El moroso profesional no paga sus trajes

Un chiste que suelo explicar para caricaturizar el comportamiento y actitud ante la vida del moroso profesional es el que seguidamente les contaré:

Arturo Valdés, uno de los morosos profesionales más elegantes que han existido en España decide actualizar su vestuario y junto con Pepín, uno de sus mejores amigos (se lo lleva a la sastrería para que le sirva de asesor de imagen) acude al mejor establecimiento de Madrid para hacerse unos trajes a medida.

Una vez en la tienda, pide que le atienda el maestro sastre más cualificado. El artesano le toma las medidas cuidando hasta el más mínimo detalle bajo las atentas miradas de Valdés y de Pepín. A la hora de escoger el muestrario de tejidos, Arturo Valdés selecciona las telas más caras y encarga cuatro trajes: gris, azul, príncipe de Gales y rayas.

A la hora de hacer el presupuesto, resulta que cada traje sale por 6.000 euros.
Arturo Valdés al ver el precio pone el grito en el cielo y exclama: “pero esto que es, 6.000 eurazos por un traje, pero esto es un millón de pesetas, están locos ni que fuera yo Bill Gates, vaya precios, que se han creído que soy megamillonario”.

El sastre intenta justificar los costes: “verá Don Arturo, estos modelos están confeccionados no sólo a medida sino mediante corte personalizado sobre el cliente por un maestro sastre; este tipo de trabajo implica confeccionar a medida hasta el más mínimo detalle: cuello, solapas, forro, botones. Tenemos que hacerle 3 pruebas hasta que el trabajo quede terminado, esto supone un montón de horas en mano de obra especializada”.

–”Ya, ya pero esto no justifica que me pidan un millón de pesetas por traje, estos precios son escandalosos, a dónde vamos a ir a parar”, afirma Arturo Valdés.
El pobre sastre le replica: “Caballero, le aseguro que el proceso para confeccionar cada prenda es laborioso, nuestros trajes son verdaderas obras de arte con mucho valor añadido, vamos a configurar cada pieza para que encaje perfectamente con su cuerpo, tenga en cuenta que son trajes de gran elegancia y calidad, cada uno será único, personalizado, diferente a cualquier otro”.
A lo que Valdés apostilla: “todo esto me parece muy bien, pero me tienen que hacer un descuento, ya sabe que tengo influencias en las más altas esferas, si les recomiendo a mi círculo de amistades, dentro de unos días tendrán como clientela al presidente del gobierno, al líder de la oposición y a los hombres de negocios más importantes del país”.

Finalmente después de mucho regatear con el sastre, Valdés consigue un descuento de mil euros en cada traje y además que tendrá 30 días para pagar la cuenta una vez haya recogido las prendas.

Al salir de la tienda, Pepín que durante toda la negociación ha permanecido callado como un muerto, no puede aguantarse más y pregunta a Arturo Valdés:
–”No te entiendo Arturo, explícame por qué has estado regateando media hora con ese pobre hombre, para que te rebajaran mil euros por prenda, ya que como haces siempre, no vas a pagarles ni un céntimo por los trajes; no entiendo de que te ha servido perder el tiempo negociando un descuento cuando nunca les vas a pagar”.

A lo que Arturo Valdés responde visiblemente irritado:”pero Pepín, no entiendes nada, se te tiene que explicar todo chatín; yo soy un caballero, y tengo mis principios; no ves que lo he hecho por su bien, así esta buena gente no va a perder tanto dinero cuando les deje a deber toda la cuenta”.

¿Quién dijo que los morosos no eran considerados con sus acreedores?

1 comentario en “El moroso profesional no paga sus trajes

  1. Hola excelente artículo, quiero preguntar en dónde puedo obtener información del comportamiento de estos clientes pero en México
    hay manera de saber así como tienen en España.

    Saludos….
    Olga

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