La prescripción de las acciones cambiarias

El plazo de prescripción para que el tenedor pueda ejercitar una acción cambiaria directa contra el aceptante e interponer un juicio cambiario es de tres años desde la fecha del vencimiento. Para la acción de regreso contra los endosantes y contra el librador la prescripción de la acción se produce al año desde la fecha del protesto o declaración equivalente o de la fecha del vencimiento si la letra es “sin gastos”.

Cuando la acción cambiaria de regreso la ejercite un endosante contra los demás endosantes o contra el librador, la acción prescribe a los seis meses a partir de la fecha en que este endosante hubiera reembolsado voluntariamente el importe de la letra o de la fecha en que le notificaron la demanda interpuesta contra él.

El obligado a pagar en regreso que posea el documento cambiario al haberlo abonado anteriormente al acreedor principal puede ejercitar la acción cambiaria contra los otros obligados cambiarios. En este caso podrá reclamar la cantidad íntegra que ha pagado más los intereses legales contados a partir de la fecha de pago, más los gastos que haya realizado.

Respecto a la prescripción, el art. 89 de la LCCH dicta que el acreedor siempre la puede interrumpir por las causas establecidas en el artículo 1973 del Código Civil: “La prescripción de las acciones se interrumpe por su ejercicio ante los Tribunales, por reclamación extrajudicial del acreedor y por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por el deudor” y no por las que establece el art. 944 del Código de Comercio que son menos favorables: “La prescripción se interrumpirá por la demanda u otro cualquier género de interpelación jurídica hecha al deudor; por el reconocimiento de las obligaciones, o por la renovación del documento en que se funde el derecho del acreedor”.

Por consecuencia es válida la reclamación extrajudicial del acreedor, aunque se entiende que la reclamación ha de ser fehaciente.

Recapitulando la prescripción se interrumpe por las causas establecidas en el artículo 1973 del Código Civil:

  1. ejercicio de la acción ante los tribunales
  2. reclamación extrajudicial del acreedor
  3. cualquier acto de reconocimiento de deuda por el deudor.

Hay que tener en cuenta que la interrupción sólo surtirá efecto contra aquel respecto del cual se haya efectuado el acto que la interrumpa.

Las acciones extracambiarias

Si ha prescrito la acción cambiaria o el título no puede utilizarse en un procedimiento cambiario (p.ej. le falta algún requisito esencial o el timbre no corresponde al importe de la letra) el acreedor tiene siempre la opción de ejercer la acción causal extracambiaria derivada del negocio subyacente (p. ej. un contrato de compraventa) que ha servido de fundamento o causa para la emisión de la letra.

De esta forma el tenedor cambiario todavía conserva la acción causal nacida del negocio subyacente y podrá interponer contra el aceptante moroso una demanda declarativa (o incluso un juicio monitorio). En este caso la letra es un excelente medio de prueba para aportar en el procedimiento judicial.

Ahora bien en algunos casos el acreedor puede hacer uso de la acción causal con prioridad a la acción cambiaria correspondiente por causas específicas, p. ej. al haberse pactado en el contrato del negocio causal subyacente la sumisión expresa del deudor a la jurisdicción territorial del acreedor, opción no admitida en el juicio cambiario. Otro punto es que la acción causal no puede ser simultánea a la acción cambiaria.
Con respecto a la prescripción extintiva, la acción causal, al ser una acción extracambiaria, no se rige por las reglas de la prescripción cambiaria sino por las normas generales de la prescripción extintiva de las acciones (Artículo 1964 CC: Las acciones personales que no tengan señalado término especial de prescripción prescriben a los quince años).
.
Otra acción extracambiaria que tiene el acreedor si hubiera perdido las acciones cambiarias y las acciones causales contra todos los obligados, es la acción de enriquecimiento injusto contra el librado, librador o un endosante, exigiéndoles el pago de la cantidad con la que se hubieran enriquecido injustamente en su perjuicio como consecuencia de la extinción de la obligación cambiaria por la omisión de los actos exigidos por la Ley para la conservación de los derechos que derivan del título.

La acción de enriquecimiento a favor del tenedor tiene un régimen muy especial y prescribe a los tres años de haberse extinguido la acción cambiaria.

La letra de resaca

La LCCH en su art. 62 admite la validez de la llamada “letra de resaca” que consiste en que el tenedor antes de iniciar la acción de regreso, puede girar una nueva letra a la vista contra cualquiera de los obligados cambiarios por el importe de la cambial impagada, más los intereses de dicho monto (interés legal del dinero incrementado en dos puntos porcentuales) más los gastos realizados, más un derecho de comisión y el importe del timbre de la letra no pagada.

Como se trata de una letra no aceptada tiene escasa fuerza y es un atavismo de siglos pasados que se empleaba para eludir las leyes canónicas contra la usura. En la actualidad ha caído en desuso ya que lo más lógico que el obligado cambiario que quiera reintegrar la letra, exigirá a cambio la entrega del título original.

Otras consecuencias para el que firmante que impaga

Otro medio de presión contra el aceptante moroso si es persona jurídica, es que las letras de valor superior a 300 euros que resulten impagadas en el sistema bancario van al RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) por lo que el deudor verá perjudicada su imagen financiera y solvencia si aparece en este fichero de morosos.

Nuevos usos de la letra de cambio

La letra de cambio es un documento muy válido para documentar pagos aplazados o un acuerdo de pagos fraccionado que tenga un calendario de vencimientos.

Otra uso de la letra es que con la crisis de liquidez que está sufriendo la economía, muchos deudores afirman que no pueden pagar porque a su vez no han cobrado de sus clientes. En estos casos hay que pedirles que libren una letra a cargo de sus deudores y que como tomador de la letra aparezca nuestra empresa.

De esta forma aumentaremos la fuerza jurídica de nuestro crédito ya que tendremos dos obligados, el librado (deudor de nuestro deudor) y el librador (nuestro cliente moroso). Además el librado no podrá escaquearse del pago ya que frente al tomador no podrá oponer ninguna excepción personal.

Precauciones con la letra de cambio

Como se ha visto en los distintos artículos, existen defectos formales que hacen que la letra sea nula e invalidan la acción cambiaria. A continuación vamos a relacionar los errores más comunes que hay que evitar:

  • no poner el nombre del tomador
  • no indicar el lugar de libramiento (cuando no consta domicilio del librador)
  • omitir la fecha en que se emite la letra
  • no indicar el lugar en que se ha de efectuar el pago en letras no domiciliadas en las que no figure el domicilio del librado
  • no utilizar el timbre que corresponde al importe de la letra
  • falta la firma del librador
  • el representante del librado no tiene poderes suficientes para aceptar la letra