Vázquez fue el padre de “Anacleto Agente Secreto”

El Gran Vázquez

Anacleto Agente Secreto: La película

Estos días se puede ver en las carteleras de cine la película “Anacleto: Agente secreto” protagonizada, entre otros actores, por Imanol Arias, Quim Gutiérrez y Carlos Areces. Los medios han tratado a fondo el film y sus protagonistas, así como han hablado de su director, Javier Ruiz Caldera. No obstante, he notado a faltar un recuerdo más profundo del “padre” de Anacleto, el –prematuramente– desaparecido dibujante Manuel Vázquez Gallego. La película sí que hace un homenaje a Manolo Vázquez, al darle este mismo apellido al “malo oficial”.

Manolo Vázquez el padre de Anacleto

Manolo Vázquez –un madrileño que vivió la mayor parte de su vida en Barcelona, donde también murió– fue uno de los más ilustres historietistas cómicos de todos los tiempos y uno de los dibujantes estrella que trabajaron en la “factoría Bruguera”. Además de “Anacleto Agente Secreto”, fue el creador de “Las Hermanas Gilda”, “La familia Cebolleta”, “La Abuelita Paz”, “La familia Churumbel” y “Angelito”, entre otros muchos personajes de historieta. Los personajes de tebeo más populares fueron creados por Manolo Vázquez en las décadas de los sesenta y setenta; hay que hacer notar que el gran mérito fue esquivar la censura franquista, ya que muchos de estos personajes eran “políticamente incorrectos” desde el punto de vista de la dictadura.

Otro punto a destacar de la personalidad de Vázquez es atribuirle la paternidad putativa de la figura del moroso profesional. El genial humorista fue la encarnación del perfecto moroso impenitente y sentó las bases para tener el paradigma del deudor empedernido. Además, se especula con que Manolo, el moroso de profesión y habitante de la buhardilla de 13, Rue del Percebe, está inspirado en su persona; aunque ni Francisco Ibáñez, el padre de la criatura, ni el propio Vázquez, lo hayan reconocido “oficialmente”.

Manolo Vázquez el creador de una profesión: la de moroso impenitente

Aquellos que tuvieron el privilegio de conocer a Vázquez, afirman que fue en lo personal, la encarnación del perfecto moroso. Tenía tantas deudas debido a que compraba las cosas a plazos y no pagaba nunca las letras, que delante de la puerta de su casa solía haber acreedores que estaban al acecho. Una anécdota que ilustra el comportamiento moroso de Vázquez, que me contó uno de sus antiguos compañeros de Bruguera, es que Manolo llegó un día a su casa y se encontró a dos cobradores con aspecto patibulario en el rellano que esperaban a que apareciera por allí para cazarlo. Su reacción fue muy rápida: se puso a aporrear su propia puerta con gran violencia y gritando: “Abre la puerta y paga lo que debes de una maldita vez, moroso de mierda; sé que estás ahí, escondido debajo de la cama”. Vázquez se hizo pasar por un cazamorosos con tanta convicción que los otros cobradores no le reconocieron y le acabaron invitando a unas cañas.

Pero, a diferencia de la legión de imitadores en el comportamiento moroso que Vázquez ha tenido, él nunca se avergonzó de su condición de moroso recalcitrante; a diferencia de lo que ocurre con los morosos profesionales, Manolo se jactaba de ser un deudor contumaz y de haber convertido su conducta de “no quiero pagar” una filosofía que guió su existencia hasta el final de sus días; en cuando tenía ocasión alimentaba su propia leyenda negra. Incluso hizo apología de la morosidad en sus historietas; en 1961, en pleno franquismo, crea un personaje que se llama el “Tío Vázquez”, un personaje basado en el propio Vázquez; el genial dibujante se pintaba a sí mismo como un moroso impenitente y utilizaba al “Tio Vázquez” como su álter ego. En las historietas, este personaje les explica a cientos de miles de lectores, la mayoría niños y adolescentes, que el héroe es el que jamás paga; algo insólito en plena dictadura de Franco, cuando la censura prohibía toda desviación del humorismo hacia la incitación a la desobediencia de las leyes, la conculcación de la moral y de las buenas costumbres.

Lo que opinaba Vázquez de si mismo

En una entrevista que le hizo Sol Alameda para el País Semanal “En la tragedia siempre hay muchísimo humor”, y publicada el 31de enero de 1982, vamos a ver algunos fragmentos de lo que Vázquez aseguró sobre su condición de moroso contumaz:

Vázquez –“Es que en estos últimos años nos hemos ido cuatro veces de los pisos, por no pagar. A mí me trae sin cuidado lo que diga la gente. Si en un momento determinado se han complicado las cosas y no has pagado al casero (porque te has puesto enfermo o porque te has gastado el dinero, es lo mismo), durante un mes, dos, o siete meses, hasta que los caseros se hartan, entonces tienes que coger una camioneta por la noche, y con los niños y lo que te puedas llevar, abandonar. Esto no deja de ser triste, pero no por la moralidad. Quizá no encuentres a nadie que sea más amoral que yo. Si hubiera una medalla para el mayor sinvergüenza, ésa la llevaría colgada yo. Lo que me molesta es la mezquindad. Eso sí. Porque a mí me gustaría irme sin pagar de un hotel de Acapulco. Como me gustaría estar con Bo Dereck y largarme sin pagar. Pero hacérselo a una viuda de cincuenta años me parece criminal. O sea, que no es la moralidad, sino la calidad de la empresa. Irme de un piso porque no puedo pagar treinta mil cochinas pesetas me descompone, se me cae la cara de vergüenza. Te dejas allí la moqueta recién puesta y un montón de cosas que no puedes cargar.

La película “El gran Vázquez”

En el año 2010 se estrenó la película “El gran Vázquez” sobre la vida del dibujante, dirigida y escrita por Óscar Aibar y protagonizada por Santiago Segura. El proyecto de este film biográfico nació cuando Óscar Aibar, también guionista de historietas, conoció determinadas anécdotas de labios del propio dibujante, con quien trabajó en la revista Makoki. A partir de entonces comenzó un proceso de investigación de dos años entrevistando a familiares, amigos y algunas víctimas de los sablazos de Vázquez. La película contó con críticas positivas y, en un mal año para la taquilla, fue una de las cintas españolas con más éxito de la temporada, aunque recibió algunas críticas en relación a que el film mostraba más la faceta como pufero de Vázquez que su trayectoria artística.

La opinión de sus colegas y familiares

El prestigioso escritor Francisco González Ledesma tuvo la ocasión de coincidir con Manuel Vázquez en editorial Bruguera, por lo que lo llegó a conocer muy bien y relata lo siguiente en su fantástico libro de memorias “Historia de mis calles”:

– “El gran Vázquez (…) los sastres formaban cola en la escalera para intentar cobrar unos trajes que Vázquez no pagaría jamás”.

–“Se dedicó a pedir dinero para enterrar a su padre, que siempre acababa de fallecer en Madrid, y cuando eso falló se dedicó a enterrar a su abuelo, al que, por supuesto, no había llegado a conocer”.

–“Tenía hecho un balance perfecto de todas las pensiones de Barcelona, y sobre el mismo había calculado que podía vivir en todas, una tras otra, hasta su último día, contando lo que tardarían eh echarlo por no pagar. Juro por el Santísimo que no hizo todas las pensiones de Barcelona, pero le faltó poco”.

Para concluir, diremos que en la presentación de la película “El Gran Vázquez” que narra la vida del dibujante, su hijo Manolito Vázquez declaró a un diario que su padre: “nos dejó el humor y un montón de acreedores”.