La reclamación de una letra impagada

El impago de la letra conlleva consecuencias en función de quien sea el legítimo tenedor del título y si se ha levantado o no protesto o declaración equivalente.

En el caso de que se haya levantado protesto el tenedor podrá ejercitar tanto la acción directa contra el aceptante y su avalista, como la acción regresiva contra cualquiera de los obligados cambiarios, tanto en vía ordinaria como en juicio cambiario.

Resumiendo, el acreedor cambiario puede dirigirse contra todos los que firmaron la letra.

En el caso de que no se haya levantado protesto o declaración equivalente, el tenedor sólo podrá ejercitar la acción directa contra el aceptante y sus avalistas.

Respecto al librador el Art. 49.2º LCCH declara expresamente que: “A falta de pago, el tenedor, aunque sea el propio librador, tendrá contra el aceptante y su avalista la acción directa derivada de la letra de cambio para reclamar sin necesidad de protesto, tanto en la vía ordinaria a través del proceso especial cambiario, lo previsto en los artículo 58 y 59”.

El protesto

Ante todo señalar que la Ley 37/1998 de 16 de noviembre introdujo unas modificaciones en el art. 51 de la LCCH, con el objeto de establecer que la cláusula de protesto notarial únicamente la puede insertar el librador de la letra y en el lugar reservado para las cláusulas facultativas, a la vez que amplió de cinco a ocho días el plazo para el levantamiento del protesto.

La recomendación general es que el librador cumplimente siempre el epígrafe reservado a las cláusulas facultativas con la mención “con gastos” para que el banco haga la declaración equivalente; también se puede escribir “con declaración”.

La cláusula “con protesto” puede ser objeto de interpretación y no garantiza el protesto notarial ya que los bancos suelen hacer la declaración equivalente; si el librador quiere que se haga un protesto notarial deberá escribir literalmente “con protesto notarial” para evitar que se haga la declaración equivalente.

Si el librador no lo exige en la letra, el tenedor tiene la libertad de protestar o no el título.

El protesto está regulado en el art. 51 LCCH de la siguiente forma:

“La falta de aceptación o de pago deberá hacerse constar mediante protesto levantado conforme previene el presente Capítulo”.

Producirá todos los efectos cambiarios del protesto la declaración que conste en la propia letra, firmada y fechada por el librado en la que se deniegue la aceptación o el pago, así como la declaración, con los mismos requisitos, del domiciliario o, en su caso, de la Cámara de Compensación, en la que se deniegue el pago, salvo que el librador haya exigido expresamente en la letra el levantamiento del protesto notarial en el espacio reservado por la normativa aplicable a cláusulas facultativas.

  • En todo caso la declaración del librado, del domiciliario o de la Cámara de Compensación deberá ser hecha dentro de los plazos establecidos para el protesto notarial en el artículo siguiente.
  • El protesto notarial por falta de aceptación deberá hacerse dentro de los plazos fijados para la presentación a la aceptación o de los ocho días hábiles siguientes.
  • El protesto por falta de pago de una letra de cambio pagadera a fecha fija o a cierto plazo desde su fecha o desde la vista deberá hacerse en uno de los ocho días hábiles siguientes al del vencimiento de la letra de cambio. Si se tratara de una letra pagadera a la vista, el protesto deberá extenderse en el plazo indicado en el párrafo precedente para el protesto por falta de aceptación.
  • El protesto por falta de aceptación eximirá de la presentación al pago y del protesto por falta de pago.
  • En caso de suspensión de pagos, declaración de quiebra o concurso del librado, haya este aceptado o no, o del librador de una letra no sujeta a aceptación, la presentación de la providencia teniendo por solicitada la suspensión de pagos o del auto declarativo de la quiebra o concurso, bastará para que el portador pueda ejercitar sus acciones de regreso.

Tal y como se desprende de la LCCH , el protesto o declaración equivalente es la prueba del impago, y es el procedimiento para dejar constancia fehaciente del incumplimiento del aceptante y dejar abierta la vía judicial para las acciones de regreso contra los endosantes y librador. La declaración equivalente suele ser realizada por el domiciliatario, o sea la entidad bancaria donde se ha domiciliado la letra.

El procedimiento de protesto consiste en que el notario a quien se presenta la letra impagada entrega una cédula al librado y retiene el título hasta las catorce horas del segundo día hábil siguiente a la notificación. Si el librado pasa a pagar la letra, el notario le entrega la cédula, pero si no, se la envía al tenedor dentro de los cinco días hábiles siguientes, con entrega de la copia del protesto.

El protesto por falta de pago de una letra de cambio pagadera a fecha fija o a cierto plazo desde su fecha o desde la vista deberá hacerse en uno de los ocho días hábiles siguientes al del vencimiento de la letra de cambio.
Si se tratara de una letra pagadera a la vista, el protesto deberá hacerse dentro de los plazos fijados para la presentación o de los ocho días hábiles siguientes.

La declaración equivalente de protesto realizada por las entidades bancarias domiciliatarias deberá hacerse en la propia letra, firmada y fechada. Asimismo se deberá realizar dentro de los mismos plazos señalados para el protesto notarial.
Sin embargo ni falta de presentación al cobro a su vencimiento ni de levantamiento de protesto de la letra perjudican la acción del tenedor contra el aceptante como principal obligado; el acreedor podrá ejercitar la acción directa durante un plazo de tres años que se cuenta a partir del vencimiento.

Por consecuencia el protesto (o declaración equivalente) sólo es necesario para mantener las acciones cambiarias de regreso pero no para conservar la acción directa contra el librado o su avalista.

Aunque el tenedor no levante el protesto notarial o no obtenga la declaración equivalente, sigue conservando en todo caso la acción cambiaria directa contra el aceptante.

Ahora bien yo aconsejo solicitar siempre la declaración equivalente en las letras, en especial las de importes elevados para acreditar que ha sido presentada al pago y devuelta por impago.

Para concluir este apartado sobre el protesto, señalar que puede levantarse incluso cuando la letra tenga la cláusula “sin gastos”. Lo único que el tenedor que decida ordenar el protesto deberá asumir los gastos del mismo.

La letra sin gastos

El art. 56 de la LCCH establece que mediante la cláusula de “devolución sin gastos” “sin protesto”, o cualquier otra indicación equivalente escrita en el título y firmada, el librador, el endosante o sus avalistas podrán dispensar al tenedor de hacer que se levante protesto por falta de aceptación o por falta de pago para poder ejercitar sus acciones de regreso, tanto por la vía ordinaria como por la via del juicio cambiario.

Sin embargo esta cláusula no dispensará al tenedor de presentar la letra dentro de los plazos correspondientes ni de las comunicaciones que haya de dar. La prueba de la inobservancia de los plazos incumbirá a quien lo alegue contra el tenedor, o sea que el tenedor no deberá probar que ha efectuado la presentación, sino que se invierte la carga de la prueba y habrá de aportarla el deudor cambiario que alegue la falta de presentación.

La cláusula puede ser escrita por el librador, en cuyo caso producirá sus efectos con relación a todos los firmantes; si hubiere sido insertada por un endosante o avalista, solo causará efecto con relación a éstos.
Cuando a pesar de la cláusula insertada por el librador, el portador mande levantar el protesto, los gastos que el mismo origine serán de su cuenta. Si la cláusula procediere de un endosante o de un avalista, los gastos de protesto, en caso de que se levante, podrán ser reclamados de todos estos firmantes.

La importancia práctica de la cláusula “sin gastos” es que facilita el tratamiento en el circuito bancario de la letra.

Acciones en caso de impago

Cuando se ha levantado protesto o declaración equivalente, el tenedor de la letra impagada, puede ejercitar todas las acciones en procedimiento cambiario contra todos los obligados; o sea tiene abierta la acción directa contra el aceptante y la acción de regreso frente a todos los obligados cambiarios: endosantes, librador y demás personas obligadas al pago.

El tenedor solamente podrá ejercitar la acción de regreso contra los endosantes y demás obligados, cuando se haya presentado el título al pago dentro del plazo legal y se pueda acreditar la falta de pago mediante protesto notarial o declaración equivalente.

Cuando no se haya hecho el protesto, el tenedor siempre podrá ejercitar la acción cambiaria directa contra el firmante a través del procedimiento cambiario durante un plazo de tres años.

La idea central es que para poder el tenedor interponer la acción de regreso contra los endosantes, librador y demás personas obligadas en el juicio cambiario (con excepción del aceptante y de sus avalistas) es preciso que la letra se haya protestado dentro de los ocho días hábiles siguientes al vencimiento (art. 50 LCCH). La única excepción sería cuando la letra tenga la cláusula de “sin gastos” o similar que dispense al tenedor de levantar el protesto.

Además el art. 50 dicta que la misma acción (regresiva) no sólo podrá ejercitarse en caso de impago, sino que también puede ejercitarse antes del vencimiento en los siguientes casos:

  1. Cuando se hubiere denegado total o parcialmente la aceptación.
  2. Cuando el librado, sea o no aceptante, se hallare declarado en concurso o hubiere resultado infructuoso el embargo de sus bienes.
  3. Cuando el librador de una letra, cuya presentación a la aceptación haya sido prohibida, se hallare declarado en concurso.

En los supuestos de los párrafos 2 y 3 los demandados podrán obtener del juez un plazo para el pago que en ningún caso excederá del día del vencimiento de la letra.
Hay que tener en cuenta que si la letra no ha sido protestada, el legítimo tenedor (aunque el tenedor sea el propio librador) siempre podrá ejercitar la acción directa contra el aceptante y sus avalistas, según regula el artículo 49 de la Ley Cambiaria y del Cheque, tanto en la vía ordinaria como a través del proceso especial cambiario.

Es importante destacar que pueden ejercitarse simultáneamente la acción directa y la regresiva. Además la jurisprudencia ha consolidado la responsabilidad solidaria reconocida en la LCCH que permite al acreedor proceder contra todas las personas que hubieran firmado, avalado o endosado la letra, de forma individual o conjunta, sin que le sea obligatorio observar el orden en que se hubieran obligado.

Consiguientemente el tenedor está facultado para reclamar el importe íntegro de la suma adeudada a todos, a alguno, a algunos o solamente a uno, por el hecho de haber puesto su firma en el título cambiario.

El tenedor de la letra pude reclamar al deudor:

  • el importe de la letra

  • los intereses legales a partir del vencimiento, que se calculan sobre el importe de la letra y que se devengan desde la fecha del vencimiento del pagaré calculados al tipo de interés legal del dinero incrementado en dos puntos

  • los gastos de protesto, de comunicaciones y demás gastos ocasionados

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