El nacimiento de las obligaciones de pago

El nacimiento de las obligaciones es la base de los vínculos que unen a deudores y acreedores. Las obligaciones pueden nacer por la libre voluntad de los sujetos tal y como establece el Código Civil, es decir por medio los contratos.

Un contrato es una de las mejores garantías que tiene el acreedor para proteger sus intereses y obligar al deudor a pagar. En muchas ocasiones no son necesarias fórmulas complicadas para hacer un contrato y es una de las maneras más seguras de poder reclamar el pago al moroso. La existencia de un contrato no sólo impide que el deudor niegue la existencia de la deuda sino que en caso de impago permite al acreedor iniciar acciones judiciales con garantías de éxito. Además el contrato deja claras las condiciones y plazos de pago, los importes que ha de abonar del deudor y las penalizaciones que sufrirá si no cumple con lo pactado.

Los contratos son actos de consentimiento voluntario bilateral y son una de las fuentes más importantes de las obligaciones. El Código Civil dispone que las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse a tenor de los mismos.

Por lo tanto el contrato produce un efecto de vinculación obligatoria como consecuencia de la existencia del acuerdo realizado entre las partes contratantes.

La ley establece que existe un contrato desde que una o varias personas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún servicio.

Redacción y contenido de los contratos

Debido a que las relaciones entre los contratantes pueden ser muy variadas, la ley deja mucha flexibilidad para la redacción de los contratos, lo que se conoce como la autonomía de la voluntad en la contratación. El propio Código Civil establece que los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público. (tampoco pueden ser abusivas para una de las partes)

El deudor está obligado a cumplir el contrato

Cuando el contrato reúne los requisitos exigidos por la ley el deudor deberá asumir lo que se ha pactado en el mismo y no podrá alegar ninguna excusa para dejar de pagar, ni dar marcha atrás en los acuerdos.

El deudor queda obligado por ley a cumplir con todas las obligaciones derivadas del contrato y en caso que pretenda incumplir los pactos alcanzados en el mismo estará actuando en contra de la ley puesto que el Código Civil en el art. 1091 establece que las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse al tenor de los mismos.

El deudor no puede rescindir un contrato

El deudor nunca puede por si sólo dejar sin efecto un contrato y negarse a pagar, puesto que el Código Civil dice textualmente que la validez y cumplimiento de los contratos no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes.

El deudor no puede interpretar a su antojo un contrato

El deudor tampoco podrá darle una interpretación subjetiva al contrato para modificar las cláusulas y condiciones pactadas, puesto que la ley dice que si los términos del contrato son claros y no dejan duda sobre la intención de los contratantes, se interpretará en el sentido literal de sus cláusulas.
El Código de Comercio señala que en los contratos mercantiles deben cumplirse estrictamente según los términos en que fueron redactados si tergiversar con interpretaciones arbitrarias el sentido de las palabras ni restringir el efecto de sus obligaciones.

Elementos y formación de los contratos

Para que exista un contrato la ley sólo exige los tres requisitos siguientes:
Consentimiento de los contratantes, es decir el acuerdo libre y voluntario
Objeto cierto que sea materia del contrato, la cosa sobre la que se contrata
Causa de la obligación que se establezca, el fin práctico que se pretende.

Un ejemplo lo tenemos en la compraventa de un coche, el cliente se dirige a un concesionario, existe en consentimiento en el momento que ambos se ponen de acuerdo en la compra de un vehículo por tres millones, la cosa es el modelo de coche escogido y el precio que se ha de pagar y la causa es la idea de transmitir la propiedad del vehículo a manos del comprador a cambio del pago de los tres millones.

El contrato se forma por el concurso de la oferta y la aceptación de la misma, que son declaraciones de voluntad unilaterales cuya conjunción determina la perfección del contrato y su existencia. La ley dice que los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento – salvo algunas excepciones de contratos formales– y desde entonces obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que según su naturaleza sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.

Causas de extinción de los contratos

Un contrato es válido hasta que las partes cumplen con sus obligaciones respectivas. No obstante la ley ha previsto algunas causas de extinción de los contratos además del pago. La extinción de los contratos significa el fin del vínculo obligacional que unía a las partes contratantes. Las causas que disponen la ley son:

  • Condonación de la deuda, cuando el acreedor perdona las deudas
  • Confusión cuando la obligación queda extinguida al reunirse en una misma persona los conceptos de acreedor y deudor
  • Compensación cuando dos personas sean recíprocamente acreedoras y deudoras
  • Novación que es la sustitución de una obligación antigua por otra nueva
  • El mutuo disenso cuando las partes de mutuo acuerdo deciden anular el contrato original
  • La resolución unilateral, cuando una de las partes puede aplicar una condición resolutoria acordada en el contrato o la otra no cumpliera con sus obligaciones
  • La nulidad si falta algún elemento esencial del contrato o haya conculcado las normas jurídicas
  • La anulabilidad por impugnación si se han realizado con defectos y la parte perjudicada los denuncia
  • La rescisión cuando un contrato en principio válido lesiona a una de las partes y ésta puede solicitar su extinción.
  • La prescripción que es un modo de extinción de los derechos por el transcurso del tiempo

Por lo tanto a menos que se incurra en alguna de las causas anteriormente relacionadas, el deudor está obligado por ley a realizar el pago de la deuda para extinguir las obligaciones dimanantes del contrato.

Pere Brachfield, presidente de APGRI, asociación de profesionales en la gestión del riesgo de crédito y cobro