Documentos cambiarios para garantizar el pago

Documentos cambiarios para garantizar el pago

Pere Brachfield

Cuando no hay total seguridad de la solvencia o seriedad de un cliente, una fórmula muy conveniente es que el acreedor consiga materializar el débito a través de la entrega de un documento –cheque o pagaré de cuenta corriente– para cobrar la mercancía en el momento de su entrega. También puede formalizarse el aplazamiento de pago con posterioridad a la recepción de la mercancía con la entrega por parte del comprador de pagarés o la aceptación de letras de cambio emitidas por el proveedor.

El lenguaje jurídico denomina títulos de crédito o títulos valores a estos instrumentos de crédito (efectos comerciales en la jerga bancaria). Los documentos de crédito mencionados, no se limitan a ser simples medios de pago, sino que además son títulos que incorporan una promesa de pago y permiten que el acreedor adquiera un derecho de crédito. Consecuentemente es más que recomendable obtener estos documentos, puesto que el proveedor verá reforzada su posición, ya que la ley otorga a estos títulos valores unos derechos especiales que permiten al acreedor ejercitar su derecho de crédito y reclamar el pago con muchas más garantías de éxito. Todos estos documentos –o sea la letra de cambio, el cheque y el pagaré– están regulados por una ley propia, la Ley Cambiaria y del Cheque del año 1985, y además de tener un carácter probatorio de la deuda, permiten al acreedor reclamar el crédito a través de una vía judicial especial y que es muy expeditiva, ya que el deudor cambiario ve muy limitadas sus posibilidades de oposición: se trata del Juicio Cambiario Ejecutivo ( procedimiento introducido por la Ley de Enjuiciamiento Civil aprobada por Ley 1/2000 de 7 de enero y que entró en vigor el 9 de enero de 2001)

Cuando el acreedor está en posesión de un título mercantil tiene en sus manos lo que se conoce como un crédito documentado lo que supone una garantía de pago de la transacción comercial y al mismo tiempo posee un reconocimiento explícito de deuda firmado por el deudor. En caso de impago la reclamación será mucho más fácil puesto que el moroso se encontrará con que el campo de excusas para no pagar se le ha quedado muy limitado. La existencia de un documento de pago sin fondos también implica un mayor grado de incumplimiento por parte del deudor, puesto que el moroso no ha actuado de forma pasiva –limitándose a retrasar el pago– sino que deliberadamente ha incumplido un compromiso de pago materializado en un documento –que lleva su firma– con mención expresa de la fecha de pago y el importe. En estas circunstancias la conducta del moroso queda en evidencia y su incumplimiento es flagrante, y por este motivo el acreedor podrá ejercer una mayor presión en el momento de exigirle el pago de la deuda.

De todas maneras es conveniente que el acreedor –además de estar en posesión del documento mercantil– tenga en su poder alguna documentación que acredite la existencia de una operación comercial con el deudor, y que pueda demostrar el origen de la deuda. Esto es así para evitar que un moroso experimentado pueda oponerse al pago –en una demanda judicial– alegando que no ha existido una causa que haya originado la deuda –letra de favor, documento firmado en blanco, inexistencia de una relación negocial– o que ya la hubiera pagado. En resumen que cuantos más documentos acreditativos tenga en su poder el acreedor, más fuerza tendrá a la hora de exigir el pago al moroso.

El cheque

El cheque sustituyó al denominado talón después de la entrada en vigor de la Ley Cambiaria y del Cheque en el año 1985. (a pesar que coloquialmente se sigue utilizando la denominación de talón). El cheque es un documento formal y completo que incorpora un mandato de pago incondicional, que permite al librador –firmante del cheque– retirar en su provecho o en el de un tercero –acreedor– parte de los fondos que tiene disponibles en poder del librado –banco– para realizar el pago de una deuda. El cheque se puede emitir a portador, a una persona determinada o a una persona determinada no a la orden. El tenedor es la persona a la que debe pagarse el cheque, bien por estar expedido a su nombre, o por ser el portador o el endosatario. El cheque se puede endosar si no pone no a la orden y se puede avalar. El endosante es quien por ser tenedor el documento, endosa el cheque a un tercero. La fórmula a utilizar será “por endoso a” o “endosado a favor de” y es conveniente indicar la fecha en que se realiza. Endosatario es quien recibe el cheque por endoso. Vale la pena volver a decir que el cheque es pagadero a la vista con independencia a la fecha de emisión.

El cheque debe reunir unos requisitos pero como los talonarios de cheques son impresos por los bancos no puede haber errores:

Librado

Cantidad en cifras

Persona a la que debe pagarse

Importe en letras

Lugar, fecha de emisión (en letras) y firma librador

Recapitulando, los cheques pueden ser librados al portador o a nombre de una persona –nominativos– pero pueden ser endosados por ésta para ser cobrados por un tercero –endosatario– o pueden tener la cláusula “no a la orden” que impide su endoso.

Como ya hemos indicado, el cheque es un documento pagadero a la vista, por lo tanto su entrega significa la inmediatez de cobro puesto que la actual Ley Cambiaria y del Cheque no permite la existencia de cheques posdatados y el tenedor del cheque puede cobrarlo antes de la fecha señalada como día de emisión. Las ventajas del Cheque es que el tesorero puede ingresar el instrumento de pago en el último momento en el banco que más le convenga aquel día y además no está sujeto al pago de timbres (si no ha sido endosado) según estipula el IAJD.

Los plazos de presentación al pago de los cheques están establecido en la Ley Cambiaria y del Cheque y se computarán los días naturales transcurridos desde la fecha de emisión que conste en el documento:

Cheques emitidos y pagaderos en España 15 días

Cheques emitidos en Europa y pagaderos en España 20 días

Cheques emitidos fuera de Europa y pagaderos en España 60 días

Consecuentemente el tenedor de un cheque –si es emitido y pagadero en España– debe presentarlo al cobro dentro del plazo de 15 días desde la fecha de emisión si quiere tener el derecho de protestarlo o obtener la declaración equivalente de protesto en caso de resultar impagado. Si el tenedor no presenta al cobro el cheque dentro del plazo las consecuencias que hay:

El librador puede revocar el cheque pasado el plazo de presentación, antes en teoría no puede

Si no hay revocación, el librado puede pagar aún después de la expiración de ese plazo

No se podrá levantar protesto o declaración equivalente

Pero en principio esto no limita la responsabilidad del librador, aunque sí puede limitarla en el supuesto que haya endosantes con respecto a éstos

Por consiguiente es importante dejar claro que el acreedor también puede presentar el cheque al cobro pasado este plazo, pero no tendrá la posibilidad de solicitar el protesto o declaración equivalente, en caso de no tener fondos y resultar impagado. El librador de un cheque tampoco puede revocarlo hasta que no expire el plazo de presentación, por lo que durante el plazo de 15 días el cheque es irrevocable (a no ser que hubiera sido robado). Por tanto si el cheque no se presenta en el plazo, el tenedor no podrá ejercitar su acción de regreso contra endosantes, sólo podrá actuar contra el librador. Vale la pena hacer notar que ni la muerte del librador o su incapacidad ocurrida después de la emisión alteran la eficacia del cheque. Hay que tener en cuenta que el portador o tenedor no podrán rechazar el pago parcial del cheque y el librado (en teoría) debe hacerlo si no hay fondos suficientes.

Los cheques pueden ser con cruzado general, 2 barras con las palabras banco o CIA, lo que significa que el librado sólo está autorizado a pagar el cheque a un banco o a un cliente de un banco. El cruzado especial entre las barras se escribe un banco determinado. En el caso del cheque cruzado para abonar en cuenta, implica que el cheque no podrá pagarse en efectivo y sólo mediante asientos en contabilidad del banco librado e ingreso en una cuenta bancaria; de esta forma se puede identificar al cedente del cheque y evitar fraudes.

En caso de que el cheque no fuera pagado por el banco, el acreedor una vez acreditada la falta de pago mediante el protesto o declaración equivalente, podrá reclamar al deudor

el importe nominal del cheque impagado

los réditos al tipo de interés legal del dinero aumentado en dos puntos desde el día de la presentación

los gastos incluidos protestos y comunicaciones

el 10% del importe no cubierto del cheque

la indemnización por daños y perjuicios

Ante la negativa de pago del moroso, el acreedor puede interponer una demanda a través de Juicio Cambiario, antes de los seis meses contados a partir de la expiración del plazo de presentación. Si el cheque no ha sido protestado o ha prescrito la acción cambiaria –pasados los seis meses– el acreedor podrá interponer una demanda declarativa. En realidad el cheque es el mejor documento para materializar un pago inmediato y además tiene la particularidad que es el documento de pago que garantiza mayor resarcimiento económico al tenedor en caso de impago, puesto que es el instrumento que genera más intereses y penalizaciones a favor del acreedor. El cheque impagado en la actualidad también es un documento susceptible de ir al Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) si el librador es sociedad mercantil o persona jurídica.

Una ventaja que ofrece el cheque –y que se utiliza relativamente poco– es que el acreedor puede recuperar su deuda cobrando de los deudores del deudor mediante el endoso de los cheques nominativos que éste tenga en su poder, siendo un medio alternativo de poder cancelar una deuda cuando el moroso no tiene efectivo.

 

No obstante en la actualidad no todos son ventajas en el uso del cheque, puesto que no hay que olvidar una modificación legislativa muy importante en material penal –que supone para el acreedor menos facultades coercitivas que antes para exigir el pago de un cheque en descubierto–, y que promulgada hace diez años. Este cambio legislativo fue la aprobación del actual Código Penal –el del año 1995– que ha despenalizado el delito de cheque sin fondos –o cheque en descubierto– mientras que en el anterior Código Penal figuraba tipificado como delito castigado con pena de cárcel. Por lo que en la actualidad el simple hecho de extender cheques sin fondos no es considerado como delito.

 Los principales inconvenientes del cheque:

La iniciativa de emitir el documento está en manos del cliente

El librador puede pagar el importe que quiera

Genera mucho flota (flotación financiera) a favor del cliente

El banco carga comisiones al acreedor para la gestión de cobro

Da mucho trabajo administrativo al acreedor

Puede ser extraviado o interceptado si se manda por correo

En caso de impago la acción cambiaria es de 6 meses

El tratamiento en el sistema bancario de los cheque se realiza a través del SNCE. El SNCE mediante sistemas de naturaleza electrónica, realiza la compensación de documentos y transmisiones de fondos que presenten al mismo las Entidades Miembros (entidades de crédito). El SNCE compensa independientemente de su valor todas las operaciones relacionadas con instrumentos de pagos al detalle (pago al por menor), como cheques, pagarés de cuenta corriente, adeudos domiciliados, transferencias, efectos de comercio, cheques de viaje y cheques de pago de carburantes. Mediante el SNCE las entidades bancarias intercambian la información por interconexión bilateral de ordenadores y, si hay entrega de documentos en soporte papel, se entregan en la Cámara de Compensación de Madrid. Para que las operaciones puedan gestionarse en el SNCE, hay que obtener un extracto informático de los documentos objeto de intercambio. El truncamiento es la desmaterialización de los documentos físicos para su tratamiento en los sistemas de compensación, con inmovilización de los originales. El truncamiento es la inmovilización física de los documentos originales por parte de la entidad tomadora. Es el procedimiento para simplificar los procedimientos de tramitación de operaciones y consiste en la inmovilización en la entidad receptora de una operación procedente de su cliente, en la que el destinatario final es otra entidad de crédito de los documentos originales. En lugar del documento físico se transmite la información necesaria para cumplimentar las operaciones en soportes informáticos o de teleinformática, estableciendo los mecanismos de seguridad y normalización bancaria necesarios. El truncamiento se produce siempre en la oficina tomadora del documento truncable, siendo archivados en esta oficina bancaria durante un plazo reglamentario. En caso de falsedad del documento de pago, es el banco tomador el responsable ya que debería haber tomado precauciones, y no el banco librado. Se entiende que el banco tomador debe conocer al cedente del instrumento de pago y comprobar autenticidad.

El truncamiento se efectúa de los siguientes documentos e instrumentos de pago:

Cheques y pagarés de Cta. Cte.

Letras de cambio

Pagarés que tienen función de giro

Recibos

Pagos domiciliados (Norma cuaderno 68)

Normativa bancario y del SNCE para el truncamiento de cheques de cuenta corriente:

Los cheques hasta 50.000 euros se truncan sin problemas

De 50.000 a 150.000 hay que enviar un facsímil a la entidad pagadora librada

A partir de 150.000 euros el cheque no es truncable y debe viajar físicamente a la entidad librada

Hay que tener en cuenta la normativa del SNCE para el abono salvo buen fin

Los bancos no dan firmeza inmediata de los efectos o cheques por eso hacen la retención de saldo en cuenta hasta que pase el plazo de devolución

El cheque debería venir devuelto impagado al 2º día hábil, aunque los bancos hacen retención del saldo de 4 días

El truncamiento se efectúa de los siguientes documentos e instrumentos de pago:

Cheques y pagarés de Cta. Cte.

Letras de cambio

Pagarés que tienen función de giro

El tratamiento en el sistema bancario de los cheques a través del SNCE es:

Ingresos

El ingreso se hará con valor dos días hábiles

Devoluciones

Dos días después de la fecha de ingreso

Excepciones de un día más para la devolución si es fiesta en la población de la oficina entidad pagadora

Si el documento ha sido robado, falsificado o manipulado, entonces puede llegar incluso 2 meses después

Plazos para protesto notarial o declaración sustitutiva de protesto

Cheques emitidos y pagaderos en España: antes de la expiración del plazo de presentación que es 15 días naturales a partir de la fecha de emisión. Si la presentación se efectúa en los ocho últimos días del plazo, el protesto puede hacerse en los ocho días hábiles siguientes a la presentación.

Sin embargo el tenedor del cheque conserva sus derechos contra el librador del mismo aunque el cheque no se haya presentado oportunamente o no se haya levantado el protesto o realizado la declaración equivalente. En consecuencia, hay que recordar que para el ejercicio de la acción contra el librador, que es obligado principal, no será necesario el previo levantamiento del protesto o la declaración equivalente.

1 comentario en “Documentos cambiarios para garantizar el pago

  1. ¿ Cabe la posibilidad de protestar un “pago domiciliado”, cuando ha sido presentado al vencimiento, de la misma forma que un cheque (su forma es igual al cheque emitido por una la entidad financiera, por orden del pagador/mi cliente) ,es decir, ha sido truncado igual que un cheque, el tratamiento ha sido exactamente igual a un cheque. Y no se ha recibido previamente por parte de la entidad ninguna revocación en la orden de pago por parte del pagador.

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