrado de cuantía inferior también privará a estos documentos de la eficacia ejecutiva que les atribuyen las leyes.

La Orden del Ministerio de Economía de 30 de junio de 1999 aprobó el modelo actual de letra de cambio que viene rigiendo, con algunas modificaciones provocadas por la introducción del euro.

Pere Brachfield, director de estudios de la PMCM y profesor de EAE Business School